Dos poemas que muestran la ruptura moderna con el yo poético —esa disolución del “yo” como centro estable de la experiencia
El barco ebrio
“Yo, el otro invierno,
más sordo que
cerebros de niños,
corrí...
Y las Penínsulas desatadas
no
sufrieron un tumulto
más triunfal que mis embates.”
Arthur Rimbaud
Aquí ocurre una ruptura radical:
- El
yo se deshumaniza (habla como barco).
- La
percepción es fragmentaria, visionaria, alucinada.
- No
hay identidad estable: el yo es flujo, experiencia extrema, desborde.
—¿A quién amas más, hombre enigmático...?
—No tengo ni padre, ni madre, ni hermana, ni
hermano.
[...]
—¿Entonces qué amas?
—Amo las nubes... las nubes que pasan...
allá... allá...
Charles Baudelaire
Este breve poema en prosa muestra un yo
profundamente desvinculado de toda identidad tradicional: Aquí la ruptura se da de otra forma:
- El
yo rechaza todos los vínculos sociales y afectivos.
- No
se define por pertenencias, sino por lo efimero (las nubes).
- Es
un yo vacío, errante, sin raíces, propio de la modernidad urbana.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario