viernes, 30 de junio de 2023

Gracias LUZ ADRIANA SUÁREZ GONZÁLEZ* por compartirnos tu ejercicio. Hermoso texto.


Wayuú

 

Tal vez lo escuchó en una emisora de radio o lo oyó a algún comensal del cenadero de la tía Julia; no lo recuerda, pero eso no tiene importancia. Tiene la certeza de que es cierto y solo espera que los días caigan en el calendario que remata la puerta del servicio de la casita que comparte con sus primas. Anoche soñó precisamente su sueño. Se veía en una playita dorada con reflejos azules, caminando descalza y feliz, llevando tras de sí y arrastrados por bueyes imponentes coronados con borlas de colores, cientos de toneles enormes encaramados en tarimas que descansaban sobre ruedas que emitían sonidos felices con cada vuelta que completaban. El mar también parecía alegrarse con la carga que avanzaba dibujando estelas saltarinas de agua.

 

Hace años que Julia dirige su clan y se ha dado a la tarea de conservar todo lo que ha podido, el recuerdo esplendoroso de un legado que comprende la historia de una familia que ha habitado por siglos el desierto y que hoy en día mira acojonado los tres cerros tutelares que dieron vida a los hombres y las mujeres, guerreros y diosas, que fueron el principio de su estirpe. Ha visto cómo su arena amarilla, quemada como el maíz, se ha teñido con el negro del carbón, contaminando toldas, cisternas, a las cabras y a los niños. Ha presenciado el teñir de la sangre de las aguas de Gepirra que impide que los espíritus que se bañan en sus playas puedan emerger relucientes hacia un nuevo mundo. Ha sostenido en sus brazos a los niños que se marchan antes de que Huya, el dios de la lluvia, bese sus labios y les insufle más vida. Ha visto la muerte y sabe que viene acompañada del olvido. Por eso porfía en su afán de tejer mantas y ofrecerlas a Kai, el sol que reluce, para que no abandone a la Mama que languidece entre la sequía y los oprobios de las criaturas que emergen de su regazo. Por eso ha llamado a su sobrina Wolunka, como la hija de Maleiwa, señor de la claridad, porque con su lumbre quiere que se derrote a la oscuridad que se enseñorea en la Guajira.

 

El día va llegando. Ya se están manifestando todos los signos. Ha notado cómo Wolunka ha ido floreciendo y sus pechos erguidos y turgentes son la señal que ha esperado Julia para que vuelva la fertilidad a la tierra de los hijos de Kai. Pero hay algo que esta depositaria de la tradición pasa por alto. Es el sueño de su sobrina, la hija de su hermano mayor, la ofrenda que se debe al mar y a la lluvia y que sigue caminando por la playa hacia el destino de la semilla, que es ser plantada con dolor en el regazo de Mama. Olvida Julia que Wolunka será atravesada por la flecha de los mellizos y de su vagina herida brotará nuevamente la vida.

 

Es por eso que el sueño interrumpido se sacude con la llegada de aquellos a quienes el cuerpo de la muchacha descalza que camina feliz por la playa les está prohibido. Es madrugada y sus hijos, los de Julia, han irrumpido en la estancia donde cuelga la hamaca de la muchacha y amparados en el crepúsculo del desierto, desfloran a la hija de Maleiwa. El dios de la luz contempla a su hija profanada y, en lugar de ordenar que la vida regrese, tal como fue en un principio, comprende que ese dolor primigenio es el que terminará por engendrar más dolor y decide que de esa vagina destrozada ya no nazcan criaturas que engulla el desierto, que el agua que viaja cantarina en los toneles arrastrados por bueyes se arroje al mar teñido de sangre y que nada sea como al principio.

 

Julia, la que quiso guardar para siempre a su pueblo, ahora se viste de negro.

                                                          *Luz Adriana Suárez 

Médica jubilada, manizaleña, lectora 

y aspirante a escritora. 

Integrante de "Vecinas del cuento".


EJERCICIO

Vamos a inspirarnos en este aparte del libro MUJERES y vamos a hacer un listado de palabras que, al combinarse, resulte en el punto de partida de una historia.

Ventana sobre la palabra (4)

Magda Lemonnier recorta palabras de los diarios, palabras de todos los tamaños, y las guarda en cajas. 

En caja roja guarda las palabras furiosas. 

En caja verde, las palabras amantes. 

