martes, 31 de marzo de 2026

8. Curso "Escritura creativa en cápsulas" . Capítulo 1. Tema 8


ESCRITURA CREATIVA EN CÁPSULAS

CAPÍTULO I. NARRADORES Y PERSONAJES

TEMA 8

De los arquetipos a la voz poética: claves para construir personajes con vida

 

Introducción

¿Por qué hablar de arquetipos y del yo poético?

Todo personaje, en cualquier narración, nos habla de lo humano: del deseo, del bien y el mal, del amor, la belleza, la ambición o la duda. Por eso, comprender cómo se construyen, clasifican y evolucionan es parte esencial del oficio de narrar.

En este tema abordaremos:

- De dónde surgen los personajes.

- Qué tipos de personajes existen, desde los planos a los arquetípicos.

- Cómo se configura la voz poética en los textos líricos y por qué no siempre es el “yo” del autor.

 

CÁPSULAS

1. El origen de los personajes: entre la realidad y la invención

Aunque muchos escritores afirman que se inspiran en personas reales, y otros que inventan por completo, la mayoría de los personajes son híbridos. Se construyen con fragmentos observados, rasgos propios y elementos de ficción.

  • Naturaleza textual: según Wellek y Warren, el personaje es un ente de palabras. solo está hecho de las frases que lo retratan; no tiene pasado ni futuro fuera de lo que el autor pone en su boca.
  • Un buen personaje no necesita parecerse a alguien real para ser creíble, sino que debe tener vida propia dentro de la historia. 
  • Superioridad informativa: a diferencia de las personas reales, de las que solo percibimos rasgos superficiales, de un personaje podemos conocer infinidad de datos interiores y exteriores inaccesibles en la vida cotidiana.

     La clave está en que su existencia trascienda la escritura y perdure en el             lector, como lo expresa Guillermo de Torre:

  • “La prueba de autenticidad de una novela consiste en comprobar si sus personajes logran vida autónoma y siguen viviendo en nosotros una vez cerrado el libro”.

 Ejemplo: Niebla, de Miguel de Unamuno

Un momento célebre de esta novela ilustra la autonomía del personaje: Augusto Pérez confronta a su autor, don Miguel, sobre su propia existencia. Es un brillante ejemplo de la tensión entre ficción y realidad que puede alcanzar un personaje bien construido.

 Miguel de Unamuno escribió «Niebla», en 1907, y desde su primera publicación en 1914 no ha dejado de reeditarse y se ha traducido a multitud de idiomas, lo que prueba su interés y vigencia, pero ¿qué es «Niebla»? Su autor la calificó de "novela malhumorada", de "nivola", de "rechifla amarga".

La realidad supuesta de «Niebla» es la de un caso patológico en busca de su ser a través del diálogo, pero el autor ha organizado esta anécdota en un juego de espejos, un laberinto de apariencias y simulacros donde al final lo único real es el propio acto de lectura que estamos realizando, en el que Unamuno da a sus lectores importancia de recreadores, de eslabón final de la cadena narrativa. El protagonista y prologuista es Augusto Pérez, personaje ficticio

 

2. La espontaneidad del personaje: el aliento vital. Más allá de la coherencia

Un personaje que responde siempre igual, que actúa como una máquina lógica, será percibido como irreal. Las dudas, contradicciones y errores son señales de autenticidad.

La imperfección como humanidad: los sentimientos íntegros no suelen parecer humanos. lo decisivo para construir un buen personaje son los vicios ocultos, las inseguridades, los miedos y la falta de concordancia entre lo que piensa y lo que hace.

La espontaneidad surge del entorno, las relaciones, los conflictos internos, los cambios de escenario y las relaciones deben provocar reacciones no programadas. el personaje debe poder "respirar" No se trata de improvisar sin control, sino de permitir que el personaje reaccione con libertad dentro de su universo narrativo,

Los comportamientos inesperados, los “vicios ocultos”, los cambios de opinión o los silencios reveladores son más humanos que cualquier virtud repetida.

