Audre
Geraldine Lorde*
( Nueva York 1934 - 1992)
HABLA
UNA MUJER
Marcada
de la luna y tocada del sol
mi magia no está escrita
pero cuando el mar retroceda
dejaré atrás mi forma.
No busco favores
intocada por la sangre
implacable como la maldición del amor
permanente como mis errores
de orgullo.
No mezclo
amor con compasión
ni odio con desprecio
y si quieres conocerme
asómate a las entrañas de Urano
donde golpea sin sosiego el mar.
Yo no habito
dentro de mi nacimiento o mis divinidades
no tengo edad y todavía a medio crecer
sigo buscando a
mis hermanas
brujas en Dahomey
que me lucen dentro de sus ropajes recogidos en nudos
tal como llevaba el luto
nuestra madre.
Llevo mucho tiempo
siendo una mujer
más vale que te cuides de mi sonrisa
soy traicionera con magia antigua
y la nueva furia del mediodía
con todos tus holgados futuros
prometidos
Soy
mujer
y no soy blanca.
QUIÉN
DIJO QUE ERA SIMPLE
Tiene tantas raíces el árbol de la rabia
que a veces las ramas se quiebran
antes de dar frutos.
Sentadas en Nedicks
las mujeres se reúnen antes de marchar
hablando de las problemáticas muchachas
que contratan para quedar libres.
Un empleado casi blanco posterga
a un hermano que espera para atenderlas primero
y las damas no advierten ni rechazan
los placeres más sutiles de su esclavitud.
Pero yo que estoy limitada por mi espejo
además de por mi cama
veo causas en el color
además de en el sexo
y me siento aquí preguntándome
cuál de mis yo sobrevivirá
a todas estas liberaciones.
MEMORIAL
I
Si vienes tan callada como
el viento en la arboleda
oirás quizá lo que yo oigo
verás lo que ve la tristeza.
Si vienes tan ligera como
el rocío entretejido
te acogeré encantada
y te pediré lo mismo.
Puedes sentarte a mi lado
como un suspiro silente y
sólo los para siempre muertos
se acordarán de la muerte.
Si vienes, me quedaré callada y
no te diré palabras agresivas;
no te preguntaré porqué, ahora,
ni cómo, ni lo que sabías.
Sí, nos sentaremos aquí en silencio
a la sombra de distintos años
y la rica tierra entre nosotras
se beberá nuestro llanto.
Audre
Geraldine Lorde (Harlem, Nueva
York 18 de febrero de 1934 - Saint Croix, 17 de noviembre de 1992) fue una
escritora afroamericana, feminista, lesbiana y activista por los derechos
civiles. Como poeta es especialmente conocida por el dominio técnico y la
fuerza emocional con los que expresa la ira y la indignación que le suscitaron
las injusticias civiles y sociales que observó a lo largo de su vida.[1] Sus
poemas y prosa trataron en gran medida temas relacionados con los derechos
civiles, el feminismo y la exploración de la identidad femenina negra.[2] Su
obra más conocida es Hermana Otra,[3] un libro de ensayos que contiene varios
de sus textos más influyentes en las luchas contra el racismo, el machismo y la
opresión heterosexual como son No hay jerarquías en la opresión y Las
herramientas del amo no destruirán la casa del amo. (Wikipedia).
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