Apartes del libro El camino del
artista de Julia Cameron
—¿Cómo se puede enseñar a crear? —me
preguntan después, con una mezcla de desafío y de curiosidad.
—No puedo enseñar a crear, sino que
trato de que cada uno se permita a sí mismo ser creativo —contesto.
La mayoría de nosotros anhelamos ser más
creativos y muchos creemos que conseguir serlo es imposible porque en realidad
no lo somos. Este planteamiento es erróneo y lo único que provoca es que
nuestra creatividad se quede dormida en nuestro interior junto a nuestra
verdadera esencia. A menudo nos negamos el placer de soñar, de conseguir lo que
siempre hemos deseado, de rechazar nuestros impulsos naturales, nuestra propia
personalidad.
El camino del artista nos enseña a crear
con a mayor a libertad a través de la utilización consciente de una serie de
herramientas que nos ayudarán a terminar con el bloqueo creativo.
«La creatividad no tiene ni fondo ni
techo aunque haya partes de su crecimiento que sean lentas. El ingrediente que
se precisa es a fe —entendida como confianza férrea en uno mismo—. Este libro
te muestra el camino y la fe necesarios para liberar la creatividad de las
personas. Tómalo como un ejercicio para abrirte a una nueva perspectiva y
libera al artista que llevas dentro».
JULIA CAMERON
Como El camino del artista es en
esencia un camino espiritual, que se inicia y se practica a través de la
creatividad, este libro emplea la palabra Dios.
Cada vez que aparezca la palabra Dios
puedes sustituirla por la expresión camino recto o fluir. De lo que hablamos es
de energía creativa. Dios es para algunos de nosotros una forma útil de
nombrarlo, como podrían serlo diosa, mente, universo, fuente o poder superior…
No se trata del nombre que le demos. Se trata de probar a hacer uso de él. Para
muchos de nosotros concebirlo como una forma de electricidad espiritual ha sido
un buen punto de partida. A través del acercamiento sencillo y empírico que nos
permiten la experiencia y la observación, se puede establecer una conexión útil
con el fluir del camino recto. La intención de estas páginas no es explicar,
debatir o definir ese flujo: no necesitas comprender la electricidad para poder
usarla. No lo llames Dios a no ser que te resulte cómodo hacerlo. No parece que
haya necesidad de nombrarlo a no ser que ese nombre sea una palabra útil para
referirse a tu experiencia.
Aunque no existe una fórmula rápida e
indolora para conseguir la creatividad, su rehabilitación o su descubrimiento
es un proceso espiritual que se puede enseñar y que puede ser supervisado.
Aunque todos nosotros seamos complejos y
sumamente individualistas, existen denominadores comunes en nuestro proceso de
rehabilitación creativa.
Tengas la edad que tengas y con
independencia de cuál sea tu actividad en la vida, ya sea el arte tu carrera,
tu hobby o tu sueño, no es demasiado tarde para trabajar en tu propia
creatividad.
Principios básicos
1. La creatividad forma parte del orden
natural de la vida. La vida es energía: pura energía creativa.
2. Hay una fuerza creativa que subyace a
todo cuanto vive, incluidos nosotros mismos.
3. Al abrirnos a nuestra propia
creatividad nos estamos abriendo a la creatividad del Creador, que está
presente en nosotros y en nuestras vidas.
4. Nosotros somos creaciones y a la vez
estamos destinados a mantener la creatividad siendo creativos.
5. La creatividad es un regalo de Dios.
Usarla es el regalo que nosotros le devolvemos a Dios.
6. Negarse a ser creativo es obstinarse
en contra de nuestra propia naturaleza.
7. Cuando nos abrimos a explorar nuestra
creatividad, nos abrimos a Dios: el buen camino. 8. Al abrir un canal entre
nuestra creatividad y el Creador se producen cambios sutiles aunque poderosos.
9. No hay que temer por abrirse a una
creatividad cada vez mayor.
10. Nuestros anhelos y sueños creativos
proceden de una fuente divina. Cuando nos acercamos a nuestros sueños, nos
acercamos a la divinidad.
Las herramientas básicas
Las
dos herramientas fundamentales para la recuperación de la creatividad
son las
páginas matutinas y la cita con el artista. Un despertar duradero a
la
creatividad
requiere un uso constante de ambas. Prefiero presentarlas cuanto
antes
y describirlas con la precisión suficiente como para responder a la
mayoría
de tus preguntas. Este capítulo pretende explicar estas herramientas
con detenimiento y en profundidad. Te
pido que lo leas con atención y que
empieces a emplear de inmediato ambas
herramientas.
