viernes, 13 de marzo de 2026

5. "Escritura creativa en cápsulas". Capítulo I. Tema 5

TEMA 5

Encontrar el estilo: tono y expresión en la escritura literaria

 

Introducción

Todo narrador vive solo en el texto que lo contiene. Escribir, por tanto, implica encontrar una voz, un tono y un estilo específicos para cada narrador, que le den vida. Aquí se explora cómo lograrlo desde una mirada crítica y práctica: ¿cómo escribir con singularidad? ¿Cómo construir un narrador creíble y un estilo literario preciso?

Algunas claves útiles para escritores que desean afinar su lenguaje y mejorar la expresividad narrativa.


Cápsulas


1. Estilo literario: ¿cómo se expresa nuestro narrador?

Encontrar un estilo es un proceso paulatino. No se trata solo de sonar distinto, sino de ser fiel a la historia, al narrador y a la mirada sobre el mundo. Cada narrador debe tener una forma genuina de observar, nombrar y describir. ¿Qué observa? ¿Cómo lo dice? ¿Qué ritmo y qué sintaxis usa? Todo importa. El cómo utiliza la lengua es la pregunta fundamental. Debemos atender a todos las variables, narratológicas, sintácticas, morfológicas, etc. Elegir la palabra adecuada es la premisa de todo autor. debe tener en cuenta las técnicas narrativas y todo lo que deriva de ellas.

La relectura, la corrección y la autocrítica son herramientas clave. Como señala Truman Capote: “descubrir la diferencia entre escribir bien y el arte verdadero es sutil pero brutal”. El lector no necesita verdad empírica, sino verosimilitud. La historia debe resultar creíble dentro de su universo ficcional. Ahí interviene el pacto de ficción El lector y el autor parecen ponerse de acuerdo en que las cosas que acontecen en el relato. Buscamos una verdad literaria, no una verdad en términos fácticos. las palabras son el material de trabajo de todo escritor, pero estas no son solo forma, están en lucha perpetua con los significados.

Mostrar es preferible a decir. Bécquer nos da una gran lección en su famoso poema: “¿Qué es poesía?… Poesía eres tú”. Narrar eficazmente no es informar, sino hacer vivir las escenas.

 

2. Pulir el estilo: precisión, claridad y naturalidad

Debemos hacer evolucionar el texto con las correcciones, volver sobre todas las frases escritas para buscar la forma exacta, insustituible, que finalmente tendrá.

Según Daniel Cassany, escribir bien implica eliminar lo innecesario, evitar muletillas, buscar la palabra precisa y apostar por lo concreto.

Aquí algunas claves:

-La sintaxis debe ser pulcra, cuantos menos elementos empleemos, mucho mejor.

-Evitar comodines (palabras como: cosa, tema, interesante, hacer, poner, etc.). las palabras comodín delatan que no hemos encontrado la palabra precisa y adecuada. ejemplos:

·        Nombres: «aspecto», «cosa», «elemento», «hecho», «información»,

«problema», «tema», etc.

·        Verbos: «decir», «hacer», «poner», «tener», etc.

·        Adjetivos: «bueno», «interesante», «positivo», etc.

 

-Preferir palabras concretas, simples y claras a las rebuscadas (por ejemplo, 'ver' en lugar de 'visionar'; abrir en lugar de `aperturar`). las palabras abstractas pueden alejar al lector. No abusar de los sustantivos abstractos, representarlos en lugar de enunciarlos. Ejemplo: felicidad, empatía, ansiedad, ilusión, etc.

-Reducir los adverbios terminados en mente, como aconsejaba García Márquez.

-Eliminar frases hechas y lugares comunes (como “andar como Pedro por su casa”).

-No escribir lo que el lector debe ver. Hacer que lo vea.

El narrador, o los personajes, lejos de decir lo que hacen, deben hacerlo. El lector tiene que verlo en el texto, no simplemente que se le informe de que están haciendo algo. no utilizar para las narraciones las proyecciones que hacemos ojo. El lector solo debe encontrarse con lo que ocurre.

