miércoles, 13 de octubre de 2021

Vida de telenovela. María Elena Jiménez Gómez. Manizales

 Una muestra de nuestro trabajo en el taller Vecinas de Cuento de Manizales. Nos alegra ver que los objetivos se cumplen y el fomento de la escritura creativa da frutos.

Vida de telenovela

María Elena Jiménez Gómez

Taller Las vecinas del cuento, Manizales

Publicado en la Antología Relata 2020

 

Más que el sueño, lo que realmente retenía en la cama a Emilia era la pesada sensación de que no había motivos para levantarse. Los ruidos de los carros frente a su edificio la habían despertado desde temprano. La luz que entraba por la ventana anunciaba que ya era de día. Ella prefirió volver a ovillarse en las cobijas al lado de su gato Tristán. Necesitaba más sueño. Se había trasno­chado viendo la telenovela Pasiones fatales y pensando en cómo Adrián, el protagonista, resolvería el dilema entre el deseo por Juliana y el deber con su familia.

Cuando Emilia se casó con Roberto, él le compró un lindo apartamento con todo lo necesario y siempre estuvo dispuesto a satisfacer sus antojos. En eso ella podía sentirse tan satisfecha como Lupita al final de Alas de amor, la telenovela que estuvo de moda por los días de su matrimonio. No tenía cómo saber la suerte de Lupita después del final feliz, pero sí sufría la propia. Para ella lo que siguió a la boda fueron días de soledad esperan­do que Roberto regresara de sus largas correrías como camione­ro. Su única compañía eran Tristán y la pantalla de su televisor.

Eran las nueve cuando volvió a despertar. Miró el celular: Roberto no la había llamado todavía. Prefería que él la llamara cuando se detuviera, no fuera que al contestarle en carretera su­friera un accidente. Se levantó, tendió la cama, recogió la ropa sucia, la vajilla de la merienda y se dirigió a la cocina cuidando 

de no atropellar a Tristán que se enredaba en sus pies a cada paso. Le gustaba sentir el roce de su piel peluda, la ayudaba a no sentirse tan sola.

Buscó el alimento del gato y vació un poco en el cuenco que estaba en el rincón de la cocina. Se tomó el tiempo para desayunar café con galletas y una tajada de queso. Se bañó y se vistió. Con eso acababa su rutina de oficios matutinos. No tenía que limpiar, lo hacia una vez a la semana. Solo con ella y el gato, el apartamento permanecía limpio. Tampoco tenía que lavar, lo hacía el día que Roberto llegaba de viaje para tenerle limpia la ropa el día que partiera de nuevo.

Prendió el televisor. Sentado sobre sus piernas, Tristán se dejaba acariciar. Acababa de empezar la telenovela de la ma­ñana, Amores difíciles. Rocío llegó a la casa de Julián, donde la hermana le dijo que él se había ido, que no quería verla y que no se casaría con ella.

—Maldita traicionera, la vas a pagar —dijo Emilia en voz alta.

Por el capítulo anterior sabía que Julián había dejado con su hermana una carta que lo explicaba todo. Le pedía que re­cibiera a Rocío y la llevara a un hotel mientras él regresaba del viaje. Su padre lo había obligado a irse para alejarlo de ella e impedir su matrimonio. Emilia se sintió desolada al ver cómo Rocío se alejaba llorando sin tener a quién acudir. El episodio terminó al mediodía. El sentimiento por la suerte de Rocío le quitó las ganas de cocinar para ella sola, así que se maquilló un poco, se puso una chaqueta y se fue a un centro comercial.

Recorrió los pasillos observando las vitrinas, sin decidirse a comprar nada. Se antojó de una cartera, y hasta alcanzó a pensar que hacía juego con los zapatos que llevaba, pero el desgano por la vida le pudo al deseo, después de todo no era objetos materiales lo que ella necesitaba.

Cuando llegó al piso de comidas pidió un ajiaco y se sentó en una mesa alejada. Vio que el sitio estaba lleno de empleados de las oficinas cercanas, de amigas que conversaban entreteni­das, parejas que se miraban con amor y compartían un bocado.

La multitud llenaba el lugar con un murmullo inentendible que la ahogaba.

