TEMA 5
Encontrar
el estilo: tono y expresión en la escritura literaria
Introducción
Todo
narrador vive solo en el texto que lo contiene. Escribir, por tanto, implica
encontrar una voz, un tono y un estilo específicos para cada
narrador, que le den vida. Aquí se explora cómo lograrlo desde una mirada
crítica y práctica: ¿cómo escribir con singularidad? ¿Cómo construir un
narrador creíble y un estilo literario preciso?
Algunas claves útiles para escritores que desean afinar su lenguaje y mejorar la expresividad narrativa.
Cápsulas
1. Estilo literario:
¿cómo se expresa nuestro narrador?
Encontrar
un estilo es un proceso paulatino. No se trata solo de sonar distinto, sino de
ser fiel a la historia, al narrador y a la mirada sobre el mundo. Cada narrador
debe tener una forma genuina de observar, nombrar y describir. ¿Qué observa?
¿Cómo lo dice? ¿Qué ritmo y qué sintaxis usa? Todo importa. El cómo utiliza la
lengua es la pregunta fundamental. Debemos atender a todos las variables, narratológicas,
sintácticas, morfológicas, etc. Elegir la palabra adecuada es la premisa de
todo autor. debe tener en cuenta las técnicas narrativas y todo lo que deriva
de ellas.
La relectura,
la corrección y la autocrítica son herramientas clave. Como señala Truman
Capote: “descubrir la diferencia entre escribir bien y el arte verdadero es
sutil pero brutal”. El lector no necesita verdad empírica, sino verosimilitud.
La historia debe resultar creíble dentro de su universo ficcional. Ahí
interviene el pacto de ficción El lector y el autor parecen ponerse de acuerdo
en que las cosas que acontecen en el relato. Buscamos una verdad literaria, no
una verdad en términos fácticos. las palabras son el material de trabajo de
todo escritor, pero estas no son solo forma, están en lucha perpetua con los
significados.
Mostrar
es preferible a decir. Bécquer nos da una gran lección en su famoso poema:
“¿Qué es poesía?… Poesía eres tú”. Narrar eficazmente no es informar, sino
hacer vivir las escenas.
2. Pulir el estilo:
precisión, claridad y naturalidad
Debemos
hacer evolucionar el texto con las correcciones, volver sobre todas las frases
escritas para buscar la forma exacta, insustituible, que finalmente tendrá.
Según
Daniel Cassany, escribir bien implica eliminar lo innecesario, evitar
muletillas, buscar la palabra precisa y apostar por lo concreto.
Aquí algunas
claves:
-La
sintaxis debe ser pulcra, cuantos menos elementos empleemos, mucho mejor.
-Evitar comodines (palabras como: cosa, tema, interesante,
hacer, poner, etc.). las palabras comodín delatan que no hemos encontrado la
palabra precisa y adecuada. ejemplos:
·
Nombres:
«aspecto», «cosa», «elemento», «hecho», «información»,
«problema», «tema», etc.
·
Verbos: «decir», «hacer», «poner», «tener»,
etc.
·
Adjetivos:
«bueno», «interesante», «positivo», etc.
-Preferir
palabras concretas, simples y claras a las rebuscadas (por ejemplo, 'ver' en
lugar de 'visionar'; abrir en lugar de `aperturar`). las palabras abstractas
pueden alejar al lector. No abusar de los sustantivos abstractos,
representarlos en lugar de enunciarlos. Ejemplo: felicidad, empatía, ansiedad,
ilusión, etc.
-Reducir
los adverbios terminados en mente, como aconsejaba García Márquez.
-Eliminar
frases hechas y lugares comunes (como “andar como Pedro por su casa”).
-No
escribir lo que el lector debe ver. Hacer que lo vea.
El
narrador, o los personajes, lejos de decir lo que hacen, deben hacerlo. El
lector tiene que verlo en el texto, no simplemente que se le informe de que
están haciendo algo. no utilizar para las narraciones las proyecciones que
hacemos ojo. El lector solo debe encontrarse con lo que ocurre.
