domingo, 12 de agosto de 2018

Comparto acá la publicación de hoy, en Papel Salmón del diario La Patria:





Papel Salmón. La Patria, agosto 12 de 2018.

Reseña del taller de poesía 
LOS VERSOS DEL CUMANDAY
Juan Carlos Acevedo Ramos*
_____________________________________
Como amigos de la poesía se define un grupo de profesionales que se citan en diferentes lugares de Manizales a escribir y leer poemas. Con la idea de fortalecer sus inquietudes literarias, buscar estrategias y ejercicios de escritura, realizar acercamientos a poemas y movimientos cercanos a la poética del siglo XX y XXI, los 11 integrantes del grupo Versos del Cumanday, se proponen enriquecer la poesía de la región desde hace cerca de un año.
Bajo la orientación de la poeta caleña gloria María Medina, radicada en la ciudad desde 2016, realizan lecturas de autores, comentarios de textos y ejercicios de escritura creativa como actividad complementaria a los conocimientos ya recibidos en otros espacios.
Reparten poemas de diferentes autores, refrescan datos literarios y de corrección de la escritura y se proponen juegos para escribir versos. Además, se sugieren lecturas y actividades para practicar y compartir en el siguiente encuentro.
“El propósito es refrescar conocimientos adquiridos y hacer ejercicios de creación que se comparten para corregir y retroalimentarse con el aporte de todos, también, en un futuro próximo, realizar una publicación de los trabajos del colectivo como aporte a la difusión de la poesía en la ciudad”, dice gloria María.
*Escritor. Promotor de lectura y escritura creativa.


  

Olga Lucía Jaramillo Ochoa
Manizales. Ganadora de la primera mención en el Concurso Internacional de Cuento, Gabriel García márques, 2017.

ESPERO
Si vienen las mariposas
coronadas de colores
y me aletean al oído
abanicos de promesas,
estaré cual girasol
abierta al astro rey
y forjaré
bajo mi piel
clorofilas
de emoción.


John Hoyos
Manizales. Publicó El gran circo Pérez.

TRINCHERA
El calor de la ruana de
mi abuelo
me acogía en la naciente
penumbra de la noche.

Mientras miraba la luz
verde
de un enorme radio
escuchaba las noticias
de fusilados,
de macheteados
y de cortes de franela.

Pero yo no sentía miedo
porque estaba con mi abuelo.


María del Pilar Rivera González
Manizales

VENTANA DE MONTAÑAS AZULES
La acuarela del crepúsculo
mimetizó el verde
dejó formas
de dunas,
de glúteos,
de senos.

Un hilo nocturno
flechado en luces
atraviesan el ojo
traspasan la palmera
y retiran el velo acatarrado
del constipado ventanal.


José Ever Rodríguez Díaz
Chinchiná

POETA, NO CALLES
Cuando cierran la boca del poeta
el mundo pierde armonía.
La soledad del verso es bruma
es bosque sin sol, ni brisa, ni agua.

Sin poetas los trinos, el mar, el amor
los gritos de las cigarras
no quedan impresos en la vida que canta
y la muerte continúa su tejido de olvidos.

Sin ti, no hay luz en la memoria, poesía.


Cristina Botero
Manizales

PLACIDEZ
El silencio llegaba con la noche,
las voces se acallaban.
Dormían las luces detrás de las ventanas.

Tendida en la hierba
con el rostro hacia el cielo
 –techo de mi memoria-
esperaba el milagro de una estrella fugaz.
Nada pedía.
Aún no sabía que al verse sorprendida
la estrella concedía deseos a los hombres.

Yo solo me tendía con el alma de fiesta
para verla pasar.


Judy Ramírez Orozco
Manizales

LA TAREA
Mis débiles dedos no encuentran el ruiseñor, ni la tarde, la sílaba vuela,
no consigo imagen, ni música.

En el lago del leguaje  navega un cisne,
que ha perdido el adjetivo belleza.
No nombra, no hay palabra.

El paso de la hormiga
sobre la roca
me anuncia olvido.

Busco el sonido,
el eco de los ritmos,
la canción.

Se hacen polvo el gerundio y el Yo,
me desvío,
necesito el abrazo de la poesía.

Ella, no quiere estar de visita en mi poema.


 Juana María Echeverri Escobar
Manizales. Gran premio de poesía, ediciones Embalaje. XXV encuentro de poetas colombianas del Museo Rayo, con el libro; Las que mecen el delirio.

CRISÁLIDA DE ARREBOL
Inspirado en el intaglio del maestro
Omar Rayo, Crisáilda de Arrebol.