En caja azul, las neutrales. 

En caja amarilla, las tristes. 

Y en caja transparente guarda las palabras que tienen magia. 


A veces, ella abre las cajas y las pone boca abajo sobre la mesa, para que las palabras se mezclen como quieran. Entonces, las palabras le cuentan lo que ocurre y le anuncian lo que ocurrirá.

NOTA: Publica acá tu ejercicio. O me lo envías a mi correo (olgalujara@gmail.com) y yo lo publico a tu nombre.



domingo, 25 de junio de 2023

Un ejercicio inspirado en el libro MUJERS del escritor Eduardo Galeano*: Ventanas sobre la palabra

 

EJERCICIO

Vamos a inspirarnos en este aparte del libro MUJERES y vamos a hacer un listado de palabras que, al combinarse, resulte en el punto de partida de una historia.


Ventana sobre la palabra (4)

Magda Lemonnier recorta palabras de los diarios, palabras de todos los tamaños, y las guarda en cajas. 

En caja roja guarda las palabras furiosas. 

En caja verde, las palabras amantes. 

En caja azul, las neutrales. 

En caja amarilla, las tristes. 

Y en caja transparente guarda las palabras que tienen magia. 


A veces, ella abre las cajas y las pone boca abajo sobre la mesa, para que las palabras se mezclen como quieran. Entonces, las palabras le cuentan lo que ocurre y le anuncian lo que ocurrirá.

NOTA: Publica acá tu ejercicio. O me lo envías a mi correo (olgalujara@gmail.com) y yo lo publico a tu nombre.


*EDUARDO GERMÁN MARÍA HUGHES GALEANO (Montevideo, 3 de septiembre de 1940), conocido como Eduardo Galeano, es un periodista y escritor uruguayo, ganador del premio Stig Dagerman. Está considerado como uno de los más destacados escritores de la literatura latinoamericana. Sus libros más conocidos, Memoria del fuego (1986) y Las venas abiertas de América Latina (1971), han sido traducidos a veinte idiomas. Sus trabajos trascienden géneros ortodoxos, combinando documental, ficción, periodismo, análisis político e historia. Niega ser un historiador: "Soy un escritor que quisiera contribuir al rescate de la memoria secuestrada de toda América, pero sobre todo de América Latina, tierra despreciada y entrañable".


Del libro MUJRES de Eduardo Galeano*, este poema homenaje a Violeta Parra

 

A dos voces

 

Habían crecido juntas, la guitarra y Violeta Parra.

Cuando una llamaba, la otra venía.

La guitarra y ella se reían, se lloraban, se preguntaban, se creían.

La guitarra tenía un agujero en el pecho.

Ella, también.

En el día de hoy de 1967, la guitarra llamó y Violeta no vino.

Nunca más vino.


*EDUARDO GERMÁN MARÍA HUGHES GALEANO (Montevideo, 3 de septiembre de 1940), conocido como Eduardo Galeano, es un periodista y escritor uruguayo, ganador del premio Stig Dagerman. Está considerado como uno de los más destacados escritores de la literatura latinoamericana. Sus libros más conocidos, Memoria del fuego (1986) y Las venas abiertas de América Latina (1971), han sido traducidos a veinte idiomas. Sus trabajos trascienden géneros ortodoxos, combinando documental, ficción, periodismo, análisis político e historia. Niega ser un historiador: "Soy un escritor que quisiera contribuir al rescate de la memoria secuestrada de toda América, pero sobre todo de América Latina, tierra despreciada y entrañable".

 

lunes, 12 de junio de 2023

Invitación a leer "Los hijos de los días" de Eduardo Galeano

 

“Los hijos de los días”, libro de Eduardo Galeano, tiene una sorpresa para cada día.

Comparto acá un abrebocas para adentrarse en cada página con una sorpresa diferente y amena.

 

¿Sabía usted...

... que el episodio más popular del catecismo católico, Adán y Eva mordiendo

la manzana, en la Biblia no figura?

... que el griego Eratóstenes midió la cintura del mundo, hace dos mil

trescientos años, y se equivocó en noventa kilómetros?

... que Aristóteles escribió sobre la mujer que es «un hombre incompleto», y

Santo Tomás de Aquino, que es un «error de la naturaleza»?

... que hasta 1990 la homosexualidad fue una enfermedad mental, según la

Organización Mundial de la Salud?

