lunes, 19 de enero de 2026

El arte del cuento como género autónomo. Sesión III

 

SESIÓN III  


LA EXPERIMENTACIÓN Y EL CUENTO FILOSÓFICO (BORGES Y EL BOOM)

 

1.   

1.     1. El Giro Metafísico y Filosófico (Siglo XX).  Ruptura con el Realismo Decimonónico.

 

El siglo XX introduce una ruptura decisiva en la historia del cuento. Si el relato clásico buscaba capturar una porción intensa de la realidad, el cuento moderno comienza a preguntarse por la naturaleza misma de esa realidad.

Este cambio responde a un contexto intelectual nuevo con tres fuerzas que lo impulsan:

  • El psicoanálisis pone en crisis la noción de identidad.
  • La filosofía cuestiona las certezas del conocimiento.
  • La física altera la idea de tiempo lineal.

El cuento se convierte entonces en un espacio privilegiado para la especulación.

 

2.     2. Borges y la transformación del cuento en el siglo XX. La idea como relato

Jorge Luis Borges es la figura central de esta transformación. En sus relatos, la acción deja de ser el motor principal. Lo esencial es la idea. El cuento se vuelve una ficción ensayística: un artefacto intelectual donde los libros, los laberintos, los espejos y los sueños reemplazan al mundo exterior.

La trama ya no avanza de manera lineal, sino que se pliega sobre sí misma. El relato funciona como un problema lógico o una paradoja. El lector no asiste solo a una historia, sino a un ejercicio de pensamiento.

A partir de Borges, el cuento demuestra que puede prescindir del dramatismo tradicional y aun así producir una intensidad profunda. El impacto ya no es emocional en un sentido clásico, sino conceptual. El lector termina el cuento con una pregunta, no con una respuesta.

Esta herencia marcará de manera decisiva a la literatura latinoamericana posterior y abrirá el camino a nuevas formas de lo fantástico, donde lo inquietante no proviene de lo sobrenatural, sino de la fisura en lo real.

  

Técnicas Narrativas de Borges

·  Su estilo se caracteriza por la frialdad formal y la precisión matemática:

·      Metaficción: El uso de recursos académicos (notas a pie de página, citas, referencias a libros inexistentes o apócrifos) que hacen dudar al lector sobre la veracidad del texto, confundiendo la ficción con el ensayo.

·      Estructuras Laberínticas: La trama nunca es una simple secuencia de eventos, sino un mapa intelectual, un enigma o un problema de lógica.

·      Sus temas centrales son los laberintos, las bibliotecas como metáforas del universo y, sobre todo, los problemas de la identidad (el doble, el sueño) y el tiempo (la infinitud, los ciclos).

                

Obras Clave: "Funes el memorioso" (el problema de la memoria absoluta), "El Sur" (la ambigüedad entre realidad y destino soñado), y "La Biblioteca de Babel" (la metáfora del universo como libro), El brujo postergado (la otredad).

 

3.      3. El Cuento Latinoamericano (Post-Borges)

 

La estela de Borges es seguida por una generación de escritores que forjarían el Boom de la literatura latinoamericana, expandiendo el concepto de lo fantástico y lo real.

 

Julio Cortázar (Argentina): Lo Fantástico Cotidiano Cortázar lleva la lección de Borges al espacio doméstico. Sus cuentos son el laboratorio de lo fantástico cotidiano, donde la irrupción de lo anómalo se produce en el ambiente más burgués. Cortázar exige un lector cómplice activo, dispuesto a jugar con la estructura narrativa.

·      Análisis Focal: La irrupción de lo fantástico en el ambiente más burgués y mundano. El lector como cómplice activo.

   Obras Sugeridas: "Continuidad de los parques" (la fusión de realidad y ficción), "La noche boca arriba" (los niveles de realidad).

