jueves, 16 de abril de 2026

1. Autobiografía, pacto autobiográfico y formas afines.Tema 1 de "El Yo en la escritura"

 

Escritura creativa en cápsulas


 

Capítulo II: El Yo en la escritura

Tema 1. Autobiografía, pacto autobiográfico y formas afines

 

Introducción

A lo largo de la historia, el “yo” ha tenido un papel cambiante en la literatura. Mientras Platón y Aristóteles lo relegaban, en la Edad Media y la modernidad fue recuperando protagonismo. En el siglo XX, Käte Hamburger agrupó bajo el género opuesto a la ficción —el autobiográfico— a memorias, cartas, autobiografías, poemas y otros textos ligados a un yo real.

Este tema aborda la definición de autobiografía, su distinción con otras formas cercanas, y el concepto central de Philippe Lejeune: el “pacto autobiográfico”.


Cápsulas

1.    Autobiografía en el presente

Rousseau, con Confesiones (1782), inauguró la autobiografía moderna: un yo dueño de su destino y de relevancia pública. Hoy, aunque el contexto social sea distinto, la clave sigue siendo el compromiso del autor con su verdad.

Tanto Rousseau como autores de obras recientes como No ficción (2008), de Vicente Verdú, comparten este compromiso. En estas dos obras se da un mismo fenómeno: el autor, que se identifica con el protagonista del libro, expresa de un modo u otro su compromiso con la verdad, o al menos con la que él considera verdad. Pero la una dista mucho de la otra ya que el personaje de Confesiones es una persona con un rol trascendental en la cultura occidental y humana; el de No ficción es un sujeto solo y anónimo, testigo casi exclusivamente de su cuerpo decaído.

Por tanto, ha de ser el yo. Pero, cuando hablamos del yo, ¿a quién nos referimos?, ¿quién es yo?, ¿quién fue de verdad Jean Jaques Rousseau?, ¿es el mismo sujeto que aparece en sus confesiones?, ¿y cómo podemos saberlo? Es el protagonista de la historia, «autor» de una vida brillante y de una intimidad singular que sí que importaba al resto de la gente (por ejemplo, era comidilla popular el hecho de que el autor de El Emilio hubiera dado a sus hijos en adopción).

Otro ejemplo es la novela Ciudad abierta (2011) del nigeriano-estadounidense Teju Cole en la que su protagonista, Julius, un psiquiatra también nigeriano-estadounidense e inmerso en una crisis personal, se dedica a contarnos sus días erráticos y solitarios. Pese a compartir tantas características con lo autobiográfico, ese yo débil no da lugar a una autobiografía. Aquí tenemos, entonces, que una novela por más espejo que sea del autor no constituye el género en mención, mientras No ficción sí. El quién soy es, además de una constante de la vida humana y la filosofía, la base de la verdad que se espera en una obra autobiográfica. El compromiso con la verdad es el centro de las reflexiones en torno a la escritura autobiográfica, es decir, El pacto autobiográfico.  


    2. El pacto autobiográfico. Definición de Lejeune


Philippe Lejeune, en un controvertido ensayo /1975) define la autobiografía como “Relato retrospectivo en prosa que una persona real hace de su propia existencia, poniendo énfasis en su vida individual y personalidad”.

Debe cumplir cuatro condiciones:

1. Narración en prosa.

2. Tema: vida individual e historia de una personalidad. Perspectiva retrospectiva de la narración.

3. Identidad del autor y del narrador (remite a un nombre de una persona real.

4. Identidad del narrador y del personaje principal.

 

Quedan fuera: memorias, biografías, novelas personales, diarios, poemas autobiográficos, autorretratos y ensayos.


3. Posición del narrador y modos de enunciación

La clasificación de las voces de la enunciación Gerard Genette (1989) no está basada en la persona de la enunciación, sino en la implicación del narrador dentro de la historia que se cuenta. También hay que tener presente los modos de la enunciación, es decir, la persona gramatical o verbal.

- Narrador heterodiegético: externo a la historia, raro en autobiografía; aunque es bastante excepcional. Generalmente, la intención de este tipo de autobiografía es la de despersonalizar, lo cual puede obedecer a razones diversas como que implique un inmenso orgullo (caso de los Comentarios de César, o de algunos textos del general De Gaulle), o cierta forma de humildad (caso de ciertas autobiografías religiosas antiguas, en las que el autobiógrafo se llama a sí mismo “siervo del Señor”).

- Narrador homodiegético: participa en la historia. Podría escribirse una biografía en la que el narrador fuera testigo de la vida del protagonista y se limite a ser testigo de la acción.

- Narrador autodiegético: narrador y protagonista coinciden (caso más típico).

La primera persona domina, aunque se puede alternar con segunda o tercera para efectos de estilo o distanciamiento.

La primera persona domina, aunque se puede alternar con segunda o tercera para efectos de estilo o distanciamiento.

La primera persona domina, aunque se puede alternar con segunda o tercera para efectos de estilo o distanciamiento.

 

La persona gramatical o verbal

Tampoco habría que perder de vista los modos de la enunciación, es decir, la persona verbal que se emplea de manera privilegiada a lo largo de la narración.

Tercera persona. Se ha señalado que primera persona predomina en la autobiografía. No obstante, Lejeune señala algunos casos en los que el testimonio autobiográfico oscila entre dos personas verbales o desciende de la primera a la tercera para crear algún tipo de efecto, por ejemplo, el de crear una incertidumbre o distanciarse de los hechos narrados.

Segunda persona. Puede darse el caso de biografías en que el narrador se dirige a un público, una segunda persona que puede ser imaginaria o no (un estrado, la presencia de un auditorio). Bastaría también con que, en algún momento de su relato, el autobiógrafo se dirigiera a su público, a un tercero o a sí mismo.   Podría darse el caso de un desdoblamiento de la voz del propio narrador, quizás en un clímax emocional de su relato, o para reprenderse a sí mismo una actitud o una acción.  

Puede también darse el caso raro de una autobiografía de ficción. El propio Lejeune cita el ejemplo como una excepción. Se trata de Un hombre que duerme (1967), de Georges Perec.

Al pensar en una autobiografía, de inmediato se tendrá en mente que la persona reina del género es la primera persona, el yo. Pero no dejará de existir una problemática y es que también podría tratarse de un yo ficticio.

De hecho, lo más natural, casi necesario, es que el autobiógrafo se pregunte “¿Quién soy yo?” Y un lector de una autobiografía se preguntará también “¿Quién es el yo que me habla?”. Una pregunta que además es parte esencial del juego autobiográfico, del propio placer de la lectura y la producción de una autobiografía o ficción autobiográfica.


4. Consejos para escritores

 

 1.       Usa las normas como guías, no como cadenas.

   2.       Lee mucho, elige tus modelos y adáptalos.

   3.        Planifica tu obra, organiza los eventos clave.

   4.       Alterna lecturas de autobiografía y novela.


5. Conclusión

La autobiografía exige sinceridad formal y coherencia entre autor, narrador y protagonista. Conocer sus reglas permite también jugar con ellas, acercándose a

 formas híbridas como la autoficción o el diario.



6. Referencias clave


- Lejeune, P. (1991). El pacto autobiográfico.

- Rousseau, J.J. (2020). Confesiones.

- Verdú, V. (2008). *No ficción.

- Cole, T. (2011). Ciudad abierta.



NOTA: Este contenido se basa en materiales de la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), adaptado por la autora del blog para fines pedagógicos y divulgativos.



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