Para nombrar la belleza
debo despojarme
de toda palabra
buscar el silencio
de un día
una tarde
un sol

Sol
ovillado
en sus rojos
ponientes
sol desdoblado
latiente que se hace
flor
útero
cáliz.


María Elena Londoño Arango
Manizales.

ZAPOTE
Las gotas color fuego
dulces y pastosas
 recorren mis manos,
bajan por el brazo
hasta morir en el codo.
En mi boca, las fibras del fruto
se enredan entre los dientes
la lengua saborea la carnosidad blanda
dulce y con su único sabor a zapote.


 Gloria María Medina Jiménez
Cali. Entre sus libros están: Ave y no ancla; Claves para abrir las puertas del interior misterio; Los niños del miedo, y Balda para mujeres en guerra.

SIETE
La sombra ante mi espejo es angustia, deseo insaciado, aparición que se repite en el tiempo. Soy dos mujeres que buscan el arcano y permanecen allí entre despojos, ocultas en silencio. Mujeres luciérnagas, sabemos preparar el sacrificio. Fuera del espacio, no pueden vernos. Los otros pasan al lado y nosotras vítreas, acuosas, tejemos un quipu con mensajes ancestrales. Un destello habita los dos lados, el exterior mujer y el interior madre-y-perla. Palabra mirador de nosotras mismas, ojo del sueño suspendido en el papel. El cristal nos devuelve: mujeres taza de café, manos que tallan versos en el cuerpo agujereado de la ciudad.


Adolfo Bustamante
Manizales.

GEOGRAFÍA ROMBOIDE
Tu cuerpo, como agua, recorre mis mares de rumbos atardecidos. Me llevan a ti un surco de abstractos deseos, el rumbo del rombo que con cada arista une mis partes rotas por el amor montaña en espiral de caricias amorfas, como seda a sedar tejen mis sueños labios muertos de ganas apacibles, inciertas y certeras. Lava con lucidez mis mares con tu irrisorio coqueteo otoñal. Sombra ocre que cubre tu cielo con sol de colores adolescentes. Estalactitas de multihielos azulados en forma de corazón helado, contagiado. Pégate y únete a mí.


  
Ástrid Arboleda Fernández. Anís.
Poapayán. Autora del libro Neblina y fuego.

¿SERÁ?
Etapas de dicha,
también de locura.
De afanes y ansiedad,
tristeza y calma.
Quien las vive, percibe:
la respiración de los árboles,
el lenguaje del viento
el concierto de las hojas.
En cada nuevo día…
aves y mariposas
acompañan sus pasos
todo le sonríe
la música lo embelesa.
Vive otros momentos
de tristeza, quizá de dolor.
Se comprende
el de las entrañas de la tierra
por su maltrato.
Basta para ello
un largo silencio
una palabra hiriente
hasta un malentendido
un gesto o detalle
descuido, ausencia.
Todo esto se oye
se ve
se imagina
se siente.
¿Será, acaso, lo que se llama AMOR?






martes, 24 de julio de 2018




POÉTICA

Tras escribir en el papel la palabra coyote
hay que vigilar que ese vocablo carnicero
no se apodere de la página,
que no logre esconderse
detrás de la palabra jacaranda
a esperar que pase la palabra liebre y destrozarla.
Para evitarlo,
para dar voces de alerta 
al momento en que el coyote
prepara con sigilo la emboscada, 
algunos viejos maestros
que conocen los conjuros del lenguaje
aconsejan trazar la palabra cerilla,
rastrillarla en la palabra piedra
y prender la palabra hoguera para alejarlo.
No hay coyote ni chacal, no hay hiena ni jaguar,
no hay puma ni lobo que no huyan
cuando el fuego conversa con el aire.

                                                  Juan Manuel Roca

sábado, 14 de julio de 2018

  THE OLD WISDOM
( By Jane Goodall)


When the night wind makes the pine trees creak
And the pale clouds glide across the dark sky,
Go out my child, go out and seek
Your soul: The Eternal I.

For all the grasses rustling at your feet
And every flaming star that glitters high
Above you, close up and meet
In you: The Eternal I.


Yes, my child, go out into the world; walk slow
And silent, comprehending all, and by and by
Your soul, the Universe, will know
Itself: the Eternal I.




                      .........
  
 Traducción

LA VIEJA SABIDURÍA
 ( Por Jane Goodall)


Cuando el viento de la noche haga crujir los pinos
Y las nubes pálidas se deslicen a través del cielo oscuro
Sal, hijo mío, sal y busca
Tu alma: El Yo Eterno.

Por todos los pastos susurrando a tus pies
Y cada estrella flameante que reluce a lo alto
Encima de ti, acércate y conoce
En ti: El Eterno Yo.

