miércoles, 13 de mayo de 2026

Reseña crítica colectiva: Casas vacías, de Brenda Navarro

 

Casas vacías. Brenda Navarro

Reseña crítica colectiva

Elaborada como práctica en el Diplomado de 
“Lectura Crítica para la Escritura Creativa” 
Programa Universidad Intergeneracional de la Universidad de Caldas



La ausencia también habita.

No toda maternidad es refugio; a veces es herida.

No nos enseñaron a amar y menos a sobrevivir al vacío.

Te imaginas todo menos que un día vas a despertar con la pesadez de un desaparecido. Qué es un desaparecido? Es un fantasma que te persigue como si fuera parte de una esquizofrenia.

 

1.   Sobre la autora

Brenda Navarro (Ciudad de México, 1982) es socióloga y economista feminista por la UNAM, con estudios de posgrado en Género, Mujeres y Ciudadanía. Su trayectoria destaca por su trabajo en ONGs de derechos humanos y como fundadora del proyecto editorial #EnjambreLiterario, que promueve obras escritas por mujeres. Considerada una revelación en las letras mexicanas, ha publicado Casas vacías (2020) y Ceniza en la boca (2022), dos novelas donde “sus personajes, azotados por embates y pérdidas, resisten como en la vida”. Es redactora, guionista, reportera y editora. Entre los galardones que han merecido sus novelas destacan el XLII Premio Tigre Juan y el Premio Cálamo.

 


2. Sobre la obra

Publicada originalmente en 2018 y por la editorial Sexto Piso en 2020, Casas vacías irrumpe en la narrativa contemporánea con una trama devastadora: el rapto de un niño con autismo en un parque. La novela entrelaza dos historias paralelas que exploran la vida de dos familias disfuncionales de estratos socioeconómicos opuestos, unidas por la desaparición y la apropiación de un mismo hijo, Daniel/Leonel.

En palabras del escritor Yuri Herrera: “Casas vacías es una novela que irrumpe en el cerebro de los lectores para decir: aún no has visto nada. Brenda Navarro ha escrito un estudio del dolor como quien sabe que detrás de cada afecto hay un demonio escondido. Entrar en este libro es la clase de riesgo que se debe tomar en una época en la que no hay lugar para la tibieza”.

 

 

3. Resumen de la obra

La trama de Casas vacías se desencadena con un suceso devastador: la desaparición de Daniel, un niño de tres años con autismo, en un parque de la Ciudad de México. El rapto ocurre en un breve instante de descuido de su madre biológica, quien se distrae revisando mensajes en su celular sobre un amante llamado Vladimir. A partir de este punto, la novela se bifurca en dos narrativas paralelas que exploran las consecuencias del acto desde polos opuestos.

 

Por un lado, seguimos el descenso psicológico de la madre biológica, una mujer de clase acomodada que nunca deseó plenamente la maternidad y que ahora se ve consumida por la culpa, el juicio social y el vacío que deja la ausencia. Su entorno se complica por la tensa relación con su esposo, Fran, y la presencia de Nagore, una sobrina huérfana a la que se ve obligada a cuidar, pero con quien no logra establecer un vínculo afectivo.

 

Por otro lado, conocemos a la mujer que secuestra al niño, a quien renombra como Leonel. Motivada por una búsqueda obsesiva de la maternidad y marcada por una vida de precariedad, violencia estructural y el abandono de su pareja, Rafael, ella intenta "reparar" su historia personal a través de este hijo ajeno. A medida que avanza el relato, se evidencia que ninguna de las dos mujeres encuentra la paz: la primera habita el fantasma del desaparecido y la segunda vive en una distorsión moral donde el cuidado se confunde con el despojo.

La historia concluye sin certezas sobre el destino final del niño, dejando a los personajes sumergidos en una incertidumbre permanente.