 

Juan Rulfo (México): Densidad y Fatalidad Rulfo aporta el realismo mágico anclado en la oralidad y el paisaje. Sus cuentos, de una densidad lingüística impresionante, exploran la fatalidad histórica y la soledad del México rural, donde la frontera entre la vida y la muerte se desdibuja, permitiendo historias de muertos que hablan o de pueblos fantasmas.

·      Análisis Focal: Cuento anclado en la oralidad y el paisaje rural mexicano. Historias de muertos que hablan y la fatalidad histórica.

Obras Sugeridas: "Luvina" (el pueblo fantasmal y la desolación), "Es que somos muy pobres" (la tragedia mínima).


Actividad: Contrastar la precisión matemática de un cuento de Borges ("La lotería en Babilonia") con la ambigüedad onírica de uno de Cortázar ("Axolotl") para diferenciar las dos vertientes del cuento fantástico latinoamericano.

 

Reflexión para cerrar la sesión III

Con Borges, el cuento demuestra que también puede ser una forma de pensamiento. La acción cede espacio a la idea, y el relato se vuelve un artefacto intelectual. Esta transformación amplía las posibilidades del género y plantea un desafío nuevo para quien escribe: ¿cómo narrar conceptos sin perder intensidad? En la práctica, este tipo de cuento exige precisión extrema y una conciencia absoluta de la forma.

viernes, 16 de enero de 2026

El arte del cuento y sus maestros. Sesión II

 EL ARTE DEL CUENTO COMO GÉNERO AUTÓNOMO 

SESIÓN II

 

Exponentes clásicos del cuento - siglo XIX


Si el cuento es hoy una forma narrativa plenamente autónoma, no es por azar. Su consolidación como género moderno ocurre en el siglo XIX, cuando una serie de escritores comienzan a pensarlo no como anécdota ni como apéndice de la novela, sino como una máquina de precisión narrativa.


Los maestros Edgar Allan Poe, Guy de Maupassant, Antón Chéjov Horacio Quiroga establecen una certeza fundamental: el cuento no es un género menor. Es una forma que exige claridad, decisión y dominio técnico. Todo lo que vendrá después se construirá a partir de esta base.

En estos autores, el cuento se define por su capacidad de producir un impacto claro y controlado en el lector. No se trata todavía de ambigüedad ni de experimentación formal, sino de eficacia: el relato debe avanzar con firmeza hacia un desenlace significativo.

 

Edgar Allan Poe

(EE.UU. 1809-1849)

  •  Fundador del cuento moderno. Enfoque en el terror psicológico y el misterio.
  • Poe es la figura fundacional. Con él, el cuento se vuelve consciente de sí mismo. La creación de atmósfera, el uso calculado de la primera persona y la planificación del efecto final establecen una poética donde nada queda librado al azar. El cuento deja de ser inspiración y pasa a ser construcción.
  •   Análisis Focal: Creación de atmósfera y uso de la primera persona para manipular la percepción.

·       Obras Sugeridas: "El corazón delator", "La caída de la Casa Usher".

 

Guy de Maupassant

(Francia. 1850-1893)

  •         Maestro del realismo y el desenlace sorpresivo.
  •         Análisis Focal: El cuento como crónica social y el uso del giro final (twist ending) para el impacto moral.

·       Obra Sugerida: "Bola de sebo".


Maupassant traslada esa precisión al terreno del realismo social. Sus relatos funcionan como observatorios morales: escenas aparentemente simples que desembocan en un giro final capaz de revelar una verdad incómoda. El desenlace no es un adorno, sino el punto donde el sentido se condensa.

 

Antón Chéjov

 (Rusia. 1860-1904)

  •          Cuento atmosférico, profundidad psicológica y el arte de la omisión (elipsis).
  •        Análisis Focal: El "gun that doesn't fire" (el objeto o elemento que se menciona pero no se resuelve, creando ambigüedad).
     Obra Sugerida: "La Dama del perrito".