De repente, alguien que se paró de una de las mesas llamó su atención. Se le pareció tanto a Julián que creyó reconocer­lo. Se veía tan guapo: alto, esbelto, vestido con traje de oficina como el que usaba en la telenovela, con su cabello bien peina­do, su cara trigueña y sus ojos color miel. Abandonó su ajiaco y corrió hacia él. Lo alcanzó justo cuando empezaba a abordar las escaleras eléctricas.

—¡Julián! ¡Julián!

El hombre no se dio por enterado. Ella lo tomó por el bra­zo y lo sacudió obligándolo a que se volteara a verla.

—Julián, tu hermana te traicionó, le mintió a Rocío, le dijo que no la amabas, ella no sabe qué hacer, tienes que regre­sar a salvarla.

—Señora, está equivocada, no conozco a ninguna Rocío.

—Si de verdad la amas, tienes que buscarla. Ella está su­friendo mucho pensando que la abandonaste. Ve por ella para que sean felices para siempre.

—Ya se lo dije, señora, no la conozco, no la amo, no sé de qué me habla. ¡Déjeme en paz! —fue lo último que dijo el hombre mientras sacudía su brazo desprendiéndose de Emilia.

Ella, desorientada, se sentó en la primera banca que encon­tró. Por aferrarse a algo, abrazó su cartera y bajó la cabeza. No podía creer lo que había escuchado. Julián negó amar a Rocío, hasta dijo que no la conocía. Entonces era verdad lo que había dicho su hermana. La confundida había sido ella. Julián no bus­caría a Rocío, no habría en su destino un final feliz.

Con movimientos desganados, la mirada estrecha bajo sus párpados y sin saber cómo, Emilia regresó a su casa. Acarició a Tristán pensando en lo desconcertante, pero revelador que ha­bía sido su encuentro. Suspiró profundo y se dijo:

—Todo es mentira. El amor verdadero no existe. Llegará el día en que Roberto no regrese.

Se sentó y prendió el televisor para ver Más allá de la muerte.

sábado, 2 de octubre de 2021

"En el auto". Cuento ganador tercer premio en el XII Concurso Nacional de Cuento Bueno y Breve, El Túnel, 2021

En el auto 

 

Voy con Maríbel. Avanzamos en la ruta hacia el pueblo. Ella va al volante, es la dueña del carro y de la idea de salir de la casa de campo donde pasamos este fin de semana. Es la dueña de la embarazosa misión, yo el acólito. Le he insistido que deje así las cosas, que no necesitamos su divorcio para estar juntos.

Sus brazos reposan en el timón. Sus manos lo rodean con firmeza. Observo las uñas largas pintadas de lila, color que va con su carácter caprichoso. En la izquierda lleva el reloj que le regaló su ex. En la derecha, tres pulseras de plata con dijes grandes, un sonajero que se activa cuando hace los cambios. Lleva el motor más revolucionado de lo que debiera. Le sugiero pasar a cuarta. La que maneja es ella, no yo, me alega. Respiro, tomo un sorbo de tranquilina.

Miro sus muslos voluptuosos, acogen el algodón de su corta falda; piernas largas, suavizadas con crema bronceadora; movimientos de acuerdo a las demandas de la máquina. Mi mano se inserta entre los muslos de Mari, mis dedos se doblan, cóncava la mano acaricia la carne suave. Ella, un tanto ingenua, un tanto alerta, espera la próxima maniobra, la dirección que puedan seguir mis dedos. No agrego más movimientos, es mi estrategia: hacer que lo desee. Sé que soy un galán para ella, no en vano me he cuidado estos músculos.

Guaduales y ficus a la vera exhiben colores alegres al día, sombras sobre el pavimento en las curvas de la carretera. El río, allá abajo, se muestra fresco. Las ventanas delanteras del auto están abiertas, el aire se introduce agradablemente, nivela la temperatura. El pelo suelto de Mari responde al viento, el escote de su bata lo recibe; yo lo noto, me siento un poco celoso, quiero meterme allí, con la misma facilidad que lo hace el viento. Mis dedos se unen al extremo de sus muslos y comienzan a acercarse al punto de fragilidad. Me vas a hacer chocar… exclama sin contundencia. Retiro la mano. Respondo a su mirada coqueta con un guiño.

