El poeta austriaco Rainer Maria Rilke (contemporáneo y compatriota de Stefan Zweig) responde a la misma devoción trágica y al amor absoluto e invisible de Carta de una desconocida.
Rilke desarrolló la idea del "amor intransitivo": la capacidad de amar con una entrega tan pura que no necesita de la correspondencia del ser amado.
Canción de Amor
¿Cómo podré retener mi alma
para que no roce la tuya?
¿Cómo podré elevarla por encima de ti
hacia otras cosas?
Quisiera cobijarla en algo perdido,
en un rincón oscuro y extraño
que no vibre cuando vibres tú.
Pero todo lo que nos toca,
a ti y a mí,
nos une como un golpe de arco
que de dos cuerdas
saca un solo sonido.
¿En qué instrumento estamos tensos?
¿Y qué violinista nos tiene en su mano?
Oh, dulce canción.
Canta
el amor, pues...
Canta
el amor, pues:
no la
dicha fugaz que se consume,
sino
la entrega pura que no pide
más
que el milagro de mirar de lejos.
¿Qué
importa si la mano que deseas
no se
extiende jamás para buscarte?
Amar
es sostenerse en el vacío
y
florecer aun en el olvido.
No
busques que el amado te contenga:
él es
la noche, el viento, la distancia.
Tu
amor es la lámpara que arde
en la
habitación donde nadie entra.
- Autor: Rainer Maria Rilke (Praga, Imperio
austrohúngaro, 1875 – Montreux, Suiza, 1926)
- Nacionalidad: Austriaca / Germanoparlante
- Conexión con
Stefan Zweig: Ambos
pertenecieron a la misma constelación cultural austriaca de entreguerras.
Mientras Zweig narra la historia en clave de prosa psicológica y trágica,
Rilke eleva esa misma obsesión silenciosa a categoría filosófica: el amor
que no exige posesión, que vive de la mera contemplación del amado aunque
este jamás llegue a darse cuenta.
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