La espontaneidad es, pues, el aliento vital porque un personaje que actúa como una máquina lógica resulta irreal. La vida reside a menudo en la indefinición y en la imperfección. Los sentimientos íntegros no suelen parecer humanos. Lo decisivo para construir un buen personaje son los vicios ocultos, las inseguridades, los miedos y la falta de concordancia entre lo que piensa y lo que hace.

·         Factores de espontaneidad: el entorno, los cambios de escenario y las relaciones deben provocar reacciones no programadas.

 

3. Tipos de personajes: clasificación y función narrativa

3.1 Presentación de los personajes 

Los personajes se presentan de dos formas: directa o indirecta.

·        Directa: cuando el narrador u otros personajes describen sus características.

·        Indirecta: cuando los conocemos por lo que dicen, hacen o piensan (monólogos, acciones, silencios).

 

3.2 Tipos de personajes (según E. M. Forster):

·        Planos: personajes sin evoluciòn, corrientes, predecibles.  

·        Redondos: personajes complejos, que se transforman en el transcurrir del relato.

 


| Redondos| Complejos |

tipo

características

función narrativa

planos (flat)

Predecibles, construidos sobre una sola idea (estereotipos) o cualidad. son fáciles de reconocer. Se entienden rápido, son recordables, útiles para equilibrar tramas complejas

útiles para equilibrar tramas complejas; funcionan como "fichas" cómodas que no saturan al lector.

redondos (round)

complejos, cambiantes y capaces de capaces de sorprender de forma convincente coherente | Parecen vivos, desarrollan las tramas trágicas, profundos, cambiantes

desarrollan las tramas trágicas; reflejan lo imprevisible de la vida.

Dickens, aunque muy elogiado, trabajó con personajes mayoritariamente planos y demostró que la eficacia no siempre está en la complejidad, que se puede profundizar en la humanidad desde esa aparente superficialidad, siendo un narrador excepcional.

 

3.3. Estereotipos, arquetipos y mitos

 Estereotipos

Personajes simples, predecibles, útiles en la comedia por su exageración. encerrados en clichés, con comportamientos comunes. son muy útiles en la comedia, donde la exageración de sus rasgos y la ausencia de evolución generan el efecto humorístico.

 Arquetipos

Son modelos perennes que representan, de manera idealizada, comportamientos o defectos humanos universales en muchas culturas. Son más profundos y simbólicos que los estereotipos.

 Ejemplos clásicos:

- Penélope (fidelidad)

- Sancho Panza (contrapeso cómico y sensato del héroe)

- La Celestina (manipulación, deseo, inteligencia)

- Personajes "kafkianos": confusión, angustia, alienación.

- Edipo (tragedia y destino)

La Odisea de Homero, el gran héroe griego que tarda diez años en regresar a Ítaca tras la Guerra de Troya. Rey de Ítaca, esposo de Penélope y padre de Telémaco, sobrevive a monstruos y la ira de Poseidón usando su inteligencia (metis) más que la fuerza física. 


¿Podemos crear personajes totalmente nuevos?

Poco probable. Pero sí podemos ofrecer variaciones originales sobre arquetipos existentes. Lo que importa es la singularidad del enfoque y el tratamiento narrativo.

 

Característica

Estereotipo (Cliché)

Arquetipo (Modelo Universal)

Definición

Imagen simplificada y repetitiva de un grupo social o conducta.

Modelo original y ejemplar que emana del inconsciente colectivo.

Profundidad

Superficial. Se queda en el rasgo externo (el "nerd", el "matón").

Profunda. Toca fibras humanas universales (el "héroe", el "sabio").

Evolución

Nula. No cambia; su gracia reside en que siempre actúa igual.

Potencialmente alta. El arquetipo es una base sobre la cual el personaje crece.

Uso principal

Comedia y tramas secundarias. La exageración genera risa.

Épica, drama y mitología. Genera empatía y reflexión.

Origen

Prejuicios culturales o modas pasajeras.

Mitos antiguos, religión y experiencias humanas perennes.

Ejemplo

El "científico loco" que solo grita y mezcla tubos de ensayo.