Llegamos al pueblo. Parquea en el ala derecha de la plaza central frente al edificio con enchape de cerámica marfil y ventanas de vidrios opalizados.   Es una construcción moderna que sobresale en la cuadra llena de casonas antiguas. Quiero acompañarla e intento bajarme, pero me detiene. Me pide esperarla, me asegura que no se demorará. Le insisto: no deberías ir sola. Me tranquiliza con una seguridad que disuade. Pienso que tiene razón, que mi presencia viciaría el resultado. La posibilidad de que la deje sin apartamento nos complicaría las cosas, ella vive feliz en él, y yo tendría que trabajar muy duro para ofrecerle uno. Además, no sé si el hombre con tanto que la quiere se interpondrá entre nosotros

Me acomodo en la silla dispuesto a esperar, busco cómo pasar el tiempo. Bajo todas las ventanillas, inspecciono el interior del carro, miro el tablero, abro la guantera, los documentos están allí guardados cuidadosamente. Un sobre me atrae, aunque me intriga, no lo abro. Saco el manual y leo las propiedades que describen el modelo de su auto. Un 2019, mecánico, de alta gama. Cierro. Enciendo el radio, lo sintonizo en la emisora cultural, con la suerte de que se escucha Mozart, si no estoy mal es el concierto número uno. Sí, el locutor lo confirma. Me gustan los violines. Cierro los ojos, con la cabeza reclinada me relajo con la música, pero no me dura el relax. Vuelvo a pensar qué estará pasando arriba, esa oficina es un secreto para mí. A mi alrededor pasan los habitantes del pueblo, me observan con curiosidad.

Una riña en el andén de enfrente me llama la atención. Dos mujeres se tiran del pelo, se gritan, se insultan. La gente las rodea. Me tapa la escena. Me incorporo, elevo la cabeza. Debo salir y recostarme sobre la puerta para lograr palco. La de la blusa roja está furiosa, reclama a la otra, más joven, de pantalón granate y top blanco, el meterse con su marido. La segunda grita: ¿Quién la manda a ser tan alegona y, además de gorda, descuidada!? El chaleco de la señora aludida da fe de los adjetivos lanzados al aire: no alcanza a cubrirle los bananos que se vomitan sobre la cintura ausente. (Mari tiene algunos bananos, pero no es descuidada, ni alegona ―donde hay carne hay fiesta―, cavilo). El público aúpa a las improvisadas actrices del teatro callejero. Yo me divierto con el espectáculo sabiendo que no pasará a mayores. La Policía disuelve el tumulto. Las mujeres se separan, pero los insultos continúan y siguen la trayectoria de sus pasos, cada vez más alejados de mí. Vuelvo a entrar a mi celda pasajera.

Miro el reloj. Han pasado cuarenta minutos, ¿cuántos más faltarán para que Mari vuelva? ¿Qué le habrá dicho el tipo?, ¿que la quiere y no la olvida? Saco el sobre de la guantera, me gana la intriga, lo abro. Es una fotografía de los dos, ella y el ex, quisiera quemarla, me inquieta que la conserve. Estiro las piernas, corro la silla y reclino el espaldar. ¡Cómo no traje el libro, con lo bueno que está! Miro al cielo, las araucarias con el color aceituna de sus ramas gruesas que lo tocan en perspectiva. Me concentro en el universo de las garzas que quieren invadir el parque y no son bienvenidas, por más blancas que sean, por más derecho que tengan. Como tantos desplazados. Vendedores ambulantes pululan en la calle, se han aumentado con la migración venezolana, como si fueran pocos los que ya había. ¡Y yo aquí irritado por una sencilla espera!

La situación comienza a exasperarme, no me queda ni un solo ápice de interés en seguir esperando. ¿Qué estará pasando arriba en esa oficina? Si Mari no logra traer el documento firmado, va a estar de mal genio; no voy a atormentarla con te lo dije, y empeorar su frustración, pero ella no acepta mis consejos. No logrará su fantasioso objetivo, al hombre no le conviene, él va a esperar el máximo tiempo que la ley le otorga para continuar con el estado conyugal vigente, la hará rogarle, quiere verla sometida a su poder y, mientras su familia lo secunde, la tendrá a su merced.

Cuando estoy resuelto a dejar el auto y entrar en el edificio, veo salir a Maribel. Aparece con una sonrisa en sus labios, que no sé interpretar como de victoria o de consolación. Un par de canarios se posa en el capó. La reciben con la simpatía que yo no puedo exprimirle a mi irritación.