El ejemplo
clásico de que no es lo mismo mostrar que decir el poema de Gustavo Adolfo
Bécquer
«¿Qué
es poesía?, dices mientras clavas
en mi
pupila tu pupila azul.
¿Qué
es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía…
eres tú».
|
PALABRAS COMPLEJAS |
PALABRAS CORTAS Y SENCILLAS |
|
aproximativo |
aproximado |
|
concomitancia |
semejanza, parecido |
|
concretizar |
concretar |
|
diferenciar |
distinguir |
|
disminución |
baja, merma |
|
ejemplificar |
dar ejemplo |
|
entregar |
dar |
|
explosionar |
explotar |
|
finalizar |
concluir, terminar |
|
influenciar |
influir |
|
realizar |
hacer |
|
profundizar |
ahondar |
|
visionar |
ver |
-Evitar
los arcaísmos innecesarios, como «antaño», «ergo», «en verdad», a no ser que el
narrador quiera dar una imagen de anticuado al personaje.
-No usar
en exceso verbos predicativos, como ser y estar. Tampoco los verbos «hacer»,
haber, encontrar o parecer.
|
ADVERBIOS terminados en -mente |
Otros adverbios como alternativa |
|
actualmente, modernamente, contemporáneamente |
hoy, ahora, hoy en día |
|
antiguamente, anteriormente |
antes |
|
claramente |
de manera clara, con claridad |
|
completamente, definitivamente, totalmente, plenamente,
íntegramente, absolutamente |
Del todo, por entero |
|
especialmente, esencialmente, fundamentalmente,
principalmente |
sobre todo |
|
excesivamente |
demasiado, mucho |
|
finalmente |
al final, para terminar |
|
frecuentemente |
a menudo, muchas veces |
|
gratuitamente |
gratis |
|
indudablemente |
sin duda |
|
inicialmente |
al principio, de entrada |
Gabriel
García Márquez los consideraba un vicio peligroso: «La práctica terminó por
convencerme de que los adverbios de modo terminados en -mente son un vicio
empobrecedor. Así que empecé a castigarlos donde me salían al paso, y cada vez
me convencía más de que aquella obsesión me obligaba a encontrar formas más
ricas y expresivas. Hace mucho tiempo que en mis libros no hay ninguno, salvo
en alguna cita textual»
3. El tono: actitud emocional
y coherencia
El
tono es la actitud emocional y modo de comportamiento lingüístico del narrador
frente a los hechos. El mayor o menor distanciamiento que tiene hacia los
conflictos, su grado de implicación y su propia personalidad. Puede ser
solemne, sarcástico, emocional o distante. Debe estar en sintonía con el
lenguaje, el conflicto y los personajes. Un agricultor analfabeto que habla
como un filósofo griego rompe la verosimilitud, salvo que ese efecto sea
deliberado.
El
tono no siempre equivale al registro lingüístico, pero ambos deben armonizar.
La clave es la naturalidad, no la transcripción fiel del habla cotidiana, sino
un lenguaje con vida propia. un registro puede ser coloquial, recargado,
pueril, etc. o jergas determinadas. Ejemplo de diferencia entre tono y registro
en la siguiente escena con un personaje. Un agricultor analfabeto se corta con
una hoz y exclama: «Oh, cuán afiladas son tus garras, belcebú, que desde el
infierno llegan tus afilados dedos a mi tierra para recordarme lo que me espera
si no insisto en la virtud». Quizás la expresión más verosímil no sea esta.
El
tono es la música (la entonación); pero en la escritura, como no tenemos voz,
el tono se "fabrica" mediante la selección sutil de palabras,
la puntuación y la longitud de las frases.
Cómo
se explica el tono en la escritura
Si el registro
es el inventario de palabras disponibles (tu vocabulario según el nivel), el tono
es cómo organizas y matizas esas palabras para transmitir una emoción o
intención.
Otro ejemplo
para ver que las mismas palabras cambian de tono según el contexto escrito:
- Tono Amable:
"Le ruego que abandone la sala, por favor, en cuanto le sea
posible."
- Receta:
Frases largas, uso de "por favor", verbos en condicional. Suena
suave.