... que al entierro de Karl Marx acudieron sólo once personas, contando al

enterrador?

... que hasta el año 2008 Nelson Mandela integró la lista de terroristas más

peligrosos para la seguridad de Estados Unidos?

... que en Haití, según una antigua tradición, el cortejo fúnebre debe conducir

el ataúd en zig-zag para despistar al difunto y que ya no pueda encontrar el

camino de regreso?

... que cada dos semanas muere una lengua?

 

Epígrafe:

 

Y los días se echaron a caminar.

Y ellos, los días, nos hicieron.

Y así fuimos nacidos nosotros,

los hijos de los días,

los averiguadores,

los buscadores de la vida.

(El Génesis, según los mayas)

 

 

Hoy

Hoy no es el primer día del año para los mayas, los judíos, los árabes, los chinos y

otros muchos habitantes de este mundo.

La fecha fue inventada por Roma, la Roma imperial, y bendecida por la Roma

vaticana, y resulta más bien exagerado decir que la humanidad entera celebra este

cruce de la frontera de los años.

Pero eso sí, hay que reconocerlo: el tiempo es bastante amable con nosotros, sus

fugaces pasajeros, y nos da permiso para creer que hoy puede ser el primero de los

días, y para querer que sea alegre como los colores de una verdulería.

 

Familia

Según se sabe en el África negra y en la América indígena, tu familia es tu aldea

completa, con todos sus vivos y sus muertos.

Y tu parentela no termina en los humanos.

Tu familia también te habla en la crepitación del fuego,

en el rumor del agua que corre,

en la respiración del bosque,

en las voces del viento,

en la furia del trueno,

en la lluvia que te besa

y en el canterío de los pájaros que saludan tus pasos.

 


Hombre de color

Querido hermano blanco:

Cuando yo nací, era negro.

Cuando crecí, era negro.

Cuando me da el sol, soy negro.

Cuando estoy enfermo, soy negro.

Cuando muera, seré negro.

Y mientras tanto, tú:

Cuando naciste, eras rosado.

Cuando creciste, fuiste blanco.

Cuando te da el sol, eres rojo.

Cuando sientes frío, eres azul.

Cuando sientes miedo, eres verde.

Cuando estás enfermo, eres amarillo.

Cuando mueras, serás gris.

Entonces, ¿cuál de nosotros dos es un hombre de color?

(De Léopold Senghor, poeta de Senegal)

martes, 25 de abril de 2023

Una crónica realista y divertida del escritor John Hoyos

 

CRONICA DOLIENTE

.

Ayer fue un día apacible, antes del almuerzo ya corrían por mis venas muchos centímetros cúbicos de Diclofenaco Sódico al 60 por ciento. A las 2 de la tarde mi dolor había disminuido un 20 por ciento y mi velocidad de desplazamiento no llegaba al 20 por ciento. Usando mi calculadora calculé que mi capacidad habitual aún no llegaba al ciento.

Decidí tomar las cosas con calma y me dediqué a mi pasatiempo dominical favorito: leer El Espectador, resolver los dos crucigramas (ahora me valgo de Google y así no vale), gozar de la pluma de Osuna y reírme con Tola y Maruja. Estaba donde un amigo, quien vive entre la vida y la muerte pues su casa queda entre el Hospital Universitario y el Cementerio San Esteban. Sabedor de mis dolencias me atendió como a un rey: hizo tinto y después preparó el algo. Tan considerado, tampoco me dejó lavar la loza.

Poco antes de las cinco de la tarde, como me conozco bien pues vivo por mi casa, sabía que mis queridos dolores volverían… son muy agradecidos, entonces decidí salir para la Clínica Ospedale y me despedí de mi amigo no sin antes agradecerle por su consideración.

 

Una tarde dominical normal, poca gente en la calle, alguno que otro carro y una cola de una cuadra para comprar helados de aguacate en La Niña. Un recorrido de no más de ocho cuadras que me tomaría un buen tiempo, ya empezaba a caminar a la velocidad de Burocracia, ya saben: la tortuga de Mafalda.

Me entretuve mirando los grabados del concreto en las aceras, los avisos de peregrinaciones a Buga pegados en los postes y una que otra chica en minifalda. Estoy enfermo, pero alentado. De los ojos, digo yo. Iba urdiendo un siniestro plan: mi querida amiga Pilar (conocedora de las mañas de las enfermeras) me había dicho: "Debes hacer drama como en Hamlet de Shakespeare, de lo contrario no te atienden". Y le creí, ella debe de saber de teatro, es buena actora, perdón es gran lectora.