Voy conduciendo de regreso. El malgenio no me deja armar frases, solo gestos de traducción sencilla, tipo: sí, no, no sabe, no responde. Poco a poco, su entusiasmo me contagia. A mi camisa se va adhiriendo el aroma a spray de lavanda, tengo la sensación de ver las flores moradas que vuelan hacia ella y rebotan a mi piel. Entonces mis músculos comienzan a aflojarse y aprecio como un tesoro la actitud amable de ella, la nueva Mari con aire de libertad. En especial cuando saca el sobre de la guantera y, en un ademán de ritual ante mi vista, vuelve trizas la foto. Su pasado con el otro se hace confeti y vuela con el viento tras la ventana.

La tarde que muere trae una banda de cigarras que ríen. Tomo un desvío, detengo la marcha. La pasión nos inunda en un espacio cerrado de alta gama.

                   

 Galu


miércoles, 15 de septiembre de 2021

Mi negra. Jaime Jaramillo Escobar

 

Segunda parte del poema “Alheña y azúmbar”

De Jaime Jaramillo Escobar

 

(…) mi negra se emperejila, se emperespeja, se aliña,

Con alhucema y albahaca, con cidrón y toronjil,

Con lavanda, con canela, con loción y con anís.

Mi negra tiene un meneo que no cabe por la calle,

Mueve el tacón y la punta del zapato y ese baile

Derrama tantas fragancias que no caben en el aire.

Mi negra es alta y esbelta, muy lucida y bien plantada,

Su cuello es tan largo que anda su cabeza por el aire. El donaire de mi negra no cabe en ninguna parte.

Mi negra tiene ojos blancos, dientes blancos, calzones blancos,

Calzones en diminutivo, calzoncitos, prendas íntimas.

Yo no sé qué tienen de íntimas si las anda mostrando por todos lados.

Cuando mi negra se desnuda queda completamente desnuda,

No como las blancas que aunque se desnuden siempre tienen algo que las cubre,aunque sea un concepto.

Mi negra no tiene conceptos, ella nació y se crió desnuda, y por lo tanto no se puede vestir completamente porque mientras más se viste

más desnuda queda.

 

Mi negra se aceita el codo, se pule el pelo, acicala,

Se emperimbomba, se tiñe, se sahúma, se apercala,

Se va de rumba y regresa cuando está la noche alta.

Yo no sufro por mi negra. ¡Cómo me alegra mirarla!

Mi negra camina en versos de cuatro o cinco tonadas,

Su habla es un canto largo, con las palabras cortadas.

Mi negra es dulce por fuera. Por dentro yo no sé nada.

Por dentro mi negra tiene alguna cosa guardada.


Agüita de manzanilla,

Tisana de ron y eneldo,

La raíz del limoncillo

Y un manojito de espliego.

El aire huele a linaza

Con astillas de canela.

Con alheña y con azúmbar

Viene pintada mi negra.

Pintada no es la palabra,

Viene más azul que negra,

Como esculpida en el aire

Durísimo de la piedra!






lunes, 6 de septiembre de 2021

Feliz con este correo que recibí ayer domingo en la tarde.

 OLGA LUCÍA, FELICITACIONES. ERES LA GANADORA DEL TERCER PREMIO DEL CONCURSO DE CUENTO DE EL TÚNEL 2021. SALUD Y ÉXITOS. SEGUIMOS EN CONTACTO. JOSÉ LUIS GARCÉS GONZÁLEZ, REPRESENTANTE LEGAL DE EL TÚNEL. 


Próximamente compartiré mi cuento, una vez esté autorizada por la organización del concurso.
De igual modo, el cuento ganador "El silencio de las amazonas" de Yanet Henao.


miércoles, 1 de septiembre de 2021

Crítica a El olvido que seremos. Por Lilia Valencia Valencia

 Comparto la publicación en el blog Salamandras sobre esta película de interés

      https://salamandracineclub.blogspot.com/2021/08/el-olvido-que-seremos.html?showComment=1630506888247#c1115656942648822553


EL OLVIDO QUE SEREMOS


 “La vida es suficientemente dura como para tener que añadirle más dureza”. “Si quiere hacer a un niño bueno, hágalo feliz. Si lo quiere más bueno, hágalo más feliz”.   “Ningún problema es solo de los demás”.  “Cinco aes que necesita el hombre para desarrollarse saludablemente: aire, agua, alimento, abrigo y afecto”.“Enseñar he enseñado bien poco. Si acaso siempre pretendí enseñar a pensar con libertad”.  “La prevención es la mejor de las medicinas”.  “Mis sentimientos están como mi corazón, a la izquierda; mi razón, como mi cerebro, al centro; mis odios y resentimientos en mi pequeña vesícula biliar, a la derecha".   