- Tono Hostil:
"Le ruego que abandone la sala. Ahora."
- Receta:
Frases cortas y secas, puntos finales tajantes, ausencia de cortesía
innecesaria. Suena a orden cortante.
-Cuidado
con el lenguaje coloquial, es el lenguaje más abstracto que hay. Está lleno de
sobrentendidos y significados fijos.
El lenguaje coloquial puede ser visto como
"abstracto" en el sentido de que puede ser demasiado directo y no
permitir al lector crear su propia imagen mental de la escena o la situación.
Pero también puede ser una herramienta poderosa para la
escritura creativa, ya que puede agregar autenticidad y realismo a la
narrativa.
DeLaster habla de encontrar un equilibrio entre el lenguaje
coloquial y el lenguaje más formal o poético para crear un texto que sea a la
vez auténtico y evocador.
Aclaración: la
preocupación por el estilo y el tono es necesaria, pero no debe ser el eje
central de la creación. Un escritor será la suma de todos los personajes y de
todos los narradores que ha creado en su vida.
4. Ejercicios de estilo y
originalidad narrativa
La
práctica constante es esencial para afinar el estilo. Leer críticamente, evitar
repeticiones y no caer en fórmulas predecibles es parte del oficio. Como
sugiere Ricardo Piglia, lo interesante en un cuento no es el desenlace
esperado, sino el giro imprevisto: el desvío.
Si
queremos ser originales, debemos asumir que para buscar la forma certera previamente
se deben reconocer las formas gastadas o erosionadas. las frases hechas, los
clichés o las formas ya establecidas son recursos a evitar. Debemos desechar
las fórmulas ya estandarizadas y demasiado manoseadas. De la misma manera,
debemos evitar repeticiones innecesarias. Si necesitamos regresar sobre alguna
idea ya mencionada, esa idea debe aparecer refrescada, con nueva información o
con una nueva significación. Recordar el principio de economía cuando estamos
escribiendo: menos es más.
Queremos
que el lector se sorprenda y que nuestra historia sea efectiva.
Un ejemplo
de procedimiento lo podemos encontrar con el grupo de escritores y científicos OuLiPo
(Ouvroir de Littérature Potentielle), creado en Francia en los años sesenta.,
con autores como Raymond Queneau o Georges Perec, demostró que imponer
restricciones formales (como escribir sin una vocal) puede abrir caminos
creativos inesperados. Queneau, por ejemplo, reescribió una misma escena de 99
formas distintas en su libro 'Ejercicios de estilo'*, mostrando cuán decisiva
es cada elección.
*Compartimos
el pdf del libro 'Ejercicios de estilo'.
Conclusión
Encontrar
un estilo propio no es un destino inmediato, sino un camino de exploración,
paciencia y precisión. Requiere práctica, corrección constante y atención
crítica. Escribir no es solo crear historias, sino descubrir cómo decirlas de
una manera que nadie más podría.
Referencias
clave
-
Cassany, D. (2014). La cocina de la escritura.
-
Capote, T. (2006). Música para camaleones.
-
García Márquez, G. (2011). Yo no vengo a decir un discurso.
-
Queneau, R. (2006). Ejercicios de estilo.
-
Páez, R. (2001). Diccionario de términos literarios.
-
Piglia, R. (2000). Tesis sobre el cuento.
NOTA: Este
contenido se basa en materiales de la Maestría en Escritura Creativa de la
Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), adaptado por la autora del blog
para fines pedagógicos y divulgativos.
ANEXO
Poner
a prueba lo que queremos decir y ensayar cómo lo queremos hacer nos conducirá a
conseguir una voz propia.
Un
ejemplo de procedimiento lo podemos encontrar con el grupo de escritores y científicos
OuLiPo (Ouvroir de Littérature Potentielle), creado en Francia en los años sesenta.
