jueves, 10 de septiembre de 2026

Poemas de Héctor Rojas Erazo*

A propósito de la lectura y análisis anatómico del libro La casa grande - Álvaro Cepeda Samudio, estos poemas de Héctor Rojas Erazo quien también abarcó la novela de la violencia y la memoria con Respirando el verano. Compartieron el interés por retratar la decadencia familiar, la sofocación del trópico y la presencia omnipresente de la memoria y la muerte en el espacio doméstico.


La camiseta

Le pusieron la camiseta con la foto del muchacho.

Ella camina con el hijo en el pecho,

como si el pecho fuera un espejo al revés

donde el muerto mira a la calle.

 

El aire le mueve la tela

y parece que el muchacho respirara,

que anduviera otra vez entre la gente,

metido en la piel de la que le dio la vida.

Nadie sabe si ella lo lleva

para que el mundo no lo olvide

o para sentir, contra la carne,

el peso de su propia sombra.

 

Nosotros

Nosotros los de antes.

Los de la luz en las paredes.

Los del patio con pájaros y asfixia.

Los que fuimos perdiendo la memoria

al pie de las cenizas.

 

Nosotros que tuvimos la casa

llena de muertos vivos y de vivos lejanos.

Nosotros los de entonces,

los del polvo en las manos.

 

Tránsito

Un día me iré del todo.

No quedará de mí ni esta palabra.

Un poco de polvo en el viento

y el largo silencio que deja

la luz cuando se apaga.


*Héctor Rojas Herazo (Tolú, 1921 – Bogotá, 2002)

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