Toda una cátedra de valores y educación es esta película, en la que el espectador puede apreciar a un verdadero maestro interactuando con su hijo, su grupo familiar, sus estudiantes universitarios y personas de escasos recursos. Un maestro de maestros que enseñó a pensar con libertad y con el ejemplo. No se arrodilló ante nadie y criticó la educación que se impartía en su medio, muy religioso, donde primaba la culpa y el pecado. Siempre tuvo la seguridad de que el mero conocimiento no daba la sabiduría; era necesario acompañarlo de amor y de bondad.

Estamos hablando del docente Héctor Abad Gómez, médico salubrista, escritor y diputado de Medellín, cuyo mayor interés fue mejorar la salud de los colombianos, defender los derechos humanos y crear la Escuela Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia. Luchó por causas justas, independiente de toda posición política, pero fue perseguido por las fuerzas oscuras del narcoterrorismo, propias de la época de violencia de los años 80. Terminó siendo asesinado por grupos paramilitares el 25 de agosto de 1987 y este hecho cruel y despiadado marcó la historia del país y muy especialmente de su tierra natal.

Sin embargo, la película basada en el libro del mismo nombre, cuyo autor es su hijo Héctor Abad Faciolince, se centra en la vida de una familia paisa, alegre, sensible e innovadora. Él mismo lo dice: “No es el testimonio de un crimen, es un testimonio del amor de un padre”. En este filme hay un antes y un después marcado por el cambio de color a blanco y negro. Inicialmente, aparecen las vivencias de la familia en su crecimiento y la conmovedora relación del hijo con su padre quien le permite ser un niño y un joven libre y feliz.  Este padre desconoce el machismo, tan acentuado en la sociedad de entonces, y es tierno, llora, puede besar a su esposa e hijos y expresar su afecto sin temor. Una tarea que ejerce con naturalidad en un hogar conformado por cinco mujeres y un hombre, y acompañado de una mujer independiente y trabajadora que también rompe los moldes de la época; labora fuera del hogar y en tiempos de crisis es abanderada de la economía familiar.

El blanco y negro en la película caracteriza la cercanía y presencia de una época violenta, que no ha dejado de caracterizar la historia de Colombia. Las reacciones ante la muerte de este padre inolvidable ocupan un buen espacio puesto que se detiene a descubrir cómo se enteró cada uno de los integrantes de esta familia y cómo expresó su dolor. Un momento desgarrador y sentido. De este modo, el autor de la obra rinde un homenaje a su padre y no puede negar que esta tragedia “es la conciencia del dolor, la desesperanza y el escepticismo”. Sin embargo, "siente esta producción como una venganza simbólica al asesinato de su padre".

Una película muy bien lograda por el español David Trueba, reconocido escritor y libretista. Se acerca mucho al libro, “con poesía y belleza”, siendo fiel a su contenido y dándole un manejo adecuado del lenguaje, propio de la época y del medio sociocultural de sus protagonistas. Además, cuenta con un reparto de alto nivel, todos colombianos, excepto el actor principal, el español Javier Cámara, quien sorprende por su brillantez en la actuación. Este largometraje de 136 minutos es el ganador del Premio Goya a la Mejor Película Iberoamericana 2021, por primera vez en la historia de Colombia.  

El título del libro está basado en el poema Aquí. Hoy. de Jorge Luis Borges y que fue encontrado por Héctor Abad Faciolince en uno de los bolsillos de su padre, el día de su muerte. 

https://www.letraslibres.com/mexico-espana/un-poema-en-el-bolsillo

 


sábado, 28 de agosto de 2021

Lo que pueden inspirar los paralímpicos. Una reflexión de Ángela Victoria Urhán Giraldo.

  

LOS JUEGOS PARALÍMPICOS ME INSPIRAN

     Lloré, si lloré, viendo la inauguración de los Juegos Paralímpicos Rio 2016. Son muchas las emociones. Comencemos por la entrada de los deportistas de las diferentes delegaciones de tantos países, todos con algún tipo de limitación física, unas más evidentes que otras, ¿cuántas prótesis por debajo de esos uniformes? Cada uno con una historia de superación, de dolor, de discriminación, de fortaleza, congregados allí con una sonrisa en sus rostros, disfrutando de este gran momento. Era la primera vez que yo veía tantas personas en silla de ruedas, me sentía identificada con ellos. En la delegación de Colombia, una de las más animadas con su baile y sombrero vueltiao, vi algunas caras conocidas, entre ellas la del amigo que me llevó al mundo del deporte paralímpico.