Las páginas matutinas
Lo primero que necesitas para rescatar
tu creatividad es saber dónde encontrarla. Te insto a que lo hagas a través de
un proceso que aparentemente no conduce a nada y que yo denomino «las páginas
matutinas». Escribirás esas páginas cada día durante todas las semanas del
curso y según espero mucho tiempo después. Yo llevo con ellas una década. Tengo
alumnos que dejarían de respirar antes de abandonarlas. Ginny
Pero ¿qué son las páginas matutinas? Son
simplemente tres páginas manuscritas de estricto flujo de conciencia. Por
ejemplo: «Dios mío, ha amanecido de nuevo. No tengo nada que contar, nada que
decir. Tengo que lavar las cortinas. ¿Recogí ayer la ropa de la tintorería?
Bla, bla, bla…».
Podríamos llamarlo, sin mucha
pomposidad, desaguar el cerebro, pues esa es una de sus principales funciones.
Las páginas matutinas no pueden hacerse
mal. Estas
divagaciones diarias no pretenden ser arte. Ni siquiera escritura en un
sentido literario. Las páginas están concebidas
para que nos familiaricemos simplemente con el acto de mover la mano a través
del papel y volcar en él todo aquello que te pasa por la cabeza, sea lo que
sea. Incluiremos todo, por nimio, tonto, estúpido o raro que pueda parecer. Son
la principal herramienta para la recuperación de la creatividad.
La cita con el artista
La otra herramienta básica de El
camino del artista puede parecerte una diversión más que una herramienta. Es
una parte de tu tiempo (por ejemplo, dos horas a la semana) reservada y
enfocada sólo a alimentar tu conciencia creativa, a tu artista interior. Tu artista necesita que lo saquen de casa,
que lo mimen, que lo escuchen. Recuerda que lo sagrado es tu compromiso de
tiempo. Comprométete a una cita semanal con tu artista y verás cómo el aguafiestas
que llevas dentro intenta escaparse.
Las páginas matutinas nos ayudan a
conocer mejor nuestros pensamientos y nuestras necesidades, a identificar
nuestros problemas y preocupaciones. El primer paso será como una oración:
quejarse, hacer inventario, llegar a conclusiones, sopesar, atormentarse. En el
segundo paso, tras la catarsis provocada por nuestra cita con el artista,
empezaremos a encontrar soluciones al tiempo que acumularemos las reservas
creativas necesarias para hacer realidad nuestro arte.
Alimentar el pozo, rellenar el estanque
El arte es un sistema que se nutre de
imágenes. Para crear recurrimos a nuestro manantial interior, que es como
nuestro estanque artístico. Lo ideal sería que estuviera cuajado de truchas:
grandes, pequeñas, gordas, finas; una abundancia en la que pudiéramos pescar.
Como artistas debemos damos cuenta de que tenemos que cuidar ese ecosistema y
que si no prestamos atención a su mantenimiento, nuestro estanque puede llegar
a desecarse, a empantanarse, a atascarse.
Cualquier periodo prolongado de trabajo
creativo bebe de nuestro manantial artístico. Si se abusa de él, como de la
pesca en un estanque, se corre el riesgo de que disminuyan los recursos y de
que intentemos pescar en vano. Nuestro trabajo se estancará y nos preguntaremos
por qué sucede eso justo cuando mejor iban las cosas. La verdad es que el
trabajo puede estancarse precisamente porque las cosas iban bien.
Como artistas debemos aprender a
autoalimentarnos, a estar lo suficientemente alerta para que podamos ir
reponiendo de forma consciente nuestros recursos creativos a medida que los
vamos usando; para rellenar el estanque de
truchas, por decirlo de alguna manera. Llamo a este proceso alimentar el
manantial.
Alimentar el manantial requiere de una
activa búsqueda de imágenes que refresquen nuestras reservas artísticas. El
arte nace de la atención y los detalles son su comadrona.
Para vivir en términos artísticos
debemos aprender a manejar con facilidad el lenguaje del arte: imágenes,
símbolos; un lenguaje sin palabras, incluso cuando nuestro verdadero arte
consista en perseguirlo con ellas. El lenguaje del artista es sensual, una
experiencia de los sentidos.
¿Cómo nutrimos el manantial? Lo
alimentamos con imágenes.
Mantener la atención bien focalizada es
fundamental para llenar el pozo.
Necesitamos enfrentamos a nuestras
experiencias vitales, no pasarlas por alto.