Prometeo: El rebelde que roba el fuego (conocimiento) para dárselo a los hombres.

El Reto de crear personajes (narrativos o poéticos) no es solo cuestión de técnica. Necesitan respirar, actuar, equivocarse, hablar con voces propias.

 

4.  La voz poética: entre la máscara y la revelación

En la poesía, la voz que habla no es necesariamente la del autor. Se trata de una construcción textual, un sujeto poético o “yo lírico” que puede coincidir o no con la experiencia personal del poeta.

“El poeta es un fingidor. Finge tan completamente que hasta finge que es dolor el dolor que en verdad siente.” —Fernando Pessoa.

4.1. Qué es la poesía

Para comprender mejor la voz poética y el sujeto poético, repasemos un poco acerca de lo que es la poesía.

 La poesía es un género literario que busca expresar emociones, ideas y experiencias a través del lenguaje. A continuación, se presentan los elementos básicos para escribir poesía:

1.      1.  Imágenes y Sensaciones.

    La poesía se basa en crear imágenes y sensaciones en la mente del lector. Se utiliza descripciones sensoriales (vista, oído, olfato, gusto, tacto) para crear un ambiente y una atmósfera.

 2.   Lenguaje Figurado.

La poesía utiliza figuras retóricas como:

- Metáfora (comparación implícita)

- Símil (comparación explícita)

- Personificación (atribuir características humanas a objetos o ideas)

- Aliteración (repetición de sonidos)

- Rima (repetición de sonidos finales).


3.   Ritmo y Sonido.

         La poesía tiene un ritmo y un sonido que la hace única. 

        Se puede experimentar con:

- Métrica (patrón de sílabas y acentos)

- Rima (rima perfecta, asonante, consonante)

4. Estructura y Forma        

La poesía puede tener una estructura y forma específicas, como:

- Soneto (14 líneas, rima específica)

- Haiku (3 líneas, 5-7-5 sílabas)

- Libre (sin estructura específica)

         La poesía moderna se caracteriza por:

- La ruptura con las formas tradicionales

- La experimentación con el lenguaje y la forma

- La exploración de temas y emociones contemporáneas

- La utilización de la ironía, el sarcasmo y el humor

 

La prosa poética es un género que combina elementos de la poesía y la prosa. Se caracteriza por:

- La utilización de un lenguaje lírico y expresivo

- La creación de imágenes y atmósferas

- La exploración de temas y emociones

- La falta de una estructura específica.

 

    4.2. ¿Por qué confundimos poeta y yo poético?

La reflexión literaria moderna es la que asimila la clasificación de Aristóteles a las personas del verbo:

En la narración habla la tercera persona;

en el drama, la segunda y, por eliminación,

en la lírica debe hacerlo la primera.

Desde Aristóteles, la poesía fue mal entendida como expresión del sujeto. A eso se sumó la crítica biografista del siglo XIX, que buscaba leer en los poemas la vida íntima del autor.

Pero los poetas modernos —como Rimbaud o Baudelaire— se rebelaron contra esa idea. En sus obras, el yo es otro, una invención, una voz que trabaja con el lenguaje para crear realidad poética.

Ejemplos:

- Alberto Santamaría (“Desconocidos”): voz femenina ficcional.

- Juan Ramón Jiménez (“El recuerdo”): yo contemplativo impersonal.

- Nicanor Parra (“Advertencia al lector”): voz irónica y antipoética.

Ejemplos que muestran la ruptura moderna con el yo poético —esa disolución del “yo” como centro estable de la experiencia:

 

El barco ebrio

“Yo, el otro invierno,

más sordo que

 cerebros de niños,

corrí...

Y las Penínsulas desatadas

 no sufrieron un tumulto

más triunfal que mis embates.”

                                   Arthur Rimbaud

 

    Aquí ocurre una ruptura radical:

    - El yo se deshumaniza (habla como barco).
    - La percepción es fragmentaria, visionaria, alucinada.
    - No hay identidad estable: el yo es flujo, experiencia extrema, desborde.
 