 

Con Chéjov, el cuento se vuelve más silencioso. El conflicto ya no siempre estalla; a veces apenas se insinúa. La omisión, la ambigüedad y la atención a la vida interior abren una nueva vía: el cuento no necesita cerrar con estruendo para ser intenso.

 

Horacio Quiroga

 (Uruguay/Argentina, 1878-1937)

  •    Cuentos de la selva y la fatalidad, influencia del naturalismo y el modernismo.
  •   Análisis Focal: La naturaleza como antagonista o fuerza determinista. Tensión entre el hombre y el medio.
  •   Obra Sugerida: "El almohadón de plumas" (ejemplo de la fatalidad en el desenlace).

 

Quiroga recoge estas tradiciones y las radicaliza. En sus relatos, la naturaleza, el destino y la fatalidad imponen una tensión constante. El cuento se vuelve un espacio donde cada error se paga caro, tanto para el personaje como para el narrador.

 

Actividad: leer cuentos de los autores citados. Responder a la pregunta que queda abierta: ¿qué decisiones toman estos autores y cómo podemos trasladarlas a nuestra propia escritura?

 

Reflexión para cerrar la sesión II

Los maestros del siglo XIX nos enseñan que el cuento no se improvisa: se construye. Atmosfera, conflicto y desenlace responden a una lógica interna que el autor debe dominar. Leer estos relatos no es solo un ejercicio de admiración, sino de aprendizaje técnico. 

 

lunes, 12 de enero de 2026

El arte del cuento como género autónomo. Sesión I

 

Este texto inaugura una serie de cinco entregas dedicadas a explorar el arte del cuento como género autónomo, sus fundamentos teóricos y su evolución a lo largo del tiempo. La intención no es ofrecer un manual ni un recorrido exhaustivo, sino proponer un marco conceptual que permita comprender qué hace del cuento una forma narrativa singular, exigente y profundamente moderna.

Estas ideas se trasladarán a la práctica concreta.

 

EL ARTE DEL CUENTO Y SUS MAESTROS

Evolución del cuento como género autónomo. Características esenciales y la contribución de sus principales exponentes.

 

SESIÓN I

 

Orígenes y fundamentos teóricos (el efecto único)

 

1.a. El cuento vs. otros géneros: distinción entre cuento, nouvelle y novela

1.b. Rasgos esenciales: brevedad, intensidad, economía narrativa, unidad de impresión

1.c. Teoría fundacional: los tres pilares del cuento moderno

 

1.a. El cuento vs. otros géneros

La restricción como arte

 

Para comprender el arte del cuento, debemos primero definir sus límites, diferenciándolo de sus parientes más cercanos: la nouvelle (novela corta) y la novela.

La distinción fundamental radica en la restricción espacial y la restricción temática. En la novela, por su extensión, se permite la digresión, el desarrollo de tramas secundarias y la evolución lenta y detallada de múltiples personajes. El cuento, por el contrario, no es un recipiente vacío, sino un proyectil.

 

Restricción espacial: exige que el autor ejerza la economía narrativa. No hay espacio para adornos superfluos; cada palabra y cada frase deben contribuir directamente al avance del relato o a la creación de la atmósfera.

• Restricción temática: el cuento es el género de la tensión y el enfoque. Debe concentrarse en un único conflicto, una única emoción o un único momento decisivo. Si la novela gana por acumulación, el cuento gana por intensidad.

 

En esencia, el cuento funciona como un foco de luz intenso que ilumina una sola escena, mientras que la novela es una linterna que barre un paisaje entero. Comprender esta limitación es entender que la brevedad no es solo una característica, sino un imperativo estético del que nace toda su potencia.

 

Actividad: Comparar la densidad narrativa de un microrrelato con un fragmento descriptivo de una novela extensa para observar cómo se distribuyen la información y el conflicto.