El ejemplo clásico de que no es lo mismo mostrar que decir el poema de Gustavo Adolfo Bécquer

«¿Qué es poesía?, dices mientras clavas

en mi pupila tu pupila azul.

¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?

Poesía… eres tú».

 

PALABRAS COMPLEJAS

PALABRAS CORTAS Y SENCILLAS

aproximativo

aproximado

concomitancia

semejanza, parecido

concretizar

concretar

diferenciar

distinguir

disminución

baja, merma

ejemplificar

dar ejemplo

entregar

dar

explosionar

explotar

finalizar

concluir, terminar

influenciar

influir

realizar

hacer

profundizar

ahondar

visionar

ver

 

-Evitar los arcaísmos innecesarios, como «antaño», «ergo», «en verdad», a no ser que el narrador quiera dar una imagen de anticuado al personaje.

-No usar en exceso verbos predicativos, como ser y estar. Tampoco los verbos «hacer», haber, encontrar o parecer.

ADVERBIOS terminados en -mente

Otros adverbios como alternativa

actualmente, modernamente, contemporáneamente

hoy, ahora, hoy en día

antiguamente, anteriormente

antes

claramente

de manera clara, con claridad

completamente, definitivamente, totalmente, plenamente, íntegramente, absolutamente

Del todo, por entero

especialmente, esencialmente, fundamentalmente, principalmente

sobre todo

excesivamente

demasiado, mucho

finalmente

al final, para terminar

frecuentemente

a menudo, muchas veces

gratuitamente

gratis

indudablemente

sin duda

inicialmente

al principio, de entrada

 

Gabriel García Márquez los consideraba un vicio peligroso: «La práctica terminó por convencerme de que los adverbios de modo terminados en -mente son un vicio empobrecedor. Así que empecé a castigarlos donde me salían al paso, y cada vez me convencía más de que aquella obsesión me obligaba a encontrar formas más ricas y expresivas. Hace mucho tiempo que en mis libros no hay ninguno, salvo en alguna cita textual»


3. El tono: actitud emocional y coherencia

El tono es la actitud emocional y modo de comportamiento lingüístico del narrador frente a los hechos. El mayor o menor distanciamiento que tiene hacia los conflictos, su grado de implicación y su propia personalidad. Puede ser solemne, sarcástico, emocional o distante. Debe estar en sintonía con el lenguaje, el conflicto y los personajes. Un agricultor analfabeto que habla como un filósofo griego rompe la verosimilitud, salvo que ese efecto sea deliberado.

El tono no siempre equivale al registro lingüístico, pero ambos deben armonizar. La clave es la naturalidad, no la transcripción fiel del habla cotidiana, sino un lenguaje con vida propia. un registro puede ser coloquial, recargado, pueril, etc. o jergas determinadas. Ejemplo de diferencia entre tono y registro en la siguiente escena con un personaje. Un agricultor analfabeto se corta con una hoz y exclama: «Oh, cuán afiladas son tus garras, belcebú, que desde el infierno llegan tus afilados dedos a mi tierra para recordarme lo que me espera si no insisto en la virtud». Quizás la expresión más verosímil no sea esta.

El tono es la música (la entonación); pero en la escritura, como no tenemos voz, el tono se "fabrica" mediante la selección sutil de palabras, la puntuación y la longitud de las frases.


Cómo se explica el tono en la escritura

Si el registro es el inventario de palabras disponibles (tu vocabulario según el nivel), el tono es cómo organizas y matizas esas palabras para transmitir una emoción o intención.

Otro ejemplo para ver que las mismas palabras cambian de tono según el contexto escrito:

  • Tono Amable: "Le ruego que abandone la sala, por favor, en cuanto le sea posible."
    • Receta: Frases largas, uso de "por favor", verbos en condicional. Suena suave.
  • Tono Hostil: "Le ruego que abandone la sala. Ahora."
    • Receta: Frases cortas y secas, puntos finales tajantes, ausencia de cortesía innecesaria. Suena a orden cortante.