El extranjero

—¿A quién amas más, hombre enigmático...?

—No tengo ni padre, ni madre, ni hermana, ni hermano.

[...]
—¿Entonces qué amas?

—Amo las nubes... las nubes que pasan... allá... allá...

                                           Charles Baudelaire

 

Este breve poema en prosa muestra un yo profundamente desvinculado de toda identidad tradicional: Aquí la ruptura se da de otra forma:

    - El yo rechaza todos los vínculos sociales y afectivos.

    - No se define por pertenencias, sino por lo efímero (las nubes).
    - Es un yo vacío, errante, sin raíces, propio de la modernidad urbana.

 

4.3. Cómo la literatura pasó de ser un "testimonio de verdad" a un juego de espejos.

Para entender cómo el autor de carne y hueso se divorció de la voz que habla en el poema o la novela, hay que mirar más allá de la confesión religiosa de San Agustín o el exhibicionismo emocional de Rousseau.

 

Hitos clave de esa ruptura:

-      El Romanticismo y el "Yo" Lírico

Aunque Rousseau puso al "yo" en el centro, fueron los poetas románticos (como Wordsworth o Keats) quienes empezaron a notar que ese "yo" era una construcción artística.

  • La Paradoja: Querían ser auténticos, pero al escribir, se daban cuenta de que el lenguaje siempre transforma la realidad.
  • El resultado: El autor físico se queda en su escritorio, mientras que el "sujeto lírico" habita el poema. No son la misma persona, aunque compartan el mismo nombre.

-      Baudelaire y las "Máscaras"

Charles Baudelaire es fundamental en este divorcio. En Las flores del mal, el poeta ya no busca ser "bueno" o "ejemplar" como en las confesiones antiguas.

  •         Él asume el papel del flâneur o del dandy. ¿Qué quiere decir exactamente “máscara”?
  • 1. El yo como artificio
  • El poeta no habla desde un “yo verdadero”, sino desde una pose, un papel:

el dandi

el decadente

el pecador

el observador frío

el extranjero


Aparece la idea de la máscara: el autor puede explorar la oscuridad, el vicio y la fealdad sin que eso signifique que él, como ciudadano, sea un criminal. El personaje es un explorador de la estética. Cuando se habla de Baudelaire y las “máscaras”, no se trata de un concepto explícito con ese nombre en su obra, sino de una idea crítica para entender cómo funciona el yo en su poesía.


En Charles Baudelaire, la “máscara” significa que el yo poético no es una identidad auténtica, fija o transparente, sino una construcción cambiante, un personaje que el poeta adopta

 

-           La "Capacidad Negativa" de John Keats

        Keats propuso un concepto revolucionario: la capacidad del autor de                   anular su propia personalidad para dejar que el objeto o el personaje                    hable.

    "El poeta no tiene identidad; es todo y nada".

    Esto rompe con la metafísica del "ser" único. El autor se convierte en un         canal, separándose definitivamente de sus opiniones personales para dar voz a     la obra.

 Lamia es la obra màs importante de Keats porque ahí aparece lo que define a Keats:

1. La intensidad sensorial

  • Lenguaje cargado de imágenes, tacto, color, música.

2. La tensión entre belleza y muerte

  • Lo bello es efímero, pero el arte lo preserva.

3. La idea de “capacidad negativa”

  • El poeta acepta la incertidumbre, sin necesidad de verdades fijas.

 

    El giro modernista: La muerte del autor.

 

En la siguiente tabla se visualiza cómo a finales del siglo XIX y principios del XX, la separación se vuelve técnica y radical:

Concepto / Movimiento

Periodo / Fecha Clave

Autor Referente

Hito o Publicación

Confesión Metafísica

Siglos IV - V (397 d.C.)

San Agustín

Confesiones: El "yo" es un testimonio de verdad ante Dios.

El "Yo" Moderno

Siglo XVIII (1782)

J.J. Rousseau

Las Confesiones: Nace el exhibicionismo del autor como individuo único.

Capacidad Negativa

1817

John Keats

Cartas de Keats: Propone que el poeta debe "anular" su identidad.