 

1.b. Rasgos esenciales

El impacto inmediato

La limitación espacial genera la necesidad de cultivar cuatro virtudes narrativas esenciales:

  1. Brevedad: la extensión justa para narrar un suceso sin disiparlo.
  2. Intensidad: la capacidad de concentrar la emoción y el conflicto, manteniendo al lector atento.
  3. Economía narrativa: la renuncia a todo lo accesorio. Si un detalle no sirve a la trama, al carácter o al tono, se elimina.
  4. Unidad de impresión: el lector debe concluir la lectura con una sensación única, un eco emocional o conceptual coherente.

Énfasis: la palanca de la palabra

 

Para lograr esta intensidad, el cuentista trabaja con dos principios clave:

Primero, la importancia de cada palabra: en un cuento, una frase fallida o una palabra mal elegida pueden derribar toda la estructura, a diferencia de la novela, donde el error puede diluirse.

Segundo, la necesidad de comenzar in media res, es decir, en medio de la acción. El cuento no dispone de tiempo para preámbulos: debe prescindir de antecedentes innecesarios y situar al lector de inmediato en el punto de máxima tensión.

 

1.c. Teoría fundacional: los tres pilares del cuento moderno

La reflexión teórica sobre el cuento como género autónomo se apoya en tres grandes voces, cada una aportando una metáfora definitoria.

 

• Edgar Allan Poe: el efecto único.

Poe sostiene que el cuento debe buscar un efecto único y preestablecido. La brevedad es una necesidad estética, ya que permite que el lector consuma el relato en una sola sentada, manteniendo ininterrumpida la intensidad dramática. El escritor debe controlar cada elemento —del tono al desenlace— para asegurar que ese efecto sea lo único que resuene al final. Lectura clave: extractos de “Filosofía de la composición”.

 

• Horacio Quiroga: ética y técnica del oficio.

El Decálogo de Quiroga propone una ética de la precisión. Tres puntos ilustran su concepción de la economía narrativa:

– La verdad de los personajes: el personaje debe poseer una vida interna tan poderosa que su voz se imponga incluso al autor.

– El arte de la carpintería: no se debe comenzar a escribir sin saber adónde se va.

– La palabra precisa: una exigencia severa de economía que reclama el lenguaje más directo y esencial.

 

• Julio Cortázar: el cuento del knock-out.

Cortázar ofrece una de las metáforas más didácticas: el cuento debe ganar “por knock-out”. Es una fuerza concentrada que deja al lector con un impacto emocional definitivo. Visualmente, la novela es una película; el cuento, una fotografía que captura en un instante la totalidad del drama.

 

Reflexión para terminar esta sesión:

Comprender el cuento como género autónomo implica asumir una disciplina: la de la restricción. La brevedad no simplifica el trabajo del autor; lo vuelve más exigente. Cada decisión narrativa adquiere peso específico y cada error se amplifica. A partir de esta base teórica, el paso siguiente es trasladar estos principios a la práctica concreta: escribir cuentos conscientes de su efecto, de su economía y de su unidad. El taller comienza allí donde termina la teoría.

jueves, 1 de enero de 2026

Pequeña reseña de ROLAISA, libro de Luz María Zapata


Una visión femenina y política de Colombia. ROLAISA, de Luz María Zapata, libro recientemente publicado por Planeta. 

Luz María Zapata, una mujer de Pereira que ha hecho de Bogotá su hogar, nos presenta, de manera amena y cautivadora, ROLAISA, un libro autobiográfico que fusiona lo político, el empoderamiento femenino y la perspectiva de país. 

Con una trayectoria marcada por lo social, lo personal, lo académico y lo político, Zapata se ha convertido en una figura relevante en el escenario nacional. Después de estudiar en Europa, viajar y conocer el mundo, y desempeñar importantes cargos que le dieron el conocimiento integral de país, propone una perspectiva novedosa e interesante. 

A través de relatos biográficos de figuras políticas destacadas, la autora extrae con destreza la visión de ellos y la contrasta con la propia, permitiéndonos conocer a la autora y su visión de país. Su sensibilidad social y femenina nos convence de que es el turno para la mujer. 