El propósito de estos autores era la práctica de la literatura mediatizada por las
restricciones. Uno de sus ejemplos más conocidos en cuanto a la literatura
escrita con alguna limitación es el de Georges Perec con su novela La
disparition (de 1969, traducida al español como El secuestro), escrita sin la
e, que es la más común de las vocales en la lengua francesa. En esta misma
dirección operaba también el fundador del grupo OuLiPo, Raymond Queneau, autor
de Ejercicios de estilo (1946). Esta obra es la reescritura, 99 veces, de un
hecho anecdótico.
Fragmentos de Ejercicios de
estilo, de Raymond Queneau, de edición moderna.
«NOTACIONES
En el
S, a una hora de tráfico. Un tipo de unos veintiséis años, sombrero de fieltro
con cordón en lugar de cinta, cuello muy largo como si se lo hubiesen estirado.
La gente baja. El tipo en cuestión se enfada con un vecino. Le reprocha que lo
empuje cada vez que pasa alguien. Tono llorón que se las da de duro. Al ver un
sitio libre, se precipita sobre él.
Dos horas más tarde, lo encuentro en la plaza
de Roma, delante de la estación de Saint-Lazare. Está con un compañero que le
dice: “Deberías hacerte poner un botón más en el abrigo.” Le indica dónde (en
el escote) y por qué».
«POR
PARTIDA DOBLE
Hacia
la mitad de la jornada y a mediodía, me encontré y subí en la plataforma y
terraza trasera de un autobús y vehículo de transporte en común abarrotado y
casi completo de la línea S y que va de la Contrescarpe a Champerret. Vi y
observé a un hombre joven y viejo adolescente, bastante ridículo y no poco
grotesco, cuello delgado y gaznate descarnado, cordón y trencilla alrededor del
sombrero y gorro.
Después
de un atropello y confusión, dice y profiere con una voz y tono lacrimosos y
llorones que su vecino y coviajero le empuja y le importuna adrede y aposta
cada vez que alguien baja y sale. Dicho esto y tras abrir la boca, se precipita
y se dirige hacia un sitio y un asiento vacíos y libres.
Dos
horas después y ciento veinte minutos más tarde, lo encuentro y vuelvo a verlo
en la plaza de Roma y delante de la estación de SaintLazare. Está y se
encuentra con un amigo y compañero que le aconseja y le incita a que se haga
añadir y coser un botón y un círculo de hueso en su abrigo y gabán».
«SUEÑO
Me
parecía que todo era brumoso y anacarado en torno mío, con múltiples e
indistintas presencias, entre las cuales, sin embargo, solo se dibujaba con
bastante nitidez, la figura de un joven cuyo cuello demasiado largo parecía
anunciar ya por sí solo el carácter a la vez cobarde y protestón del personaje.
La cinta de su sombrero había sido remplazada por un cordón trenzado. Reñía
luego con un individuo al que yo no veía; después, como presa del miedo, se
metía en la oscuridad de un pasillo.
Otra
parte del sueño me lo muestra caminando a pleno sol delante de la estación de
Saint-Lazare. Está con un compañero que le dice: “Deberías hacerte añadir un
botón en el abrigo.” En eso, me desperté».
«ANÁLISIS
LÓGICO
Autobús.
Plataforma.
Plataforma de autobús. El lugar.
Mediodía.
Aproximadamente.
Aproximadamente a mediodía. El tiempo.
Viajeros.
Pelea.
Pelea de viajeros. La acción.
Joven.
Sombrero. Largo cuello delgado.
Un joven con un sombrero y un cordón trenzado alrededor. El
personaje
principal.
Quídam.
Un quídam.
Un quídam. El personaje secundario.
Yo.
Yo.
Yo. La tercera persona. Narrador.
Palabras.
Palabras.
Palabras. Lo que se dijo.
Sitio libre.
Sitio ocupado.
Un sitio libre ocupado después. El resultado.
La estación de Saint-Lazare.
Una hora más tarde.
Un amigo.
Un botón.
Ideas clave
Otra frase oída. La
conclusión.
Conclusión lógica» (2006, p. 75).
El
lector de Queneau se termina preguntando sobre las posibilidades de abordar una
historia, como parece lógico, pero también se cuestiona si cada cambio, cada decisión
que tomemos, no estará configurando una nueva historia.
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