La Máscara Estética

1857

C. Baudelaire

Las flores del mal: El autor se disfraza de personaje (el flâneur).

El Heterónimo

1914 - 1935

Fernando Pessoa

Creación de Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Álvaro de Campos.

Correlativo Objetivo

1919

T.S. Eliot

Ensayo Hamlet y sus problemas: El arte como "evasión de la personalidad".

La Muerte del Autor

1967

Roland Barthes

Ensayo La mort de l'auteur: El autor físico deja de ser el dueño del sentido.

Nótese que, entre 1857 (Baudelaire) y 1919 (Eliot), hay un salto grande. En apenas 60 años, la literatura pasó de "el autor usa una máscara" a "el autor debe desaparecer para que la obra funcione". Fue la época en la que la psicología (con Freud a la cabeza) empezó a decirnos que ni siquiera nosotros mismos sabemos quiénes somos realmente, lo que fragmentó aún más la voz poética.

 

Antecedentes: en la obra Confesiones, Rousseau (siglo XVIII), el “yo moderno”, propone algo nuevo para su época: mostrarse “tal como es”, sin ocultar nada. Es un texto moderno, autobiográfico y laico.

El “yo” se presenta como centro absoluto de la experiencia. Rousseau quiere mostrarse “tal cual es”, ante los lectores. No busca redención divina, sino comprensión de sí mismo. Aquí el yo se convierte en protagonista y medida de verdad.

 

Esto implica:

El yo como centro absoluto

o   El texto gira completamente alrededor de su experiencia personal.

o   No hay distancia: el yo es protagonista, objeto y medida.

o   La ilusión de autenticidad total

o   Rousseau cree (o construye) un yo transparente, sincero.

o   Se inaugura la idea moderna de que el sujeto puede decirse a sí mismo en verdad.

o   Interioridad profunda

o   Importan los sentimientos, contradicciones, vergüenzas.

o   El yo se vuelve psicológico, introspectivo.

 

Confesiones

Autor: Agustín de Hipona (siglo IV–V)

Es un texto religioso y espiritual.

El “yo” aparece en relación con Dios: el autor se confiesa ante Dios, no ante el público.

La escritura es una búsqueda de redención: reconoce pecados, errores y su conversión.

El yo no es autónomo: depende de lo divino.

Aquí el yo sirve para mostrar el camino hacia Dios.

 

Diferencia clave

San Agustín: el yo se confiesa ante Dios → el centro es Dios.

Rousseau: el yo se confiesa ante el mundo → el centro es el sujeto.

 

Esto marca un giro fundamental en la historia del yo:

Con Agustín de Hipona → el yo es espiritual y subordinado.

Con Jean-Jacques Rousseau → el yo se vuelve autónomo, moderno y central.

Y a partir de ahí, autores como Charles Baudelaire y Arthur Rimbaud van a cuestionar y romper ese yo.

 

Episodio: Jean-Jacques Rousseau, tras romper con los enciclopedistas y distanciarse de figuras como Denis Diderot y Voltaire, llegó a convencerse de que era víctima de intrigas, burlas y calumnias que deformaban su imagen pública. Sintiéndose traicionado y perseguido, se retiró progresivamente de la vida social y encontró en la escritura —sobre todo en Las confesiones— una forma de defenderse, reconstruir su verdad y presentarse ante el mundo como realmente creía ser.

 

La otredad es el puente definitivo en esa separación que venimos analizando. Si el autor se divorcia de su personaje, la otredad es el acto de "mudarse" a la piel de alguien radicalmente distinto para mirar el mundo desde unos ojos que no son los propios.

En la literatura, esto no es solo escribir sobre otro, sino ser el otro a través del lenguaje.

 La otredad como recurso literario

Históricamente, la otredad se basaba en la curiosidad o el exotismo. Hoy, es una herramienta de empatía radical y descentramiento.

  • El "Yo" es un "Otro": Como decía Rimbaud ("Je est un autre"), el autor reconoce que su propia identidad es múltiple.
  • Polifonía: El autor ya no es la única voz autorizada; permite que hablen los marginados, los antagonistas o incluso objetos y animales.