Con cara de circunstancia presenté mi cédula en portería y me invitaron a esperar sentado en una cómoda silla Rimax, especiales para problemas lumbares.

Yo iba muy bien armado. Desde el dos de abril empecé a coleccionar documentos médicos. Mi sobre de manila es más voluminoso que el prontuario de Pablo Escobar en el juzgado Quinto Penal de Barrio Triste. Cuando me llamaron ya tenía una horrible mueca de dolor en mi ya horrible cara y entré al cubículo donde me esperaba la enfermera jefe con los brazos abiertos. Soñador que soy.

- Qué le pasa señor?

Entonces yo le respondí con otra pregunta:

-¿Su Merced prefiere la versión escrita que traigo acá o escuchar la oral?

 Entonces yo recordé lo aprendido en los Festivales Latinoamericanos de Teatro y arranqué con mi montaje tipo Santiago García o Enrique Buenaventura, ¿qué sé yo de teatro?

Al terminar la miré al entrecejo con cara de cordero degollado y rematé:

-Si no cumplo con el protocolo de la tarjeta Trage, Triage, o como se llame, y decide no atenderme, entonces hágame la caridad de inyectarme con Diclofenaco (¿quién bautizará los medicamentos?), sucede que hoy es domingo y es difícil encontrar un farmacéutico que me quiera ver la nalga. Muy seria me indicó que esperara la llamada del médico.

 

Me apropié de una silla Rimax y como me faltaba la sección deportiva me entretuve leyendo sobre las barras bravas del fútbol colombiano, tengo mucho aprecio por Holocausto Norte y el representante Juan Sebastián Bach quien compuso las cantatas que entonan en las tribunas y las fugas de las persecuciones policiales.

Estaba leyendo los apuntes de Óscar Alarcón cuando, con voz gangosa como de aeropuerto, escuché mi nombre y cubículo 6.

El médico era joven y con una barba incipiente, producto de 9 años quemándose las pestañas. El hombre fue al grano:

-Siéntese en la camilla -me dijo con acento rolo. Me apretó el brazo con un caucho y empezó a bombiar. Después me hizo meter el dedo (como si estuviera votando hace treinta años y me dijo:

-Tiene la presión por las nubes.

Claro, pensé, mi abuelo fue pionero de la aviación manizaleña, era el copiloto del primer avión que sobrevoló la aldea de Manizales, un Cuadron francés. Si no me creen, pregúntenle a Dorian Hoyos que para ese entonces ya escribía sonetos sobre los pajaritos que también sobrevolaban Manizales.

Me hicieron pasar a una sala con personas tan fregadas, o más, como yo.

Las poltronas eran suaves, y bien cómodo empecé a atender a las auxiliares de enfermería. Una me sacó sangre, en vez de ponerme un poquito pues ando como escuálido. Otra me pasó un frasquito azul y me dijo que lo llenara con mi agüita amarilla, para lo cual no tuve problemas pues, a mis 65 abriles, nada de Parkinson. La tercera colgó de un tubo como tres represas de Hituango que por un conducto empezaron a gotear hasta mi muñeca. Pura eficiencia de EPM.

|           A los quince minutos estaba relajado escuchando el partido de Millos y Unión Magdalena. Iban empatados, uno a uno. A mi lado una chica se quejaba y decía:

-No más, no más. -Al contrario de Esperanza Gómez. La montaron en una silla de ruedas y al rato la bajaron más fundida que bombillo de hace 20 años.

Como a las 8 y 30 me empecé a preocupar, las Ituango nada que bajaban y la última buseta pasa a las 10. ¿Será que me toca pagar taxi? Si estoy más quebrado que un cigarrillo Piel roja en el bolsillo de atrás. Me parecía escuchar a Daniel Quintero hablando de los desaciertos de Ituango, cuando él no era alcalde, claro está.