Muchos de nosotros leemos de manera
compulsiva para tapar nuestra conciencia. En un tren lleno de gente (y por
tanto interesante), colocamos nuestra atención en un periódico, y nos perdemos
en las imágenes y los sonidos de nuestro
alrededor, que podrían servir para completar el pozo.
Contrato de creatividad
Cuando enseño El camino del artista pido
a los estudiantes que firmen un contrato con ellos mismos, y que se comprometan
a hacer el trabajo del curso.
¿Podrás concederte ese regalo? Di que sí
a través de alguna pequeña ceremonia. Cómprate un cuaderno bonito para las
páginas; contrata a una canguro con el tiempo suficiente como para poder
organizar tus citas semanales con el artista. Lee el contrato a continuación.
Corrígelo si quieres y luego fírmalo y féchalo. Regresa a él cuando necesites
ánimo para seguir adelante.
Proteger al niño artista interior
Recuerda: tu artista es un niño.
Encuentra y protege a ese niño. Aprender a permitirte crear es como aprender a
andar. El niño artista debe empezar gateando.
A eso le seguirán pequeños pasos y habrá caídas (primeros cuadros horribles,
películas primerizas que parecerán vídeos caseros sin editar, primeros poemas
que estropearían hasta una mala postal). Lo habitual es que un artista sombra
en rehabilitación utilice estos esfuerzos iniciales para disuadirse de seguir
con la exploración.
Tu enemigo interior: creencias negativas
básicas
Con frecuencia cuando en cualquier área
de nuestra vida estamos bloqueados es porque nos sentimos más seguros así.
Puede que no nos haga felices, pero al menos sabemos lo que somos: infelices.
Gran parte del miedo a nuestra creatividad es el miedo a lo desconocido.
Tu aliado interior: armas de afirmación
Puede que seamos capaces de sentir
deferencia hacia los verdaderos genios, pero si lo que estamos viendo es que
sólo son genios de la autopromoción, sentimos mucho resentimiento. No son
celos. Es una técnica de ahogamiento que refuerza nuestra parálisis. Hacemos
discursos para nosotros mismos y para otras víctimas voluntarias: «Yo podría
hacer eso mejor, si sólo…».
¡Podrías hacerlo mejor si te permitieras
hacerlo!
Las afirmaciones te ayudarán a que te
consientas hacerlo. Una afirmación es la verbalización de una creencia
positiva, y si conseguimos que estas autocharlas positivas se nos den una
décima parte de lo bien que se nos dan las autocharlas negativas, notaremos un
cambio enorme.
TAREAS
1. Cada mañana pon el despertador media
hora antes, levántate y escribe a mano tres páginas de flujo de conciencia
matutino. No leas estas páginas ni permitas que nadie lo haga. Lo ideal es que
las metas en un gran sobre de papel Manila y que las escondas en alguna parte.
Bienvenido a las páginas matutinas. Te transformarán.
Esta semana asegúrate de trabajar con
las afirmaciones de tu elección y con tus reproches al final de las páginas
matutinas de cada día. Convierte todas las críticas en afirmaciones positivas.
2. Invítate a ti mismo a una cita con el
artista. Lo harás todas las semanas mientras dure el curso. Un ejemplo de cita
con el artista: vete con cinco euros al bazar de tu barrio. Compra cosas
tontas, como pegatinas de estrellitas doradas, dinosaurios en miniatura,
postales, lentejuelas,
pegamento, tijeras infantiles, ceras de
colores. Puede que te regales una estrella dorada para pegar en el sobre cada
día que escribas. Por pura diversión.
3. Viaja en el tiempo: haz una lista de
tres viejos enemigos de tu autoestima creativa: por favor, sé todo lo
específico que puedas en este ejercicio. Tus monstruos históricos son los
cimientos de tus creencias negativas básicas.
(Sí, la maldita Hermana Ann Rita de
quinto también cuenta, y aquello tan horrible que te dijo también. Inclúyela).
Ésta es tu galería de Grandes Monstruos. A medida que trabajes en tu proceso de
rehabilitación vendrán a ti más monstruos. Siempre es necesario reconocer
heridas creativas y lamentarlas. Si no, se convierten en tejido creativo
cicatrizado y bloquean tu crecimiento.
4. Viaja en el tiempo: selecciona y
escribe una de las historias de terror de tu galería de Grandes Monstruos. No
hace falta que escribas algo muy extenso o durante mucho rato, pero anota los
detalles que te vengan a la memoria: la habitación en la que estabas, la forma
en la que te miraba la gente, cómo te sentías, lo que tu madre o tu padre
dijeron o dejaron de decir cuando se lo contaste. Incluye lo que te siga
molestando de aquel incidente: «Y luego me acuerdo de que me dirigió una
sonrisa
superforzada y me dio unos golpecitos en
la cabeza…».