 

 

4. El engranaje técnico

 

Ejes temáticos y conflictos

La obra se aleja de los convencionalismos de "madre buena" o "mujer mala" para profundizar en:

  • La maternidad no idealizada: Se rompe con la idea romántica del instinto maternal, presentándolo como una imposición social o un lastre.
  • La culpa: Un estado permanente que define la identidad de ambas mujeres; la biológica por el "descuido" y la captora por el acto mismo.
  • Desigualdad y violencia: La novela denuncia la violencia estructural, el machismo y cómo la clase social condiciona la experiencia del dolor y la invisibilidad.
  • El vacío: El título simboliza la fractura interna y la pérdida de identidad. Sin el hijo, las protagonistas se quedan sin un lugar claro en el mundo.

Personajes

Los personajes son "redondos" y carecen de nombre propio, lo que acentúa la pérdida de individualidad.

·      La madre de Daniel (Narradora 1): Mujer acomodada, reflexiva y llena de contradicciones, que nunca quiso ser madre y vive el cuidado como una condena.

·      La madre de Leonel (Narradora 2): Proveniente de un entorno precario, su obsesión por la maternidad la lleva al secuestro como forma de "reparar" su propia vida marcada por la violencia.

·      Daniel/Leonel: El eje central, cuya desaparición desencadena el descenso psicológico de ambas familias.

·      Fran y Rafael: Representan figuras masculinas distantes o violentas que perpetúan la soledad de las mujeres.

·      Nagore: La sobrina adoptiva que encarna el rechazo y la búsqueda de afecto en un hogar ya fracturado

·      Amara: Cuñada de la primera narradora, personaje secundario mencionado en relación con la violencia.

·      Otras madres y figuras familiares: La narrativa incluye a madres de desaparecidos, suegras y abuelas, formando una red de dolor y complicidad en contextos de violencia.

Universo simbólico

  • La casa vacía: Representa el encierro y la desolación afectiva; cuerpos que solo sirven para albergar vida o muerte.
  • El parque: El lugar de la ruptura entre lo cotidiano y lo trágico.
  • El niño: Símbolo de pertenencia y sentido, cuya ausencia se vuelve un fantasma

Voces y lenguaje

·       La narración se construye a través de dos monólogos en primera persona. El lenguaje es crudo, directo y a veces "vulgar", diferenciando los contextos culturales y económicos de ambas mujeres.

La obra maneja frases claves, ideas que se repiten constantemente:

·      Fue un segundo, idea que atraviesa la voz de la madre, aquí no se refiere a un espacio de tiempo real, es un bucle mental, una escena congelada, un punto cero en la existencia. Si fue solo un segundo, entonces sí pudo evitarse, entonces “yo fallé”.

·      Yo lo dejé, no importa si fue así o no, pero ella así lo cree. La culpa sustituye al amor como vínculo, es una forma de mantener al hijo presente: si soy culpable, sigo conectada con él.

·      Está mejor conmigo, (voz de la secuestradora), es una de las frases más inquietantes de la novela, no es una mentira simple, es una reconstrucción moral completa, la mujer no puede vivir como “la que destruyó a otra”, reescribe el acto como cuidado, hace daño y lo redefine como bien.

Ritmo y estructura

·       Es una narrativa no lineal, fragmentada y vertiginosa. La autora utiliza recursos como anáforas y epanalepsis para dar énfasis a la obsesión y el dolor.

Tono

·       Asfixiante, íntimo y melancólico. Provoca una incomodidad necesaria en el lector.

Intertextualidad

 

·       La obra dialoga con la realidad histórica (el asesinato de Miguel Ángel Blanco en España o las fosas comunes en Tamaulipas) y con escritoras que cuestionan los roles de género como Doris Lessing, Elena Ferrante, Guadalupe Nettel y la poeta Wislawa Szymborska.

 

5.Tipo de lectores a quienes va dirigida la obra

·       Va dirigido a cualquier tipo de persona, especialmente a las interesadas en conflictos sobre la maternidad y las desapariciones

  • Interesado en temas sociales y de género
  • Lectores de narrativa contemporánea latinoamericana
  • Lector que valora la voz y la estructura
  • Lectores de clubes, talleres o espacios de discusión
  •  

 

6. Aprendizajes

De este texto se aprende:

·      Que la incomodidad construye valor literario.