 

Pero Dios no sólo escucha a los piadosos, también tuvo oídos para mí. Rayando las nueve de la noche una enfermera me quitó los túneles y me mandó donde el médico. El hombrecito, tan amable él, ya se ganó un rinconcito de mi acelerado corazón. Primero me mandó una segunda ecografía, (¿será que al fin quedé en embarazo?). Losartan Potásico para la presión y Tramadol para el dolor. El cura que bautiza medicamentos no tiene alma. Le agradecí con todas las turbinas de Ituango y me despachó para la casita. Clasifiqué para tinto afuera de la clínica y la última buseta que venía de La Enea.

 

A las 11 de la noche ya estaba bajo las cobijas, mas no logré dormir tratando de organizar las cucarachas que habitan "el hórrido cuenco de mis grisáceos sesos". (Don Leo le Gris).

 

Muy de mañana ya estaba reclamando los medicamentos, pero siempre hay más madrugadores que uno, me tocó la ficha P 288 y el tablero marcaba P 199. Aunque yo no puedo ser desagradecido con el Estado, mi salud es subsidiada. El Tramadol es bueno para el dolor y tiene un efecto secundario maravilloso: queda uno como si se hubiera fumado un Bareto calibre 38 largo, Smith and Wetson. Pero en esta materia estoy desactualizado, ¿la cripa es gringa? ¿De Holanda? O ¿de Corinto, Cauca? Famosa población del norte de este departamento porque tiene unas gallinas muy sinvergüenzas, se comen hasta los patos. Además, por la noche sus campos parecen pesebres, llenos de faroles para que los moñitos de cannabis no se mueran de frio.

Pero por andar entre las ramas me perdí el almuerzo, volví a Ospedale para una cita con el experto en desagües y otra para determinar el sexo de mi posible bebé. Se me fue el tiro por la culata:

-Señor, primero debe ir a Salud Total del Cable. Sí, aprovecha y se toma un tinto en Juan Valdez. Allí le autorizan las citas.

Qué carajos, a toda hora tinto en La Galería y si mucho en los termos de la Plaza Bolívar. Vamos a ver las chicas bellas que andan por allá. Pero me toca pagar otra buseta, le estoy llenando la monedera a los dueños de Socobuses.

Otra espera de la N 120 a la N 186. Y más sillas Rimax. Estos deben tener jugosos contratos con las Empresas Promotora de Salud y las Instituciones Prestadoras de

Servicios. ¡Cómo he aprendido de salud en este mes! Aunque los futuros Centros de Atención Primaria van a colocar taburetes de cuero de vaca, más acordes al carácter populista del marido de doña Verónica. Pero no le metamos política a la vaina, nos la tiramos.

Ya triunfante, con dos autorizaciones en la mano, salí a pasear con un viejo y querido amigo de infancia. Ejercimos nuestro carácter de verdes (de los viejos, no ecologistas) y me acompañó hasta el Seminario Mayor y allí cogí buseta para el centro histórico de la ciudad. Mañana madrugo a dos esperas y dos citas.

Esta crónica continuará, quien quita que consiga tanta plata como Jefferson Cossío, pero sin maricaditas. Digo, sin tatuajes.

John Hoyos

Manizales, abril de 2023.

sábado, 1 de abril de 2023

A propósito del tema Creación de Personajes, apartes del libro CONTAR ES ESCUCHAR. Úrsula K. Leguin

Úrsula K Leguin

(Berkeley, California, octubre 21 de 1929 – Portland, Oregon enero 22 de 2018).


Del capítulo “El escritor y el personaje”:

 Ya sea que inventan a las personas sobre las que escriben o las calquen de gente que conocen, los escritores de ficción suelen estar de acuerdo en que una vez que esas personas se convierten en personajes estos cobran vida propia, a veces hasta el punto de que intentan escapar de las imposiciones del escritor y hacen y dicen cosas bastante inesperadas para este último.

(...) Si utilizo a las personas de una historia principalmente para satisfacer las necesidades de la imagen que tengo de mí misma, de mi amor propio o mi odio, de mis necesidades, de mis opiniones, esas personas no pueden ser ellas mismas ni alcanzar la verdad.

(...)

Como escritora he de ser consciente de que soy mis personajes, pero ellos no son yo. Yo soy ellos, y soy responsable de ellos. Pero ellos son solo ellos mismos; no pueden hacerse cargo de mi persona, ni de mis ideas políticas ni éticas, ni de mi editor, ni de mis ingresos. Son encarnaciones de mi experiencia y de mi imaginación que participan de una vida imaginaria que no es mi vida, aunque mi vida sirva para iluminarla. Puede que sienta apasionadamente los avatares de un personaje que personifica mi experiencia y mis emociones, pero he de tener cuidado de no confundirme con ese personaje.