Puede que te resulte catártico dibujar
un esbozo de tu viejo monstruo o recortar
una imagen que para ti evoque el incidente. Pintarrajea a tu monstruo, o al
menos dibújale encima una buena cruz en rojo.
5. Escribe una carta al director en tu
defensa. Envíatela. Es muy divertido escribir esta carta con la voz de tu
artista niño herido: «A quien pueda interesar: la hermana Ann Rita es una
imbécil y tiene ojos de cerdo ¡y claro que sé cómo se escribe cerdo!».
6. Viaja en el tiempo: haz una lista de
tres viejos defensores de tu autoestima creativa. Ésta es tu galería de Grandes
Defensores, aquellos que te quieren bien a ti y a tu creatividad. Sé
específico. Cada palabra de ánimo cuenta.
Incluso si no te crees un cumplido,
regístralo. Bien podría ser cierto.
Si no se te ocurren cumplidos, rebusca
en tu diario de viajes en el tiempo y busca recuerdos positivos. ¿Cuándo, dónde
y por qué te sentiste bien sobre ti mismo? ¿Quién te ofreció seguridad?
Además tal vez quieras redactar el
cumplido y decorarlo. Cuélgalo cerca de donde redactes tus páginas matutinas o
en el salpicadero de tu coche.
Yo tengo el mío en la carcasa de mi
ordenador, para animarme mientras escribo.
7. Viaja en el tiempo: selecciona y
escribe unas felices palabras de ánimo.
Escribe una carta de agradecimiento.
Envíatela a ti mismo o al mentor que
dejaste atrás.
8. Vidas imaginarias: si tuvieras que
vivir otras cinco vidas, ¿qué harías en cada una de ellas? Yo sería piloto,
vaquera, física, médium, monje. Tú tal vez quisieras ser buceador, policía,
escritor de libros infantiles, futbolista, bailarina del vientre, pintor,
artista de performance, profesor de historia, curandero, entrenador,
científico, médico, voluntario de una ONG, psicólogo, pescador, ministro,
mecánico, carpintero, escultor, abogado, hacker informático, estrella de
culebrón, cantante country, batería de rock.
Lo que se te ocurra, escríbelo. No
pienses demasiado en este ejercicio.
El objetivo de estas vidas es pasarlo
bien en ellas; divertirte más de lo que tal vez te estés divirtiendo en ésta.
Observa tu lista y selecciona una.
Luego hazla esta semana. Por ejemplo, si
apuntaste cantante country, ¿eres capaz
de agarrar una guitarra? Si sueñas con ser vaquero, ¿qué tal montar un poco a
caballo?
9. Al trabajar con afirmaciones y
críticas muchas veces regresan a nosotros las heridas y los monstruos. Añádelos
a tu lista a medida que vayan apareciendo en tu memoria. Trabaja con cada
reproche individualmente.
Transforma cada negativo en una
afirmación positiva.
10. Saca a tu artista de paseo, solos él
y tú. Caminar veinte minutos a buen paso puede transformar de forma drástica la
conciencia.
Registro
Harás registros todas las semanas. Si tu
semana creativa se extiende de domingo a domingo, debes hacer los registros
todos los sábados. Recuerda que esta rehabilitación es tuya. Lo que
piensas es importante, y será cada vez más interesante para ti a medida que
vayas progresando. Tal vez quieras hacer registros en tu cuaderno de páginas
matutinas. Lo mejor es contestar a mano y darte unos veinte minutos para
responder. El propósito del registro es elaborar un diario de tu viaje
creativo. Mi esperanza es que más adelante compartas las herramientas con los
demás y al hacerlo encuentres que tus notas tienen un gran valor: «Sí, en la
cuarta semana estaba furioso. Me encantó la quinta semana…».
1. ¿Cuántas veces has hecho las páginas
matutinas esta semana? Siempre esperamos que sean siete de siete. ¿Qué tal la
experiencia?
2. ¿Has tenido una cita con el artista
esta semana? Sí, por supuesto, lo esperamos siempre. Y sin embargo, puede ser
extraordinariamente difícil permitirte una cita con el artista. ¿Qué hicisteis?
¿Cómo te has sentido?
3. ¿Ha habido alguna otra cuestión esta
semana que consideres significativa para tu rehabilitación? Descríbela.
SEMANA 2
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