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Como cuerpos hermosos de muertos sin vejez
que encerraron, con lágrimas, en bellos mausoleos,
rosas a la cabeza, jazmines a sus pies
así parecen ir pasando los deseos,
sin ser cumplidos, sin apenas merecer
una noche de goce, un claro amanecer.
En cuanto puedas
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Y si no consigues hacer tu vida como
quieres
intenta por lo menos esto
en cuanto puedas: no vayas a ensuciarla
al frecuente contacto de la gente,
con charlas y negocios por doquiera.
No vayas a ensuciarla con llevarla,
con volverla a menudo y exponerla
a la vulgar locura cotidiana
de tanta relación y compañía
para que se convierta en una extraña intrusa.
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En desesperación
Lo perdió del todo. Y
ahora busca ya en los labios de cada nuevo amante los labios de él; en la unión con cada nuevo amante busca engañarse que es el mismo joven, que se entrega a aquél. Lo perdió del todo, como si ni siquiera nunca existido. Porque quería -dijo él- quería liberarse del placer morboso, estigmatizado. Era tiempo todavía -según dijo- de salvarse. Lo perdió del todo, como si nunca siquiera hubiera existido. A través de la imaginación, a través de las falsas sensaciones en los labios de otros jóvenes busca los labios de él; buscar sentir de nuevo su amor. |
Fui
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Me desaté. Me abandoné del
todo y fui.
Hacia los placeres, que medio reales,
medio imaginados en mi cerebro estaban,
fui en la noche iluminada.
Y bebí licores fuertes, como
los que beben los temerarios de la voluptuosidad.
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Lejos
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Quisiera este recuerdo
decirlo…
Pero de tal modo se ha borrado… como que nada queda –
porque lejos, en los primeros años de mi adolescencia yace.
Una piel como hecha de jazmín…
Aquel atardecer de agosto – ¿era agosto…?-
Apenas me recuerdo ya de los ojos; eran, creo, azules…
Ah sí, azules: un azul de zafiro.
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Permanecer
Constantino Cavafis
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