También observé el ingreso del fuego olímpico al estadio, transportado por varios deportistas durante los días previos al evento por diferentes lugares del mundo hasta llegar a Brasil, al estadio Maracaná en Rio de Janeiro. Me impactaron los últimos tres deportistas medallistas paralímpicos. 

La antepenúltima, con su caminar lento con algún grado de dificultad, apoyada con un bastón en su mano derecha, levantaba la antorcha con la izquierda. En un momento dado, la deportista no pudo mantener el equilibrio y cayó al suelo. El silencio en el estadio fue total, algunos colaboradores improvisados recogieron la antorcha mientras ella hábilmente se levantaba sin requerir ayuda alguna. La gente aplaudió, aunque no fue para nada un acto programado, pienso que demostró la cotidianidad de las personas en condición de discapacidad, donde diariamente nos enfrentamos a estas situaciones.

Después, ella, como si nada hubiera pasado, continuó su camino hasta entregarle la antorcha a otra medallista invidente que, acompañada por su guía, le llevó la antorcha al último deportista nadador, también medallista, quien en su silla de ruedas llevó en un soporte la antorcha con el fuego olímpico. En este momento las gotas de lluvia que caían discretamente se convirtieron en un fuerte aguacero. Él se movilizó por el extenso camino de forma hábil hasta acercarse a unas escaleras que lo separaban del pebetero; debía alcanzarlo para encender la llama olímpica. Esto nos permitía reflexionar: ¿qué hace una persona en silla de ruedas al encontrarse de frente con una escalera? ¿Como podría subir?

En ese momento la escalera se fue desplazando por fragmentos, despejando una rampa, dejando el mensaje de que sí se puede hacer un mundo accesible. El deportista comenzó el ascenso por la rampa un poco empinada en medio de la fuerte lluvia, como demostrando las adversidades diarias a las que nos enfrentamos, pero que con esfuerzo y empeño son superadas. Finalmente encendió el pebetero dando oficialmente inicio a los juegos paralímpicos.

    También me impactó una bailarina con prótesis en ambas piernas. Demostró un dominio total de las mismas, increíbles sus movimientos, acompañada por un robot que era su parejo en el baile. ¡Qué maravilla el empleo de la tecnología en el bienestar del hombre! En este caso, en el de la bailarina que con su danza demostraba que su limitación era superada con la ayuda de estas prótesis tan tecnológicas. 

    Fueron muchas las coreografías de los bailarines con mensajes alusivos al tema que me generaron mucha emoción. 

Hoy, cinco años después, estoy siguiendo los decimosextos Juegos Paralímpicos. Muchas cosas han cambiado. Tokio 2020 se está realizando en el 2021 con estrictas medidas de bioseguridad -por una pandemia- que privan la asistencia de público a los diferentes escenarios. Afortunadamente, están los medios de comunicación y las redes sociales que, aunque no hacen un despliegue como el de los Juegos Olímpicos, sí permiten que en las madrugadas o en las noches (por las catorce horas de diferencia con Japón), podamos disfrutar de este despliegue de tenacidad. 

    El nadador Nelson Crispín Corsso, en los 200 metros combinados, ganó la primera medalla de oro para Colombia con récord mundial.

    Hasta hoy (domingo 29 de agosto), en la quinta jornada, ya la selección de Colombia tiene 2 medallas de oro con récord mundial, 4 de plata y 6 de bronce, para un total de 12

     Colombia participa desde 1976, en los Juegos realizados en Toronto. Este año el torneo se realiza entre el 24 de agosto y el 5 de septiembre, y serán 22 las disciplinas con la introducción del bádminton y el taekwondo. 

    Deseo que estos 69 deportistas paralímpicos que representan a Colombia, superen lo realizado por 39 deportistas en Rio de Janeiro 2016, donde obtuvieron 2 medallas de oro, 5 de plata y 10 de bronce, para un total de 17. En Londres 2012 fueron 2 medallas de plata.

Tanto ahora, como hace cinco años, cuando veo las diferentes pruebas, la admiración es total. Nadadores paralizados casi completamente, otros sin brazos, sin piernas, o sin brazos y piernas, que logran mejores tiempos que personas con sus cuatro extremidades. Todos estos deportistas descubrieron que había algo más allá de su limitación, que podían ver el mundo de una forma diferente a partir de su condición. No se quedaron en el lamento y la desesperanza. 

Definitivamente me convenzo cada vez más de que las limitaciones están más allá de lo físico, y de que el hombre logra cosas increíbles cuando le da rienda suelta a su mente, cuerpo y espíritu.

 


Ángela Victoria Urhán Giraldo

Medellín, Colombia.

 

 

lunes, 23 de agosto de 2021

Reflexiones acerca del cambio climático, sus funestas repercusiones y algunas de las apremiantes soluciones. Por Hernando Restrepo Diaz MD

 LA CIUDAD DE LOS 15 MINUTOS

 

                     “Hay suficiente en el mundo

para las necesidades del hombre,

pero no para su avaricia”   

                            Mahatma Gandhi


 

Les comparto la propuesta desarrollada por el urbanista y catedrático universitario colombo francés Carlos Moreno, denominada la “Ciudad de los 15 minutos”, por considerarla de mucha relevancia. En ella, propone transformaciones necesarias en el mundo urbano que tienen que ver con nuestra relación con el tiempo, con la movilidad, que ha degradado la calidad de vida a través de viajes tediosos y costosos, siendo a la vez la mayor fuente de degradación de CO2.

 

“(…) la solución básica real, no es la ingeniería para construir más rutas y más accesos sino la “desmovilidad”, moverse menos por obligación.”


"No quiero que tengas esperanza, quiero que entres en pánico."

 Greta Thunberg



"La “Ciudad de los 15 minutos”

 

¿De qué se trata cuando habla de la ciudad de los 15 minutos? 

La ciudad de los 15 minutos es un trabajo de investigación que lidero en Sorbona y de influencia en Francia y a nivel internacional sobre las transformaciones necesarias en el mundo urbano, tomando como enfoque la relación entre el espacio y el tiempo útil, el crono urbanismo. La pregunta que abordamos es así: ¿Cómo ofrecer a los residentes urbanos una ciudad serena, con más proximidad, menos estrés, menos horas de transporte y al mismo tiempo satisfacer sus funciones sociales urbanas esenciales? 


Es hora de avanzar no más hacia la planificación urbana sino hacia la planificación de la vida urbana. Se trata de operar una transformación muy en profundidad del espacio urbano todavía altamente monofuncional, con la ciudad central y sus diversas especializaciones hacia una ciudad policéntrica, para ofrecer esta calidad de vida en distancias cortas, la cronotopía, para acceder más fácilmente a las seis funciones sociales urbanas esenciales que son: habitar, trabajar, aprovisionarse, cuidarse, aprender, descansar. 


Es igualmente reconstruir la solidaridad en ciudades en los cuales el anonimato va de par con el sentimiento de soledad y sufrimiento. Se trata de avanzar hacia un nuevo modelo de vida urbana con multicentralidades, rompiendo con un urbanismo funcional segmentado y dando lugar a una gran segregación espacial y social, fuente de un gran malestar y tensiones sociales urbanas mayores. Igualmente, trabajando por redescubrir la proximidad, se trata de regenerar el sentimiento de amar sus lugares de vida de cercanía, la topofilia, para crear las indispensables nuevas urbanidades.

 

(…) En los años 90, pensamos que íbamos a resolver el problema de la fragmentación espacial de las ciudades gracias a la técnica: ir más rápido, más lejos, con metros o trenes más rápidos, por ejemplo. Luego, personas como yo se interesaron en las consecuencias de este desarrollo urbano en la vida en la ciudad. Para mejorar la calidad de vida, se debe reducir el alcance del acceso, las funciones sociales urbanas claves. Ese ha sido un trabajo intenso de mi parte de modelización para proponer una visión global que proponga una manera diferente de utilizar el espacio urbano. La proposición está basada esencialmente en la revitalización de los servicios de cortas distancias, 15 minutos en movilidad activa (a pie o en bici) basada en cuatro criterios: redescubrir todos los recursos de proximidad, utilizar los metros cuadrados existentes más y mejor, darle a cada lugar múltiples usos y reapropiarse del espacio público para hacer de él, lugares de encuentro, de vida. Elegí el cuarto de hora como un elemento estructurante, un tiempo que da serenidad. Se trata de utilizar los M2 existentes mucho más y mejor y hacer que un lugar tenga varios usos.


Mi primera fuente de inspiración ha sido siempre la autora y activista estadounidense-canadiense Jane Jacobs, quien desarrolló y difundió el concepto de “ciudad viva”. Jacobs, autora del Libro “La muerte y la vida de las grandes ciudades americanas de 1961”, escribió sobre la proximidad del vecindario permitiendo a los habitantes sentirse más arraigados y seguros: “Un vecindario, no es solo una asociación de edificios sino también una red de relaciones sociales, un entorno donde los sentimientos y la simpatía pueden florecer”. Este tema ha sido explorado por diferentes investigadores, como el geógrafo Torsten Hagerstrand, quien desarrolló el concepto de “Geografía del tiempo”, igualmente el “New Urbanism” americano y los geógrafos – urbanistas franceses. En diferentes partes del mundo este concepto ha sido aplicado, en Suecia, Holanda, ciudades come Melbourne, igualmente.


(…) La fuente principal de emisiones de CO2 es la movilidad. Si queremos limitar el calentamiento global, una amenaza real y permanente ahora, la solución básica real, no es la ingeniería para construir más rutas y más accesos sino la “desmovilidad”, moverse menos por obligación. La tendencia mundial urbana es redescubrir la proximidad y esto va a la par con el concepto de ciudades que caminan y ciudades en bicicleta. Sin embargo, es necesario ir más lejos y formular una nueva vía para que esta proximidad se traduzca en calidad de vida la más completa posible para cada cual. Por lo tanto, este aporte que hago no es una utopía, pues en realidad hay poca opción, es necesario deconstruir la ciudad segmentada, herencia del urbanismo de la era del petróleo con avenidas y calles para autos, pensados para ir a trabajar lejos de los lugares de habitación y en una lógica productivista.

 

“Nos estamos enfrentando a la sexta extinción masiva y el ritmo de extinción es 10.000 veces más rápido de lo normal" 

Greta Thunberg


(…) Todo es voluntad política para diseñar la vida urbana de acuerdo con las prioridades apoyándose en trabajos científicos y reflexiones de profundidad. Se trata de responder seriamente, sin demagogia, ni populismo ahora a la pregunta: ¿en qué ciudad queremos vivir frente al desafío del cambio climático, el imperativo de la neutralidad carbono en 2025 y la vida en ciudades que es ahora el modo de vida de la mayoría de la gente? 


Mis trabajos científicos juegan un papel en París, pero igualmente en otras partes de Francia y del Mundo. En América Latina, hace parte ahora de la ambición y de la hoja de ruta de la Nueva Agenda Urbana de ONU Habitat.


(…) París es la ciudad del mundo en la que el primer medio de transporte, más del 50 % es la marcha. Es la herencia del París del Baron Haussmann. Reinventar la proximidad es disminuir las movilidades obligadas para que las que sean necesarias sean más fluidas. La multimodalidad a baja emisión de carbono, marcha, bici con el transporte público son esenciales (…) 

Cada calle de París tendrá su carril de bici; la superficie tomada por los autos en aparcamiento será reducida en su máxima posibilidad tanto en superficie como en subterráneo. Estos serán transformados en superficie en lugares de encuentro, y en subterráneo en estacionamiento para bicis, talleres para reparación de bicis. El objetivo es de invertir 360 M€ en los 6 años a venir para hacer de París la capital mundial de la bici.


Recreando los vínculos urbanos de proximidad, queremos favorecer toda clase de servicios que tienen una presencia física y representan una actividad económica y al mismo tiempo, son lugares de vida. Librerías, mercados, comercios, panaderías, toda clase de comercios, serán apoyados (…)

Al mismo tiempo, sabemos que este combate no se ganará si no se cambia el comportamiento de los habitantes creando nuevas urbanidades y debemos hacer un trabajo pedagógico para insistir en un cambio cultural. Hacer de la cercanía de cada cual lugares festivos, que la cultura y el arte estén presentes, que los niños, jóvenes, se sientan bien en su barrio, igualmente.


“El cambio climático es el problema más importante de nuestra era. La pregunta es: ¿Podremos cambiar el curso a tiempo?”

Leonardo DiCaprio

 

Tomado de Hábitat y Desarrollo Urbano

Hernando Restrepo Diaz MD.

Medellín, agosto de 2021.