·      Que el dolor puede ser el hilo conductor para nombrar lo que normalmente se silencia.

·      A contar desde la subjetividad.

·      A ver el lenguaje como herramienta de poder.

 

6. Muro de comentarios

“¿Qué es un desaparecido? Es un fantasma que te persigue como si fuera parte de una esquizofrenia”.

“Daniel se convertía en el carroñero que nos devoraba el tiempo”.

“No se puede ser humano si otro organismo te succiona la vitalidad”.

“¿Por qué lloramos cuando acabamos de nacer? Porque no debimos haber venido a este mundo”.

“Ser las casas vacías para albergar la vida o la muerte, pero, al fin y al cabo, vacías”.

“Descubrí pronto que Daniel no quería habitar mi cuerpo.” (Pág. 49)

“¿Cómo morir si Daniel te exige seguir viva por si alguna vez regresa” (Pág. 100)

¿Y quién regresa si no el que nunca se ha ido? (Pág. 110)

 “La desaparición de un hijo es una locura permanente”

“No merezco respirar, respiro, ¡mi condena es respirar!

“Duele vivir después de la desaparición de un hijo”

“Esa era yo cuando perdí a mi hijo, la que de vez en cuando, entre un conjunto de semanas y otras, se despedía de un amante esquivo que le ofrecía gangas sexuales como si fueran regalos porque él necesitaba aligerar su marcha. La compradora estafada. La estafa de madre. La que no vio”. (Pg.12)

“¡Qué alguien haya muerto por favor para no sentir este vacío! Y ante el eco silente, me contestaba que los dos: Daniel y Vladimir. Los perdí al mismo tiempo y los dos, en algún lugar del mundo, sin mí, seguían vivos”. (Pg. 13)

“Te imaginas todo menos que un día vas a despertar con la pesadez de un desaparecido. ¿Qué es un desaparecido? Es un fantasma que te persigue como si fuera parte de una esquizofrenia”. (Pg. 13)

“¿Qué clase de bondad hay en quien exige amor dando amor? Ninguna”. (Pg. 16)

“Y Daniel lloraba como el hombre que sabía que podía comer, dormir y llorar a la hora que se le antojara porque nosotras, aunque cansadas y somnolientas, estaríamos a sus pies. Finalmente, la realidad fue que Daniel se convertía en el carroñero que nos devoraba el tiempo y nos dejaba sudar la putrefacción que emana cuando lo humano se evapora ante el cansancio y luego, otra vez, nos volvía a comer”. (Pg.45)

“Yo luchaba con mi propio infierno, pueril, soso, vano pero mi infierno. No se puede ser humano si otro organismo te succiona la vitalidad. Tampoco se puede ser humano si cargas los fantasmas que no te corresponden, se llama individualidad”. (Pg. 48)

“Regresamos a casa con un andar que no hacía eco en la calle entre la casa blanca y la tienda de los chinos, la madre de Fran apenas y era una sombra lerda que se arrastraba por el piso y yo, años después lo supe, era su reflejo”. (Pg. 49)

“Todos, todos incluidos, parloteaban y se oían a sí mismos mientras nosotras mirábamos confundidas e impávidas, porque eso era lo que había que hacer: ser las casas vacías para albergar la vida o la muerte, pero, al fin y al cabo, vacías”. (Pg. 539)

“¿Por qué lloramos cuando acabamos de nacer? Porque no debimos haber venido a este mundo”. (Pg.74)

“Los desaparecidos son fosas comunes que se nos abren por dentro y quienes las sufrimos lo único que ansiamos es poder enterrarles ya. Dejar de desmembrarnos tendón por tendón, hilo de sangre por hilos de hiel, porque incluso para cada gota es un calvario caer”. (pg.77)

“Quise ser de esas madres que con los pies pesados surcan caminos”. (Pg 21)

 

 

 

 

 

 

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