Sí, hijo mío, sal al mundo;
camina lento
Y en silencio, comprendiendo todo, y paso a paso
Tu alma, el universo, se conocerá a sí misma:
El Eterno Yo.

martes, 1 de mayo de 2018

Este poema me hizo vibrar al escucharlo en la voz de su autor:

Lucila Godoy

Ven y dale otra vez tu calor a mis labios
antes que sean cenizas,
y contempla conmigo la bóveda del cielo
antes de que se arruinen sus cadastros,
y miremos la luna blanca y perfecta
que un día yacerá en pedazos sobre la llanura,
y miremos el sol antes de que se desangre
en el atormentado crepúsculo del mundo.
Ven y acaricia mi cabeza
donde se habrán de destejer los abismos,
llena con tu hermosura mis pupilas
que verán disgregarse los Palacios,
toma en las tuyas tibias mis manos blancas
que un día no hallarán asidero en lo inmenso,
pon tu cabeza en mi pecho, oye cantar a mi corazón
que un día en su quietud matará a las estrellas.
Oye otra vez mi voz en el viento,
aún puedo nombrar los limones y el vino
que al final se unirán en su amargura,
ven y contemos todavía los hilos de la luz de septiembre
antes de que los corte la tijera de octubre.
Hay un gran espectáculo en el cielo: una nube,
gózala junto a mí antes que arrecie el viento.
Acércate y desnúdame de estos pesados mantos
antes que el tiempo me desnude a mí,
toca mi arcilla estremecida
antes que sea tristeza en el tiempo.
Mis senos tiemblan para ti, cruel amigo,
y no los cubres con tus manos ardientes.
Ven y cierra los ojos junto a mí, siente el bosque
lleno de mi perfume,
antes que este esplendor sea despojo.

Qué triste es ver que es inútil la luna,
ese ciego cristal resplandeciente,
que por el bosque huyen las voces recias de los
cazadores
y no hay quien tome a la agitada liebre,
qué triste las ciudades llenas de tristes rostros,
porque el único rostros fue al destierro.

En tu exilio de huesos, en tu exilio de sombras,
en tu pecho de hierba, en tu silencio,
compadece a esta pájara cautiva en la tremenda jaula del mundo,
entre el mar y la estrella,
amigo mío diluido en la muerte, 
mientras yo miro como abeja enferma
la rosa inhabitable.


De: Poesía Completa


domingo, 7 de enero de 2018

“MIS AMIGOS SON MITAD LOCURA MITAD SANTIDAD”

Poema de Fernando Pessoa

Mis amigos son todos así, mitad locura mitad santidad, no los escojo por la piel, sino por la pupila que ha de tener un brillo cuestionador y una tonalidad inquietante, los .elijo con la cara lavada y el corazón expuesto, no quiero sólo el hombro o el regazo sino su mayor alegría.
Son así, mitad broma, mitad seriedad, no quiero risas previsibles, ni llantos piadosos. Quiero amigos serios de esos que hacen de la realidad su fuente de aprendizaje, pero que luchan para que la fantasía no desaparezca.
No quiero amigos adultos, los quiero mitad infancia, mitad vejez,niños para que no olviden el viento en el rostro, ancianos para que nunca tengan prisa.
Tengo amigos para saber quien soy yo,pues,viendo los locos y santos, serios y bromistas, niños y ancianos, nunca me olvidare que la normalidad es una ilusión esteril.

miércoles, 25 de octubre de 2017

Uno de mis poemas preferidos de siempre:

 CANCIÓN DE LA VIDA PROFUNDA

 Hay días en que somos tan móviles, tan móviles, como las leves briznas al viento y al azar. Tal vez bajo otro cielo la Gloria nos sonríe. La vida es clara, undívaga, y abierta como un mar.

 Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles, como en abril el campo, que tiembla de pasión: bajo el influjo próvido de espirituales lluvias, el alma está brotando florestas de ilusión.

 Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos, como la entraña obscura de oscuro pedernal: la noche nos sorprende, con sus profusas lámparas, en rútiles monedas tasando el Bien y el Mal.

 Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos... (¡niñez en el crepúsculo! ¡Lagunas de zafir!) que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza, y hasta las propias penas nos hacen sonreír.

 Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos, que nos depara en vano su carne la mujer: tras de ceñir un talle y acariciar un seno, la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.

 Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres, como en las noches lúgubres el llanto del pinar. El alma gime entonces bajo el dolor del mundo, y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.

 Mas hay también ¡Oh Tierra! un día... un día... un día... en que levamos anclas para jamás volver... Un día en que discurren vientos ineluctables ¡un día en que ya nadie nos puede retener!

 PORFIRIO BARBA JACOB