 ¿Por qué es tan usado en la actualidad?

Hoy vivimos en la era de las "narrativas del yo" (autoficción), pero paradójicamente, nunca hemos tenido tanta necesidad de salir de nuestra burbuja. El uso de la otredad responde a:

  • Reclamo de visibilidad: dar voz a identidades históricamente silenciadas (género, etnia, neurodiversidad).
  • Saturación del "Ego": ante el exceso de redes sociales y personalismo, la ficción busca refugio en lo ajeno para recuperar el misterio.
  • La verdad fragmentada: ya no creemos en una sola verdad "metafísica". Necesitamos la versión del "otro" para completar el cuadro.

 

Ejemplo contemporáneo: Las malas, de Camila Sosa Villada

Un ejemplo magistral de cómo la otredad y la voz poética se fusionan hoy. Esta novela fue publicada en 2019.

  • El recurso: Sosa Villada utiliza su propia experiencia como mujer trans, pero la eleva a través de una voz poética que roza el realismo mágico.
  • La Otredad: No es solo una autobiografía; es la voz de una comunidad (las travestis del Parque Sarmiento en Córdoba). Aquí, la autora física se diluye en una voz colectiva que incluye personajes que se convierten en pájaros o que cuidan a un niño encontrado en una zanja.
  • El efecto: El lector no lee un informe sociológico; habita una otredad que es mística, dolorosa y política al mismo tiempo. La voz poética aquí separa a la "Camila ciudadana" de la "Camila narradora", construyendo un mito moderno.

 

Cuadro de la otredad en la práctica

Tipo de Otredad

Autor de referencia

Cómo funciona

Otredad Interna

Jorge Luis Borges

El autor se encuentra con su "otro" yo (joven/viejo) o con su doble literario (Borges y yo).

Otredad Social

Annie Ernaux

Escribe sobre su origen de clase trabajadora desde su posición actual de intelectual, tratando a su "yo del pasado" como una extraña.

Otredad Radical

Han Kang

En La vegetariana, la protagonista deja de ser humana para "ser" planta. La voz poética abandona la lógica humana.


Hay que entender que escribir no es "contar mi vida", sino usar mi vida como laboratorio para entender la vida de los demás.

En la siguiente tabla se muestran los recursos de desdoblamiento: De la Máscara a la Otredad

Recurso

Técnica Principal

Efecto en el Lector

La Máscara

Hablar desde un rol social o estético.

Genera distancia crítica y misterio.

La Otredad

Ver el mundo desde la diferencia absoluta.

Amplía la empatía y rompe el prejuicio.

El Heterónimo

Crear un autor con biografía propia.

Permite explorar estilos contradictorios.

La Muerte del Autor

Dejar vacíos para que el lector complete.

Convierte la lectura en un acto de creación.

 

Conclusión: respirar en la página

Crear personajes (narrativos o poéticos) no es solo cuestión de técnica. Necesitan respirar, actuar, equivocarse, hablar con voces propias. Desde el arquetipo más antiguo hasta la voz poética más moderna, el reto del escritor es el mismo: dar vida a través del lenguaje.

 

 

 

 

Referencias clave

 Referencias clave

- Forster, E. M. (1990). *Aspectos de la novela*.

- Unamuno, M. (2016). *Niebla*.

- Pessoa, F. (2012). *Antología esencial*.

- Parra, N. (2009). *Poemas y antipoemas*.

- Jiménez, J. R. (2008). *Piedra y cielo*.

- Gamoneda, A. (2007). Entrevistas y ensayos.

- García Valdés, O. (2006). “La poesía, ese cuerpo extraño”.

- Santamaría, A. (2003). *El orden del mundo*.

- Warren, A. y Wellek, R. (1979). *Teoría literaria*.

 

NOTA: Este contenido se basa en materiales teóricos estudiados en el marco de la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad Internacional de La Rioja, UNIR. La adaptación ha sido realizada por la autora de este blog con fines pedagógicos y divulgativos.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario