martes, 24 de marzo de 2026

7. "Escritura creativa en cápsulas". Capítulo 1. Tema 7

Capítulo I.  Narradores y personajes


TEMA 7. Las relaciones del personaje: paisaje, diálogo y construcción narrativa


Introducción

 Los personajes no existen en el vacío. Sus acciones, emociones y transformaciones se entretejen con el entorno que los rodea y con las relaciones que establecen con otros. Este tema explora cómo el paisaje, el diálogo y la lengua son herramientas clave para enriquecer y dotar de profundidad a los personajes.

 

Como escribe Liliana Villanueva en Las clases de Hebe: “Para escribir hay que saber mirar y saber escuchar cómo habla la gente. Mirar bien a fondo y escuchar a fondo es necesario para los que quieren escribir”. Y ese fondo incluye el entorno.

 

CÁPSULAS

 

1.    Relaciones y funciones del personaje con el entorno

 

En narrativa, el paisaje no es solo un decorado. Es el entorno, un territorio que puede ser observado (urbano, rural o imaginario) y una categoría de espacio que define el tono de la historia. No es lo mismo caminar por un bosque para recoger leña que correr por él para salvar la vida.

 

Para estructurar este análisis, debemos distinguir entre las funciones del espacio y los tipos de relación.

 

Tipos de relación (el "cómo se vinculan" personaje y entorno)

El modo en que un personaje se vincula con el lugar define la dinámica de la escena. Esta relación puede ser:

 

A. Relación utilitaria

 

Aquí el paisaje es una herramienta o un recurso. El personaje domina el entorno o sabe cómo extraer de él lo que necesita para sus fines cotidianos. No hay una carga emocional profunda, sino práctica.

Ejemplo: Un agricultor que mira sus campos para decidir si es hora de sembrar, o un detective que analiza un callejón buscando pistas. El espacio es un objeto de uso.

 

B. Relación de supervivencia

 

La jerarquía cambia: el entorno es hostil o superior. El personaje debe adaptarse para no morir; el paisaje impone las reglas y el sujeto solo reacciona.

Ejemplo: Un náufrago en una isla o un alpinista en una tormenta. Cada río o montaña es un obstáculo físico a superar.

 

C. Relación de confrontación

 

A diferencia de la supervivencia (donde la lucha es física), la confrontación suele ser ideológica o emocional. El personaje está en conflicto con lo que el paisaje representa o con las normas de ese lugar. El entorno "ataca" la identidad del personaje.

 

Ejemplo: Un joven liberal que se siente asfixiado en un pueblo conservador y gris, o un campesino que se siente atribulado por la inmensidad y el ruido de una metrópolis moderna. El espacio es un enemigo psicológico.

 

Funciones del espacio (El "Qué", el lugar)

 

El modo en que un personaje se vincula con el lugar donde está define el tono de la historia. No es lo mismo estar en una sala con ambiente de fiesta que en un velorio.

El espacio puede desempeñar tres roles clave según su peso en la trama:

 

A.  Escenario

 

El lugar físico y pasivo donde transcurre la historia. Sirve de marco para el desarrollo de los personajes. El paisaje como escenario también ayuda en el desarrollo de la trama. Una crónica de viaje se vale a menudo de los escenarios.

 

Ejemplo: Fragmento de Ferragus, de Honoré de Balzac

«Hay en París ciertas calles tan deshonradas como puede estarlo un hombre culpable de infamia; hay también calles nobles, calles simplemente honestas, calles jóvenes sobre cuya moralidad el público no  se ha formado todavía una opinión; calles asesinas, calles más viejas que la más vieja de las viudas viejas, calles dignas de aprecio, calles siempre limpias, calles siempre sucias, calles obreras, trabajadoras, mercantiles.

Las calles de París, en fin, tienen cualidades humanas, y nos infunden con su fisonomía ciertas ideas contra las que no tenemos defensas. […]

¡Hermoso espectáculo! Sin embargo, ¡ah, París!, quien no ha admirado tus sombríos paisajes, tus claroscuros, tus callejones profundos y silenciosos; quien no ha oído tus murmullos entre la medianoche y las dos de la madrugada, nada sabe todavía de tu verdadera poesía, ni de tus extraños y grandes contrastes»

 

B.   Contrapunto (Proyección o Contradicción)

 

Ocurre cuando el paisaje refleja el estado emocional del personaje o dice exactamente lo contrario, generando una ironía poderosa.

El paisaje como proyección o contrapunto (contradicción) refleja el estado emocional o psicológico de los personajes, o lo contradice. Se puede volver contrapunto del interior del personaje.

 

Ejemplo: Fragmento La casa de las bellas durmientes. Kasunari

 Kawabatra

(…) —¿Dónde quiere desnudarse? —La mujer parecía dispuesta a ayudarle. Él guardó silencio—. Escuche las olas. Y el viento. —¿Olas? —Buenas noches —la mujer le dejó. Una vez solo, Eguchi contempló la habitación, desnuda y sin artilugios. Su mirada se posó en la puerta de la habitación contigua. Era de cedro, de un Página 14 metro de anchura. Parecía haber sido añadida después de la construcción de la casa. También la pared, si se examinaba bien, parecía un antiguo tabique corredizo, ahora tapado para formar la cámara secreta de las «bellas durmientes». El color era igual que el de las otras paredes, pero parecía más reciente. Eguchi cogió la llave. Después de hacerlo, debería haberse dirigido a la otra habitación; pero permaneció sentado. Lo que había dicho la mujer era cierto: las olas sonaban con violencia. Era como si rompieran contra un alto acantilado, y como si la pequeña casa estuviera en el mismo borde. El viento traía el sonido del invierno inminente, tal vez debido a la casa misma, tal vez debido a algo que había en el viejo Eguchi. No obstante, el calor del único brasero resultaba suficiente. El distrito era cálido. El viento no parecía barrer las hojas. Al haber llegado tarde, Eguchi no había visto en qué clase de paisaje se asentaba la casa; pero se notaba el olor del mar. El jardín era grande en relación con el tamaño de la casa, y contenía un número considerable de grandes pinos y arces. Las agujas de los pinos se perfilaban con fuerza contra el cielo. Probablemente la casa había sido una villa campestre. Con la llave todavía en la mano, Eguchi encendió un cigarrillo. Dio una o dos chupadas y lo apagó; pero fumó otro hasta el final. No era tanto porque se estuviera ridiculizando a sí mismo por su ligera aprensión como por el hecho de sentir un vacío desagradable. Solía tomar un poco de whisky antes de acostarse. Tenía un sueño precario, con tendencia a las pesadillas. Una poetisa muerta de cáncer en su juventud había dicho en uno de sus poemas que para ella, en las noches de insomnio, «la noche ofrece sapos, perros negros y cadáveres de ahogados». Era un verso que Eguchi no podía olvidar. Al recordarlo ahora se preguntó si la muchacha dormida —no, narcotizada— de la habitación contigua podría ser como el cadáver de un ahogado; y vaciló un poco en acudir a su lado. No le habían dicho cómo la sumían en el sueño. (…)

 

 

C.  Personaje Activo

 

El paisaje adquiere tanta presencia que se convierte en personaje activo; un agente activo de la narración.

En el paisaje como personaje activo el lugar tiene reglas propias, "voluntad" o una presencia tan fuerte que altera el destino de los protagonistas, deja de ser escenario para ser personaje.

 

«Ejemplo: Fragmento de La mujer», Del libro cuentos escritos antes del exilio. De Juan Bosch

«La carretera está muerta. Nadie ni nada la resucitará. Larga, infinitamente larga, ni en la piel gris se la ve vida. El sol la mató; el sol de acero, de tan candente al rojo, un rojo que se hizo blanco, y sigue ahí, sobre el —lomo de la carretera.

Debe hacer muchos siglos de su muerte. La desenterraron hombres con Picos y palas. Cantaban y picaban; algunos había, sin embargo, que ni Cantaban ni picaban. Fue muy largo todo aquello. Se veía que venían de Lejos: sudaban, hedían. De tarde el acero blanco se volvía rojo; entonces En los ojos de los hombres que desenterraban la carretera se agitaba una Hoguera pequeñita detrás de las pupilas.

La muerta atravesaba sabanas y lomas y los vientos traían polvo sobre Ella.

Después aquel polvo murió también y se posó en la piel gris. A los lados hay arbustos espinosos. Muchas veces la vista se enferma de Tanta amplitud. Pero las planicies están peladas. Pajonales, a distancia.

 

La casa de las bellas durmientes, de Kasunari Kawabata es también ejemplo de paisaje como personaje activo es la posada en la obra de La casa tiene una 'voluntad' propia: impone el silencio, el letargo y una atmósfera de irrealidad que transforma a los visitantes. El lugar deja de ser un simple escenario para convertirse en un agente que manipula los deseos y recuerdos del protagonista.

Esa habitación cerrada —con el aroma del somnífero y el cuerpo de las jóvenes— no es un obstáculo físico, sino un enemigo psicológico. El entorno obliga a Eguchi a enfrentarse a la decadencia de su propio cuerpo y a los fantasmas de su pasado. El paisaje interior de la casa 'ataca' su paz mental.

 

Descripciones sutiles, no decorativas

La descripción debe ser un recurso para hacer avanzar la trama, no un adorno.

El entorno no debe describirse solo por belleza. Cada elemento —una nube, un mueble, una calle debe aportar a la caracterización o al tono. Es más eficaz insertar elementos del paisaje en un diálogo o en una acción breve que crear decorados inertes. En un texto narrativo, todo debe colaborar en la construcción de significado y sentido. Y cualquier elemento externo puede ser conceptualizado como proyección exterior del personaje.

  • En María de Jorge Isaacs, el cielo y los ríos son tan cargados de simbolismo como el amor mismo.
  • En La mujer de Juan Bosch, una "carretera muerta" refleja la desolación absoluta.

Una imagen puede suplir en su imaginación lo que el texto no da. Es frecuente acudir a la descripción por la facilidad, la evidencia de ver el paisaje; pero es más eficaz insertar en un diálogo elementos relacionados con él.

Función

Descripción

Escenario

El "dónde". Estático y funcional.

Proyección

El paisaje es un espejo del alma del personaje.

Contrapunto

El paisaje es lo opuesto al estado emocional (genera contraste).

Agente/Personaje

El paisaje toma decisiones, pone trampas o "habla".

 

 


 

2.    El diálogo: voz, conflicto y construcción

El diálogo en narrativa es una oportunidad para mostrar conflicto, matices, evolución y relaciones. Con él se muestra la principal interacción entre los personajes. Es una interrupción del discurso, es decir, un descanso para el esfuerzo del lector.

 A diferencia del lenguaje cotidiano, en la ficción cada línea debe tener una función clara: caracterizar, avanzar la trama, tensar relaciones, o todo a la vez. Con los diálogos caracterizamos a nuestros personajes con mayor profundidad. Cómo hablan es una cuestión determinante en la identidad de todo personaje.  Cada uno emplea la lengua de modo diferente. Puede haber variedades de registros o la procedencia condiciona la visión del mundo y, por tanto, el lenguaje, etc.

 

Algunos consejos clave:

- Evitar diálogos acartonados o sucesión de monólogos.

- Dosificar la información (no revelarlo todo de golpe).

- Alternar con acotaciones sutiles que aporten tono o emoción.

 

Gabriel García Márquez logra en Cien años de soledad una fluidez ejemplar. En una escena clave, José Arcadio Buendía lanza amenazas y reflexiones con frases breves y acciones precisas. El diálogo fluye como narración.

 

La lengua y sus matices: credibilidad en la voz

Cada personaje tiene una forma distinta de hablar, condicionada por su:

·      Origen geográfico (diatopía): regionalismos, acento, léxico local.

·      Nivel social o educativo (diastrática): registro culto, vulgar, estándar.

·      Contexto comunicativo (diafásica): formal, informal, íntimo, profesional.

Por ejemplo, un personaje sin formación no hablará igual que uno culto, y un adolescente no usará el mismo lenguaje ante su madre que con sus amigos. Estos rasgos pueden ser estáticos o mostrar evolución según cambien los personajes. Incluir jergas o argots puede ser útil, pero hay que dosificarlos para no alejar al lector.

El empleo de la lengua está siempre condicionado en el habla. Si hablamos de personajes, para que tengan credibilidad y vida en los diálogos, es fundamental incluir las variedades en su configuración.

 

Principales diferencias en el empleo de la lengua de los personajes

 

Variedades diatópicas

De dónde somos condiciona nuestro uso de la lengua. diferencias de habla entre las zonas dentro de un territorio.

Variedades diastráticas

El nivel cultural de los hablantes. El grupo social al que pertenecemos condicionan nuestra manera de hablar. Si estamos configurando a un personaje pedante, probablemente nos interese que el nivel culto y el estándar se confundan.

Variedades diafásicas

Las posibilidades de adaptación a situaciones concretas de la lengua. Un personaje puede tener gran capacidad de adaptación comunicativa y puede pasar de un registro formal a uno coloquial o emplear argot o jerga en casos extremos. En este tipo de cambios reside una posibilidad humorística grande.

Jerga

Empleo del lenguaje protegido de la comprensión de miembros ajenos al grupo que la utiliza.

Argot

Es parecido a la jerga, pero su empleo abarca a un mayor número de hablantes, suelen ser grupos de personas que tienen alguna característica en común, por ejemplo, cualquier profesión vinculada a un sector.

Debemos tener cuidado con el empleo de la jerga o del argot porque nuestros lectores son ajenos a esos mundos. Por eso, hay que dosificarlo y ser conscientes de que lo que ganamos en la caracterización de nuestros personajes lo podemos perder en frescura y ritmo.

Hay que buscar la naturalidad de los diálogos, lograr que resulten creíbles y verosímiles. El principal problema a evitar es la creación de sucesión de monólogos.

El diálogo es interacción, interrupción, sobrentendidos, confusiones, cosas dichas a medias, cosas calladas, etc.

Debemos ser conscientes de que en el diálogo se transmite información. Debemos dosificarla, mantener la evolución de los personajes y lograr que contribuya al ritmo de la narración.

La lengua es un reflejo más de las transformaciones que se dan durante el texto y, por lo tanto, puede caber perfectamente una transformación desde el punto de vista lingüístico.

Nos interesa que nuestros personajes acaben teniendo una voz propia, reconocible e inconfundible. De hecho, otorgar una voz definida a cada uno de nuestros personajes nos puede ayudar a mantener la coherencia del comportamiento o la línea argumental.

 

Hay muchas formas de introducir los diálogos

-       Podemos cederles directamente la palabra a los personajes o podemos

-       Dosificar poco a poco esas interacciones.

-       Introducir acotaciones a las frases

-       Acercarnos a una estructura más limpia, en la que solo estén presentes las palabras de cada personaje y el lector deba inferir en el intercambio de todo lo demás

 

Conclusión

Las relaciones del personaje con su entorno y con otros personajes a través del diálogo no solo aportan verosimilitud: definen el alma del relato. Paisajes, palabras, silencios, y maneras de hablar se convierten en estrategias narrativas para revelar conflictos, emociones y transformaciones. El lector no solo debe ver actuar a los personajes, debe escucharlos hablar, debe verlos habitar su mundo con coherencia y singularidad.

 

Referencias sugeridas

- Isaacs, J. (1963). *María*. Edaf.

- Bosch, J. (1993). *Cuentos escritos antes del exilio*. Fundación Juan Bosch.

- Balzac, H. de (2002). *Ferragus*. Minúscula.

- García Márquez, G. (1982). *Cien años de soledad*. Sudamericana.

- Saunders, J. (2011). *Escribir narrativa*.

 

NOTA: Este contenido se basa en materiales teóricos estudiados en el marco de la Maestría en Escritura Creativa de [Nombre de la universidad]. La adaptación ha sido realizada por el autor de este blog con fines pedagógicos y divulgativos.

 


Un poema actual y revelador de la ucraniana Iya Kiva.

 

Iya Kiva

(Donetsk, Ucrania, 1984)

(Es poeta, traductora, editora y periodista. Autora de colecciones de poesía traducidos a 15 idiomas).

Pequeñas luces verdes

(…)

podrías llamar a esto vejez
si no fuera por las huellas dactilares en el espejo
el grabado continuo de estampados

todos los días una imagen desconocida
decorada con lunares y pecas
tomada de otras culturas

un niño o una niña

un padre o una madre
vuelan de los ojos húmedos
de fotografías amarillentas

después de cada tragedia
le hacemos cosquillas al viento con alas de papel
como cigüeñas ucranianas

yacemos en acantilados durante mucho tiempo
ondulantes montículos salados de tierra
en bocas cosidas con hilos de dolor

alimentamos el agua amarga de la historia
con la leche subterránea de la represión

entonces el metro corre por mis arterias
preservando los gritos de sus pasajeros
no capturado en los negativos del tiempo

sollozos de hierro palpitan contra mi garganta
rebotando entre mis dientes
empastes frágiles.

(…)

miércoles, 18 de marzo de 2026

Reseña crítica colectiva: Historia de una pasión. Darío Jaramillo Agudelo




 

Historia de una pasión. Darío Jaramillo Agudelo

Reseña crítica colectiva

Elaborada como práctica en el Diplomado de “Lectura Crítica para la Escritura Creativa” Programa Universidad Intergeneracional de la Universidad de Caldas

 

“Escribo para manchar con tinta el dedo del corazón”.

“La pasión por escribir, en lugar del oficio de escribir, si se entiende 'oficio' en el sentido de profesión y no en su acepción de taller o de gnosis solitaria o de aprendizaje eterno”.

 

1. Sobre el autor


Darío Jaramillo Agudelo (Santa Rosa de Osos, Antioquia, 1947) es un poeta y escritor colombiano considerado uno de los mejores de la “Generación Desencantada”, aquellos jóvenes marcados por la pérdida de la ilusión y la desconfianza en el sistema político, social y económico del país. Abogado y economista de formación, su nombre está ligado a la renovación de la poesía amorosa en Colombia, con una obra de corte íntimo que explora la identidad, la memoria, la muerte y la condición humana.

De acuerdo con las lecturas y análisis de los grupos del diplomado, su figura se define bajo las siguientes dimensiones:

  • Origen y atmósfera mítica: El autor nos ubica de entrada con un tono poético y evocador en los "tiempos míticos de la infancia" y los "claroscuros de la memoria". Su cuna es “Santarosa de Osos” (tierra de Barba Jacob y Rogelio Echavarría), un entorno que, junto a la Medellín "parroquial y conservadora", forjó libertades culturales en sus "paisajes de rebeldes montañas".
  • La formación del carácter: Creció en un ambiente cálido, influenciado por su bisabuelo, su abuelo y su padre. Con este último descubrió una pasión que "vivió en soledad y silencio", aunque esto no evitó que encontrara amigos entrañables. Su vida transcurre hoy entre esa pasión por escribir, el fútbol y la música.
  • La ética del oficio literario: Los grupos destacan su postura de “amable contertulio” que expone amenamente su relato. Jaramillo sostiene una "rebelde ironía" sobre su oficio; para él, la escritura es su “juguete”, algo que hace sin el fin primordial de publicar y que solo suelta cuando no encuentra "nada más que corregir".
  • Gestión y trayectoria: Se reconoce su papel clave al frente de la Subgerencia Cultural del Banco de la República (1985-2007). Su vasta obra incluye:
    • Poesía: Historias (1974), Tratado de retórica (1978), Poemas de amor (1986), Gatos, Cuaderno de Música.
    • Novela: La muerte de Alec (1983), Cartas cruzadas (1994), El juego del alfiler (2002), Novela con fantasma (2004).
    • Autobiografía: Historia de una pasión, texto que da cuenta de su arte, su filosofía y su pensamiento en su "viaje vital".

 

2. Sobre la obra


Historia de una pasión es un ensayo autobiográfico y de autorretrato en el que Darío Jaramillo Agudelo reflexiona sobre el origen y el sentido de su vínculo con la palabra escrita. Este texto no es un manual de instrucciones sobre la profesión literaria, sino una "meditación íntima" y el "testimonio de una obsesión". Su valor reside en mostrar el tránsito del "regusto de leer por placer" a la necesidad vital de escribir.

Es un artefacto literario de naturaleza híbrida: es poético, pedagógico y circular. De alguna manera, el libro "enseña a escribir y da pautas sobre la forma de adquirir la pasión", planteando que la escritura es un "oficio que permite alucinar y atravesar umbrales". El texto reivindica el goce, el silencio y la conexión con la esencia del ser, alejándose de la retórica solemne para encontrar una "manera delicada de poner el ojo sobre sí mismo".

 

3. Resumen: El recorrido de una pasión

El libro funciona como una hoja de ruta vital estructurada en "tres tiempos" (1987, 1994 y 2005). El relato narra la vida del autor desde su infancia hasta su madurez:

  • La infancia y la semilla: La narración inicia en los "tiempos míticos" de Santarosa de Osos. Jaramillo recuerda escenas protagonizadas por su bisabuelo Fernando Roldán y su abuelo José Domingo, quienes, con formas "peripatéticas" de acercarlo a la literatura, sembraron la primera semilla: uno cantándole el alfabeto y el otro narrándole cuentos populares. Es la etapa de la pasión vivida en "soledad y silencio".
  • La juventud y el horizonte cultural: El relato se traslada a Medellín, donde la pasión por la poesía se expande gracias a la influencia de padres grandes lectores, la música de The Beatles y The Rolling Stones, y una constelación de amistades entrañables. Es aquí donde descubre la capacidad de "alucinar con la palabra escrita" a través de autores como Verne, Salgari y Stevenson.
  • La madurez y el estoicismo: En la parte final, el autor asume un tono de mayor introspección. Un episodio impactante es el accidente que lo dejó en condición de "monópodo"; Jaramillo lo aborda con una mezcla de "serenidad, estoicismo e ironía", comprendiendo de manera más profunda el sufrimiento ajeno.

 

4. El engranaje técnico

 

  • Estructura

 

La arquitectura se define por una estructura circular construida a lo largo de veinte años. Aunque existe una distancia cronológica real, el autor logra que cada parte se perciba escrita en un "presente absoluto". Bajo la premisa de que "el principio es igual al fin más la experiencia del ciclo", la obra propone que la circularidad es el destino, pero el fragmento es el camino. Es un "Bildungsroman ensayístico" (texto de formación), donde lo que se escribe es la arquitectura de una sensibilidad.

 

  • Las Voces

 

 El relato es un monólogo en primera persona donde conviven una voz íntima y una voz reflexiva. Aparecen voces evocadas de amigos y escritores, subrayando que la identidad se construye en diálogo.

 

  • El Método

Jaramillo revela una "ley física": necesita el impulso inicial de una historia para no dejar la obra inconclusa. Su proceso consta de: escritura, congelación y corrección. Técnicamente, busca "agarrar un ritmo y tener un tono".

 

  • Personajes y mediadores del lenguaje

 

    • La herencia peripatética: Abuelos que enseñaron con métodos vitales, no escolares.
    • La soledad como personaje: Escenario donde germinó su regusto obsesivo por leer.
    • Círculo Intelectual: Figuras como María Mercedes Carranza, Cobo Borda y Rogelio Echavarría.
    •  
  • Conflictos y tensiones narrativas

 

    • Realidad vs. Escritura: La búsqueda de la palabra para "atravesar otros umbrales".
    • Autonomía física y estoicismo: La tragedia enfrentada con ironía y empatía ética.
    • Pasión vs. Vanidad: Escribir como "juguete" personal frente a la "vanidad de publicar".

   Símbolos

 La obra está plagada de elementos que trascienden lo cotidiano para volverse poéticos. El libro se presenta como el vínculo primordial con el mundo; el aroma a jazmín evoca la nostalgia del pasado; el fútbol aparece como la pasión colectiva y terrenal; y las cartas son descritas con una sensualidad única: "esa cercanía de la boca que secretea con un aliento cálido en la oreja". Se suma el símbolo de las "rebeldes montañas" de Antioquia y el alfabeto convertido en canciones por el abuelo, representando el paso del ruido al sentido.

·       Ritmo y Tono

El ritmo es pausado, contemplativo y marcadamente rítmico, casi como si se leyera un poema en prosa. El tono huye de la retórica solemne o académica para encontrar una "manera delicada de poner el ojo sobre sí mismo", logrando una intimidad que invita al lector a ser un contertulio más.

·       Intertextualidad (La constelación)

 Los grupos destacaron una galaxia literaria y sonora que define la sensibilidad del autor. Es una mezcla de alta cultura y placer popular que une a Virginia Woolf, Sartre, Borges y Cortázar con las lecturas de aventura iniciáticas de Jules Verne, Emilio Salgari, Stevenson y Mark Twain. Esta constelación se cruza inevitablemente con la banda sonora de su vida: desde la elegancia de Agustín Lara hasta la irrupción vital de The Beatles, los Rolling Stones y la salsa de Ismael Rivera.

 

5. Aprendizajes para el oficio

¿Qué nos deja este libro para nuestros propios procesos creativos?

  1. La honestidad es estética: Narrar con naturalidad, sin pretender una imagen grandiosa.
  2. La mirada en lo simple: Lo significativo nace de observar los pequeños detalles diarios.
  3. La escritura como refugio: Una resistencia contra el olvido. Lo esencial es completar el circuito en donde sensación o intuición se vuelven concretos solamente si son palabra escrita”.

 

6. Muro de comentarios: Sentencias para el camino

  • “En Colombia el que escribe para comer, ni come ni escribe”.
  • “Yo no le pido a Dios comida ni dormida, sino hambre y sueño”.
  • “La amistad es un lujo que nos damos los que no tenemos nada que perder”.
  • “Las pasiones no tienen historia, son un presente continuo”.
  • “La vida es un absurdo que nos toca vivir con la mayor dignidad posible”.

 

Conclusión Colectiva

Historia de una pasión nos invita a reflexionar sobre la vida como un inicio constante. Para nosotros, alumnos y directores del diplomado, esta obra confirma que la escritura es un aprendizaje perpetuo, un oficio que se nutre del silencio y el regocijo. Jaramillo nos enseña que, a pesar de las pérdidas y los cambios de piel, el alma se sale al lugar que ya no ocupamos para volverse palabras.


Al final, la obra nos deja una pregunta abierta para nuestra propia bitácora:

¿Y tú, para qué mancharías hoy con tinta el dedo de tu corazón?


Escritores participantes:


1.    Grupo 1: Exploradores de la creatividad

Carolina Mayorga

Claudia Escobar

German Aristizábal

Gloria Giraldo

Hugo García

Tatiana Guerrero

Silvia Atrio


2.    Grupo 2

William Giraldo

John Jairo Loaiza

Beatriz Santander

Carmenza Hernández

Yolanda Zamora Lema


3.     Grupo 3 "Los lirófolos"

Juana Echeverri

Rodrigo Rojas

Lorena Madrid

Luz Mery Zuluaga

Mario Bohórquez


4.     Grupo 4: Eureka

María del Pilar Rivera  

Martha Cecilia Aguirre  

María Helena García

Michel Ocampo

Lucía Castro Echeverry

Amparo Gómez

 

 

martes, 17 de marzo de 2026

6. "Escritura creativa en cápsulas". Capítulo 1. Tema 6

E SCRITURA CREATIVA EN CÁPSULAS

Capítulo I. Narradores y personajes

TEMA 6: Cómo construir personajes literarios con vida propia


CÁPSULAS

1. Introducción

En la narrativa, los personajes no son meros acompañantes de la trama: son su motor emocional y estructural. Crear personajes convincentes exige observación, técnica y reflexión. Este tema explora los fundamentos para construir personajes con cuerpo, voz, psicología e historia, trascendiendo el estereotipo para alcanzar la singularidad.

Un personaje no acompaña a la historia; es la historia. Si el personaje no desea nada, no hay conflicto; y si no hay conflicto, no hay motor. Hay que desmitificar la idea de que los personajes son solo nombres que habitan una trama. Deben ser dotados de vida propia.

 

2. El cuerpo y la mente del personaje

Construir un personaje no es rellenar un formulario; es un ejercicio de dominio técnico. Si bien la observación del entorno es una fuente inagotable, no es suficiente para definir a un ser ficticio.

  •  Singularidad vs. estereotipo: La naturalidad surge de sus matices, no de su parecido con personas reales ni de su encaje en estereotipos. Un personaje que permanece inmutable resulta previsible y plano. Debemos observar cómo se relaciona con otros y cómo evoluciona su pensamiento ante distintas situaciones.
  •  El sentido de la transformación: La vida del personaje nace de su capacidad de cambio. Su evolución, por el contrario, lo convierte en una presencia viva y necesaria para la historia. Un personaje que permanece inmutable durante toda la narración resulta previsible y plano.
  • Su "éxito" narrativo no es alcanzar la meta, sino el sentido que cobra su trayectoria, sea que cumpla sus deseos o no.
  • La economía de la información: Es un error común entregar toda la biografía del personaje al lector. Al lector no le seducen los datos, sino la acción. El personaje debe actuar, no declamar sus ideas; su singularidad reside más en cómo hace las cosas que en lo que piensa o dice.  
  • El azar y la incoherencia o contradicción: No todo debe responder a una causalidad rígida. Un personaje profundamente religioso que duda o miente en un momento clave se humaniza. El lector debe percibir que "no todo es lo que parece".

    En definitiva, debemos entender que un personaje literario no es un inventario de datos; es una entidad con deseos y motivaciones que, a menudo, él mismo desconoce.

  • Su naturalidad no viene de que se parezca a alguien 'real' o de que encaje en un molde, sino de su singularidad. Por eso, nuestra labor es observar sus matices: ¿cómo cambia su voz cuando está bajo presión?, ¿cómo evoluciona lo que piensa de sí mismo a lo largo del relato?

    Un personaje inmutable es un personaje muerto, previsible. Lo que lo convierte en una presencia viva y necesaria es, precisamente, su capacidad de evolucionar y sorprendernos.

  • Personalidades matizadas: Nadie es igual en todas sus relaciones. Podemos ser displicentes en el trabajo y encantadores en familia. Nuestros personajes deben reflejar esa multiplicidad: su personalidad muta según con quién interactúen.

En resumen:

  • Objetivo: Personajes con cuerpo, voz, psicología e historia propia.
  • Más allá de la "Ficha técnica”. El personaje no es un conjunto de datos; es un conjunto de deseos.
  • La tríada del creador: Observación, técnica y reflexión.
  • Singularidad vs. Estereotipo: Evitar las formas cerradas. El personaje debe ser alguien a quien reconocerías en la calle.
  • La lógica interna: Un personaje tiene éxito cuando su trayectoria tiene sentido, no necesariamente cuando cumple sus metas.
  • Clave: El lector quiere verlo actuar, no declamar sus ideas.

 

“No busques personajes que se parezcan a la gente que conoces, busca personajes que se comporten según su propia trayectoria. El lector no es un rehén al que hay que darle toda la información, es un cómplice inteligente que debe completar el vacío con su propia imaginación”.

 

               Tríada del creador

     La inspiración es solo el 10%, el resto es la tríada: ver la realidad, saber narrarla y     entender por qué el personaje actúa así.

   1. Observación: Para captar la singularidad y evitar el estereotipo.

    2. Técnica: Para aplicar la economía de la información (mostrar acciones, no dar datos).

    3. Reflexión: Para entender que lo que importa es la trayectoria, es decir, el cambio que sufre el personaje mientras intenta alcanzar lo que desea

 

·               El personaje como motor narrativo: 

        No hay historia sin personaje. Puede ser el mismo aire, el viento, la ciudad, la soledad o la ausencia de ser. La imaginación construye el personaje que mueve la narración.

 






 

 

 ·       Check list para resumen

Para cerrar este apartado sobre la vida propia del personaje, tengamos este decálogo mental. Cuando estemos frente a una página en blanco, verifiquemos la creación con estos puntos: ¿Es un conjunto de datos o un conjunto de deseos? Si solo tiene datos, demos un motor de búsqueda.

  • ¿Pasó por la tríada? ¿Lo observamos, usamos la técnica adecuada y reflexionamos sobre su pasado?
  • ¿Es singular? Si lo vemos en la calle, ¿lo reconoceríamos o se perdería en la multitud como un estereotipo?
  • ¿Tiene lógica interna? No importa si el personaje fracasa en su meta, lo que importa es que su camino tenga sentido para el lector.

Y recordemos siempre la clave: Dejemos actuar al personaje. Si empieza a declamar sus ideas, detengámosnos. El lector prefiere verlo equivocarse que escucharlo dar un discurso.


3. Identidad, jerarquía y el "arco de transformación"

La estructura de un personaje se sostiene en su función y en su capacidad de cambiar (o de resistirse al cambio).

A lo largo de las obras, los personajes van sufriendo cambios; aunque hagamos un trabajo previo de delimitación, es inevitable que evolucionen.

Principalmente hablaríamos de dos tipos de cambios:

-       Mentales y

-       Físicos.

El principal recurso para la evolución de un personaje es la coherencia.

·       Evolución de los personajes. Es importante diseñar un plan de evolución en todos los personajes para tener en cuenta las variantes.

-       Documentar en función de la trama

-       Cómo sobrellevarán las crisis que enfrentan

-       Cómo reaccionarán antes situaciones límite dolor accidentes propias o de sus allegados

-       ¿Cómo afrontarán situaciones en inesperadas exitosas o nefastas?

-       Cómo afrontarán situaciones naturales y generales cotidianas nacimiento matrimonio divorcio muerte ruptura de relaciones

 

  • Jerarquías narrativas:

-       Protagonista: Centro sobre el que orbitan los demás. Puede ser un colectivo o incluso un espacio, como la ciudad en La región más transparente*.

-  Secundarios: Su función es decisiva para colaborar, generar subtramas o actuar como antagonistas (el espejo opuesto que enfrenta al protagonista). Los llamamos secundarios porque en la historia ocupan un lugar subsidiario del personaje principal, pero no debemos minusvalorarlos.

-      Figurantes: Son anclajes necesarios para la veracidad del mundo narrativo. Son la última categoría de personajes. Su aportación es anecdótica y sirven para sustentar alguna otra función de la obra, no tienen autonomía dentro de ella.

 

  • Dimensiones ocultas: Todo personaje debe dar la impresión de que tiene un pasado, un futuro y una vida interior a la que el lector no tiene acceso total. Esto genera una presencia tridimensional.

·       

El personaje como multiplicidad

No hay una fórmula única para construir personajes. Algunos escritores los planifican detalladamente antes de escribir; otros los descubren durante la escritura. En cualquier caso, se aconseja partir de modelos bien delineados, que luego puedan crecer con libertad.

Como afirma Marcel Proust, un personaje puede ser la suma de muchos rostros y sentimientos, no la réplica de alguien real.

Su consistencia no depende de ser fiel a un modelo biográfico, sino a la emoción que transmite. Por eso, crear personajes también implica observar, recordar y recombinar experiencias propias y ajenas.

 

·       Tipos de Arcos dramáticos

Ahora que entendemos que un personaje es una suma de rostros y que debe evolucionar con coherencia, vamos a ver técnicamente qué formas puede tomar esa evolución.

El arco es el recorrido narrativo que transforma al personaje. Según la intensidad del cambio, hablamos de:

1.    Plano: El personaje no sufre transformaciones (común en cuentos cortos o relatos de aventuras).

2.    Moderado: Se producen modificaciones mínimas pero perceptibles.

3.    Radical: Transformación profunda que altera su cosmovisión.

4.    Traumático: Tan extremo que el personaje se vuelve irreconocible respecto a su inicio; un "nuevo nacimiento".

5.    Circular: El personaje evoluciona para terminar regresando al punto de partida, pero con una posición enriquecida por la experiencia.

 

4. La mirada del autor: de la observación a la emancipación

El primer material de un escritor es uno mismo, pero el secreto está en superar la barrera del reflejo personal y la moralidad.

  • Superar la moral: Para aprender de los personajes, debemos observar a los otros (sus anhelos y obsesiones) sin juzgarlos. Como afirma Proust, un personaje es la suma de muchos rostros y sentimientos, no la réplica de alguien real.
  • La emancipación: La meta final es que los personajes lleguen a emanciparse del autor. Cuando un personaje toma una decisión que no habías planeado, pero que responde a su propia lógica interna, es cuando ha cobrado vida de verdad.

 

·       El consejo de Hebe Uhart (vía Liliana Villanueva)**:

 

“No busques personajes que se parezcan a la gente que conoces, busca personajes que se comporten según su propia trayectoria. El lector no es un rehén al que hay que darle toda la información, es un cómplice inteligente que debe completar el vacío con su propia imaginación”.

 En el libro, Villanueva explica que, para Hebe, el personaje no se construye con adjetivos psicológicos, sino a través de la observación de lo concreto.

Hebe Uhart* decía que si miras a alguien de frente, esa persona se pone una máscara. Pero si la miras "de costado" (viendo cómo revuelve el café o cómo mira un objeto), ahí aparece el verdadero personaje.

El ejercicio del "Inventario"

1. Usar esa mirada periférica.

2. El rechazo al "lugar común"

En las clases de Hebe (según Villanueva), se prohibía decir "estaba triste". Ella preguntaba: ¿Cómo se ve esa tristeza en las manos o en los objetos que rodean al personaje? Al prohibir adjetivos sentimentales en el ejercicio, estamos aplicando esta regla.

3. La palabra precisa vs. la palabra pomposa

El libro de Villanueva destaca que Hebe buscaba la economía del lenguaje. Jaramillo Agudelo, en Historia de una pasión, hace algo similar: disecciona una emoción enorme (la pasión) con una precisión casi quirúrgica.

 

*Hebe Uhart (1936-2018): Maestra de la narrativa argentina contemporánea. Su filosofía se basa en la observación minuciosa de lo cotidiano y la escucha atenta del lenguaje popular para evitar el estereotipo.

**Liliana Villanueva: Escritora y periodista argentina. Discípula de Uhart, encargada de rescatar y sistematizar su legado pedagógico en el libro Las clases de Hebe Uhart

* Se comparte libro pdf

 

Otro autor que nos sirve como referente para la construcción de personajes literarios es Carlos Fuentes. En su obra La región más transparente.

 *Fragmento de La región más transparente (Carlos Fuentes)

"Detente aquí, en el centro del valle, a respirar el aire más delgado y transparente. Aquí, donde el aire se muerde, donde el aire es el alimento y la bebida. Aquí, en la ciudad que es el ombligo de la luna, en la ciudad que es el espejo de la cara de Dios.

Ven, déjate caer en el asfalto, en el estruendo de los camiones, en el olor de la gasolina y el sudor de la multitud. Mira las luces de neón que escriben nombres de dioses nuevos en el cielo negro. Escucha el grito del vendedor de periódicos, el silbato del policía, el rugido de la fiera que es la ciudad despertando.

Ciudad de México, ciudad de los palacios y de los tugurios, ciudad de la esperanza y de la desesperación. Ciudad que nos devora y nos escupe, ciudad que nos da la vida y nos la quita. Aquí estamos, en el corazón de la región más transparente, donde el aire es un cuchillo y el sol una hoguera."

 

Puntos técnicos:

·       El personaje colectivo: Fuentes usa la segunda persona ("Detente", "Ven") para obligar al lector a interactuar con la ciudad como si fuera un interlocutor vivo.

·       La multiplicidad: La ciudad es, al mismo tiempo, "espejo de Dios" y "sudor de la multitud". Cumple con el principio de contradicción: es bella y es monstruosa.

-         El principio de la contradicción: México, ciudad de los palacios y los tugurios.

·      La emancipación: Aquí la ciudad ya no pertenece al autor; tiene una voz propia (encarnada en Ixca) que "devora y escupe". Es el ejemplo perfecto de un personaje que supera la escala humana.

·      Identidad y atmósfera: El uso de los sentidos (el aire que se muerde, el olor a gasolina, el sol como hoguera) construye el "cuerpo" de México D.F. sin necesidad de una descripción física tradicional.

·       El narratario como "cómplice inteligente"

El lector no debe ser un "rehén", sino un cómplice. El narratario es la herramienta para lograrlo: le da funciones al lector: El autor le asigna un rol al narratario (puede ser un confidente, un juez, o un viajero). En el fragmento cuando el personaje dice: "Ven, déjate caer en el asfalto", está creando un narratario que es un forastero o un iniciado. No le habla a cualquiera; le habla a alguien que está allí, presente en la escena, a quien invita a ser devorado por la ciudad. Activa la curiosidad: al interpelarlo, el narrador obliga a este "lector vivo" a completar los vacíos de información que el autor, deliberadamente, no entrega.

Tabla evoluciones  de los personajes:


 

Conclusión

Los personajes literarios no deben ser réplicas de personas, sino seres con existencia propia. Su fuerza radica en su capacidad de mutación en la cabeza del lector. Construirlos exige paciencia para dejarlos respirar y la confianza necesaria para permitir que, llegado el momento, se nos escapen de las manos.

 


Referencias sugeridas

  • Fuentes, C. (1958). La región más transparente. Fondo de Cultura Económica.
  • Proust, M. (2020). En busca del tiempo perdido. El tiempo recobrado. Debolsillo.
  • Villanueva, L. (2015). Los martes de Hebe Uhart. Blatt & Ríos.
  • Saunders, G. (2011). La décima de glosa. Traducción libre

 

NOTA: Este contenido se basa en materiales teóricos estudiados en el marco de la Escritura Creativa Maestría de la Universidad Internacional de La Rioja. La adaptación ha sido realizada por la autora de este blog con fines pedagógicos y divulgativos.