Destierro
Hablábamos la lengua de los dioses, pero era también nuestro silencio igual al de las piedras. Éramos el abrazo de amor en que se unían el cielo con la tierra. No, no estábamos solos. Sabíamos el linaje de cada uno y los nombres de todos. Ay, y nos encontrábamos como las muchas ramas de la ceiba se encuentran en el tronco. No era como ahora que parecemos aventadas nubes o dispersadas hojas. Estábamos entonces cerca, apretados, juntos. No era como ahora.
Los adioses Quisimos aprender la despedida y rompimos la alianza que juntaba al amigo con la amiga. Y alzamos la distancia entre las amistades divididas. Para aprender a irnos, caminamos. Fuimos dejando atrás las colinas, los valles, los verdeantes prados. miramos su hermosura pero no nos quedamos.
Nostalgia Ahora estoy de regreso. Llevé lo que la ola, para romperse, lleva —sal, espuma y estruendo—, y toqué con mis manos una criatura viva; el silencio.
Heme aquí suspirando como el que ama y se acuerda y está lejos.
*Rosario Alicia Castellanos Figueroa (Ciudad de México, 25 de mayo de 1925-Tel Aviv, Israel, 7 de agosto de 1974), conocida como Rosario Castellanos, fue una escritora, periodista y diplomática mexicana, considerada una de las literatas mexicanas más importantes del siglo XX. Fue embajadora de México en Israel hasta su fallecimiento en 1974.[1] También es considerada como una de las pioneras del feminismo mexicano. |
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