-Cuidado con el lenguaje coloquial, es el lenguaje más abstracto que hay. Está lleno de sobrentendidos y significados fijos.

El lenguaje coloquial puede ser visto como "abstracto" en el sentido de que puede ser demasiado directo y no permitir al lector crear su propia imagen mental de la escena o la situación.

Pero también puede ser una herramienta poderosa para la escritura creativa, ya que puede agregar autenticidad y realismo a la narrativa.

 

DeLaster habla de encontrar un equilibrio entre el lenguaje coloquial y el lenguaje más formal o poético para crear un texto que sea a la vez auténtico y evocador.

 

Aclaración: la preocupación por el estilo y el tono es necesaria, pero no debe ser el eje central de la creación. Un escritor será la suma de todos los personajes y de todos los narradores que ha creado en su vida.

 

4. Ejercicios de estilo y originalidad narrativa

La práctica constante es esencial para afinar el estilo. Leer críticamente, evitar repeticiones y no caer en fórmulas predecibles es parte del oficio. Como sugiere Ricardo Piglia, lo interesante en un cuento no es el desenlace esperado, sino el giro imprevisto: el desvío.

Si queremos ser originales, debemos asumir que para buscar la forma certera previamente se deben reconocer las formas gastadas o erosionadas. las frases hechas, los clichés o las formas ya establecidas son recursos a evitar. Debemos desechar las fórmulas ya estandarizadas y demasiado manoseadas. De la misma manera, debemos evitar repeticiones innecesarias. Si necesitamos regresar sobre alguna idea ya mencionada, esa idea debe aparecer refrescada, con nueva información o con una nueva significación. Recordar el principio de economía cuando estamos escribiendo: menos es más.

Queremos que el lector se sorprenda y que nuestra historia sea efectiva.

Un ejemplo de procedimiento lo podemos encontrar con el grupo de escritores y científicos OuLiPo (Ouvroir de Littérature Potentielle), creado en Francia en los años sesenta., con autores como Raymond Queneau o Georges Perec, demostró que imponer restricciones formales (como escribir sin una vocal) puede abrir caminos creativos inesperados. Queneau, por ejemplo, reescribió una misma escena de 99 formas distintas en su libro 'Ejercicios de estilo'*, mostrando cuán decisiva es cada elección.

*Compartimos el pdf del libro 'Ejercicios de estilo'.

Conclusión

Encontrar un estilo propio no es un destino inmediato, sino un camino de exploración, paciencia y precisión. Requiere práctica, corrección constante y atención crítica. Escribir no es solo crear historias, sino descubrir cómo decirlas de una manera que nadie más podría.

 

Referencias clave

- Cassany, D. (2014). La cocina de la escritura.

- Capote, T. (2006). Música para camaleones.

- García Márquez, G. (2011). Yo no vengo a decir un discurso.

- Queneau, R. (2006). Ejercicios de estilo.

- Páez, R. (2001). Diccionario de términos literarios.

- Piglia, R. (2000). Tesis sobre el cuento.

 

NOTA: Este contenido se basa en materiales de la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), adaptado por la autora del blog para fines pedagógicos y divulgativos.

 

ANEXO

Poner a prueba lo que queremos decir y ensayar cómo lo queremos hacer nos conducirá a conseguir una voz propia.

Un ejemplo de procedimiento lo podemos encontrar con el grupo de escritores y científicos OuLiPo (Ouvroir de Littérature Potentielle), creado en Francia en los años sesenta. El propósito de estos autores era la práctica de la literatura mediatizada por las restricciones. Uno de sus ejemplos más conocidos en cuanto a la literatura escrita con alguna limitación es el de Georges Perec con su novela La disparition (de 1969, traducida al español como El secuestro), escrita sin la e, que es la más común de las vocales en la lengua francesa. En esta misma dirección operaba también el fundador del grupo OuLiPo, Raymond Queneau, autor de Ejercicios de estilo (1946). Esta obra es la reescritura, 99 veces, de un hecho anecdótico.