(...)

Un escritor tiene que aprender a ser transparente en la historia. El ego es opaco. Llena el espacio de la historia, oculta la honestidad, oscurece la comprensión y hace que el lenguaje suene falso.

 

Del capítulo "Cuerpo viejo que no escribe”:

 Al tener tiempo libre para escribir, a menudo me siento a pensar, ardua, intensa y concentradamente, e invento gente interesante y situaciones interesantes de las que puede surgir una historia. Las apunto y las elaboro. Pero no surge nada. Trato de provocar algo, sin esperar a que ocurra. No tengo una historia. No tengo a la persona de la que habla la historia.

(...) De joven, me daba cuenta de que tenía una historia susceptible de contarse cuando hallaba en mi mente y cuerpo una persona imaginaria en la que podía encarnarme, con la que podía identificarme poderosa, profunda y físicamente. El fenómeno se parecía tanto a un enamoramiento que a lo mejor lo era.

(...) Encarnar a alguien o identificarme con él me sigue pareciendo más intenso cuando el personaje en cuestión es un hombre: cuando el cuerpo no es en absoluto el mío. Hay una excitación inherente en ese salto de género y probablemente por ello se parece a un enamoramiento.

(...) Tener un cuerpo es encarnar a alguien. La encarnación es la clave.

(...) Cuando trabajo en una historia que luego no cuaja, me pongo a inventar personas.

(...) Pero en cuanto establezco una conexión interior con el personaje, lo conozco en cuerpo y alma, tengo a la persona, soy esa persona. Tener a la persona (y con la persona, misteriosamente, llega el nombre) es tener la historia. Luego puedo empezar a escribir la historia directamente, confiando en que la persona sabe adónde va, qué pasará, de qué va todo.

Así que mi búsqueda de una historia, cuando me impaciento, no consiste tanto en buscar un tema o nexo o resonancia o espacio tiempo (aunque todo eso forma parte del proceso o lo hará en su debido momento) cuanto en esperar un encuentro con un desconocido. Paseo por un paisaje mental en busca de alguien, un Anciano Marinero o una señorita Bates, que empezarán (casi con toda seguridad no cuando lo desee yo, ni cuando los invite a entrar, ni cuando anhele su presencia, sino en el momento más inconveniente e imposible) a contarme sus historias y no me soltarán hasta que no termine de hacerlo.

(...) Ahora muchos escritores llaman "bloqueo" a cualquier período de silencio. ¿No sería mejor considerarlo una limpieza? ¿Una manera de seguir adelante hasta que uno llegue ahí adonde necesita estar?

Si quiero escribir y no tengo nada que escribir, me siento en efecto bloqueada, o más bien atragantada: llena de energía, pero sin nada en qué emplearla, con pleno conocimiento de mi oficio, pero sin saber qué uso darle. Es frustrante, agotador, exasperante. Pero si lleno el silencio con un ruido continuo, escribiendo lo que sea con tal de escribir algo, forzando la voluntad para inventar situaciones de historias, puedo bloquearme aún más. Es mejor quedarse quieta y esperar y escuchar el silencio. Es mejor hacer alguna clase de labor que obligue al cuerpo a seguir un ritmo, sin ocupar la mente con palabras. Llamo a esa espera tratar de oír la voz. Siempre ha sido eso, una voz. Lo fue en "Hernes", en todo el proceso de escritura, cuando esperaba y esperaba, Y entonces la voz de una de las mujeres venía y hablaba a través de mí. Pero es algo más que una voz. Es un saber del cuerpo. El cuerpo es la historia; la voz la cuenta.

jueves, 30 de marzo de 2023

EJERCICIO PARA CREAR PERSONAJES LITERARIOS

 

ALGUNAS PREGUNTAS PARA CREAR PERSONAJES

 Estas preguntas pueden servir como punto de partida para desarrollar un personaje interesante y complejo. La creación de personajes es un proceso continuo, siempre se puede agregar más detalles y características a medida que se va avanzando en la historia.

Cabe anotar que las respuestas a las preguntas son el insumo para la narración y no deben tomarse literalmente. En lugar de describir debe mostrarse estos datos, en especial en los personajes principales de la historia.

 

¿Cómo se llama tu personaje?

¿Cuál es su edad?

¿De dónde es tu personaje?

¿Cuál es su ocupación?

¿Cuál es su estado civil?

¿Tiene hijos?

¿Cuáles son los rasgos físicos de tu personaje?

¿Cuál es su personalidad?

¿Cuáles son sus intereses?

¿Cuál es su pasatiempo favorito?

¿Tiene algún miedo o fobia?

¿Tiene algún secreto que ocultar?

¿Cuál es su nivel socioeconómico?

¿Cómo se relaciona con su familia?

¿Tiene amigos cercanos?

¿Cuál es su filosofía de vida?

¿Ha pasado por alguna experiencia traumática?

¿Cómo ha influido eso en su personalidad?

¿Cuál es su principal objetivo en la vida?

¿Qué lo motiva?

 

LA ETOPEYA

 La etopeya es una técnica literaria que se utiliza para describir los rasgos de personalidad y las características morales de un personaje en detalle. A continuación, una lista de preguntas que se pueden utilizar para crear una etopeya para un personaje literario:

 ¿Cuál es la actitud general del personaje hacia la vida?

¿Cómo reacciona ante el dolor o el sufrimiento?

¿Qué le preocupa más en la vida?

¿Cuál es su mayor temor?

¿Cómo se comporta en situaciones de estrés o peligro?

¿Qué valores morales son importantes para él?

¿Cuál es su principal motivación?

¿Cómo se relaciona con los demás?

¿Qué pensamientos o emociones suelen estar presentes en su mente?

¿Cómo ha influido el pasado del personaje en su personalidad y comportamiento actual?

 

Con las respuestas a las preguntas es conveniente hacer FICHAS de los personajes. 

Debe tenerse en cuenta que estas preguntas son solo una guía y que siempre se pueden agregar o eliminar preguntas según las necesidades del personaje y la historia. La etopeya puede ayudar a crear personajes más complejos y realistas que se sientan más auténticos y creíbles para los lectores

 

 Un ejemplo de cómo aplicar una de las respuestas generadas con la lista de preguntas de la etopeya:

"¿Cómo reacciona el personaje ante el dolor o el sufrimiento?"

 Supongamos que estamos creando un personaje llamado "Sara", una joven que se ha visto obligada a cuidar a su hermano menor después de la muerte de sus padres en un accidente automovilístico. Una posible respuesta a la pregunta podría ser:

 "Sara es una persona fuerte, pero a menudo se siente abrumada por la responsabilidad de cuidar a su hermano. Cuando las cosas se ponen difíciles, tiende a esconder sus emociones y mostrar una actitud valiente y decidida. Sin embargo, a menudo se desahoga llorando en privado para liberar la tensión emocional".

 En este ejemplo, hemos creado una descripción detallada de la forma en que Sara reacciona ante el dolor y el sufrimiento. Esta respuesta nos proporciona información sobre la personalidad de Sara, así como sobre las circunstancias que le han llevado a asumir una gran responsabilidad a una edad temprana. Al darle un toque emocional a su descripción, podemos crear un personaje más interesante y con el que los lectores puedan identificarse.

 Al responder las preguntas se ha de evitar describir las características y . en cambio, mostrar las características a través de acciones, reacciones, situaciones.


LA PROSOPOPEYA

 La prosopopeya es una técnica literaria que consiste en personificar objetos o animales, es decir, atribuirles características humanas. A continuación, una lista de preguntas que se pueden utilizar para crear una prosopopeya para un objeto o animal en la historia:

 

¿Cómo se llama el objeto o animal personificado?

¿Cuál es su apariencia física?

¿Qué tipo de personalidad tiene el objeto o animal?

¿Cuáles son las emociones o pensamientos que el objeto o animal experimenta?

¿Qué tipo de voz tiene el objeto o animal? ¿Cómo habla?

¿Cuál es su objetivo en la historia?

¿Cómo interactúa con los demás personajes?

¿Cuál es su historia previa? ¿Cómo ha influido en su personalidad actual?

¿Qué características humanas tiene el objeto o animal? (por ejemplo, puede tener habilidades o emociones humanas).

¿Cómo se relaciona el objeto o animal con la temática general de la historia?

Recuerda que la prosopopeya puede ser una técnica muy efectiva para darle vida y personalidad a los objetos o animales en tu historia.