martes, 28 de julio de 2026

Ìtaca, de Constantino Cavafis

 


Ítaca 


Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca,
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.

A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al airado Poseidón, no temas:
nunca hallarás tales seres en tu camino,
si tu pensamiento es elevado, si una selecta
emoción toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los Lestrigones ni a los Cíclopes
ni al feroz Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien los pone ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas de verano
en que llegues —¡con qué placer y alegría!—
a puertos nunca antes vistos.
Detente en los mercados de Fenicia,
y compra hermosas mercancías,
nácares y corales, ámbares y ébanos,
y perfumes sensuales de toda especie,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas;
ve a muchas ciudades egipcias,
a aprender, a aprender de quienes saben.

Ten siempre a Ítaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atraques, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la encuentres pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.


Constantino Cavafis

Considerado como uno de los poetas más grandes de la literatura griega, contribuyó a rescatar la cultura helenística en el siglo XX. 

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