 

Fragmentos de Ejercicios de estilo, de Raymond Queneau, de edición moderna.

«NOTACIONES

En el S, a una hora de tráfico. Un tipo de unos veintiséis años, sombrero de fieltro con cordón en lugar de cinta, cuello muy largo como si se lo hubiesen estirado. La gente baja. El tipo en cuestión se enfada con un vecino. Le reprocha que lo empuje cada vez que pasa alguien. Tono llorón que se las da de duro. Al ver un sitio libre, se precipita sobre él.

 Dos horas más tarde, lo encuentro en la plaza de Roma, delante de la estación de Saint-Lazare. Está con un compañero que le dice: “Deberías hacerte poner un botón más en el abrigo.” Le indica dónde (en el escote) y por qué».

 

«POR PARTIDA DOBLE

Hacia la mitad de la jornada y a mediodía, me encontré y subí en la plataforma y terraza trasera de un autobús y vehículo de transporte en común abarrotado y casi completo de la línea S y que va de la Contrescarpe a Champerret. Vi y observé a un hombre joven y viejo adolescente, bastante ridículo y no poco grotesco, cuello delgado y gaznate descarnado, cordón y trencilla alrededor del sombrero y gorro.

Después de un atropello y confusión, dice y profiere con una voz y tono lacrimosos y llorones que su vecino y coviajero le empuja y le importuna adrede y aposta cada vez que alguien baja y sale. Dicho esto y tras abrir la boca, se precipita y se dirige hacia un sitio y un asiento vacíos y libres.

Dos horas después y ciento veinte minutos más tarde, lo encuentro y vuelvo a verlo en la plaza de Roma y delante de la estación de SaintLazare. Está y se encuentra con un amigo y compañero que le aconseja y le incita a que se haga añadir y coser un botón y un círculo de hueso en su abrigo y gabán».

«SUEÑO

Me parecía que todo era brumoso y anacarado en torno mío, con múltiples e indistintas presencias, entre las cuales, sin embargo, solo se dibujaba con bastante nitidez, la figura de un joven cuyo cuello demasiado largo parecía anunciar ya por sí solo el carácter a la vez cobarde y protestón del personaje. La cinta de su sombrero había sido remplazada por un cordón trenzado. Reñía luego con un individuo al que yo no veía; después, como presa del miedo, se metía en la oscuridad de un pasillo.

Otra parte del sueño me lo muestra caminando a pleno sol delante de la estación de Saint-Lazare. Está con un compañero que le dice: “Deberías hacerte añadir un botón en el abrigo.” En eso, me desperté».

«ANÁLISIS LÓGICO

Autobús.

Plataforma.

Plataforma de autobús. El lugar.

Mediodía.

Aproximadamente.

Aproximadamente a mediodía. El tiempo.

Viajeros.

Pelea.

Pelea de viajeros. La acción.

Joven.

Sombrero. Largo cuello delgado.

Un joven con un sombrero y un cordón trenzado alrededor. El personaje

principal.

Quídam.

Un quídam.

Un quídam. El personaje secundario.

Yo.

Yo.

Yo. La tercera persona. Narrador.

Palabras.

Palabras.

Palabras. Lo que se dijo.

Sitio libre.

Sitio ocupado.

Un sitio libre ocupado después. El resultado.

La estación de Saint-Lazare.

Una hora más tarde.

Un amigo.

Un botón.

Ideas clave

 Otra frase oída. La conclusión.

Conclusión lógica» (2006, p. 75).

 

El lector de Queneau se termina preguntando sobre las posibilidades de abordar una historia, como parece lógico, pero también se cuestiona si cada cambio, cada decisión que tomemos, no estará configurando una nueva historia.

 

 

 

 


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