Además de seleccionar políticos de renombre como referentes, Zapata se atreve de manera valiente a compartir lo más íntimo: sus padres, su origen, la esencia que la habita.

Las entrevistas a personajes clave de la historia política del país revelan datos que explican nuestro presente. Conocemos causas y efectos de nuestra realidad, y entendemos la situación de las mujeres en su ámbito público, siempre en desventaja. La visión de Zapata, potenciada por la observación y comprensión del rol femenino, nos hace solidarios y conscientes de la necesidad de dar oportunidades justas a las mujeres. 

El libro es una invitación a implementar la inteligencia emocional y la planeación adaptativa, desde lo personal hasta las comunidades. El regalo que lo acompaña, de manera simbólica, un metro llavero con la rueda de las emociones y un volante para personalizarlas, es un anticipo a esta propuesta. 

En resumen, ROLAISA es un llamado a la reflexión sobre la importancia de la mujer en la sociedad y un paso hacia un futuro más justo y equitativo. La visión de Zapata es un aporte valioso para entender nuestro país y construir un mejor mañana.

domingo, 26 de octubre de 2025

Actividades de Vecinas del cuento y la difusión de su primera antología, 2025

Además del lanzamiento en la FEria del libro de Manizales, de la presentación oficial en el Banco de la República, hemos visitado casas de la cultura y espacios culturales de la ciudad. Esta vez en la casa Atardecerews, de Chipre, dirigida por Luis David Arias..

🚨VECINAS DEL CUENTO / ACTIVIDADES

Las Vecinas del Cuento seguimos compartiendo nuestras Palabras con propósito.  🏻

 Este viernes 17 de octubre, desde las 4:00 p.m., estuvimos en la Casa de la Cultura Atardeceres, en el barrio Chipre, presentando nuestra Antología Vecinas del Cuento 2025.

Una ocasión para encontrarnos, leer juntas y seguir tejiendo historias que nacen de la vida cotidiana, la memoria y la comunidad.

 a de la Cultura Atardeceres

Chipre, Manizales






Publicación en "El Barequeo", importante medio de periodismo artesanal de Manizales: Libro Vecinas del Cuento. Y un texto de Beatríz Santander

https://barequeo.com/tesoros/perro-apaleado/

"Vecinas del cuento" reúne relatos de siete autoras de Manizales. El libro fue publicado por Editorial Raya y ganó el Programa de Estímulos para Proyectos Culturales y Artísticos de la Alcaldía de Manizales. Hoy publicamos uno de los cuentos de este libro.

 

 

 

  • El libro "Vecinas del cuento" incluye obras de Judy Ramírez, Luz Adriana Suárez, Marta Lucía Londoño, Cristina Botero, Beatriz Elena Santander, Olga Lucía Jaramillo-Galu, y María Elena Jiménez.

 

 

«Perro apaleado», un cuento de Beatriz Elena Santander Mejía

25 de octubre de 2025

 

El capataz ordenó, mientras se fumaba un cigarrillo: Se irán los mayores de sesenta esta misma tarde, ya saben quiénes son. Se oyó con una voz nerviosa que luchaba por no perder el tono autoritario. Ramón solo pensó en que se le iba de entre las manos el sueño de comprarle la casa a su mujer.

Más tarde, la hermana de Ramón lo llamó para pedirle que se cuidara del virus mortal, que el gobierno ordenaba el confinamiento. Su voz chillona, casi histérica, le molestó. Cuando intentó responderle y preguntarle por Fifí, un hilo de amargura se le enredó en la garganta, como un mal augurio. Ella, que nunca le ofreció ningún gesto de cariño, parecía activar un mecanismo de compasión secreto por su único hermano vivo. Le pidió, casi le rogó, que no saliera a la calle, que los viejos tenían mayor riesgo de contagio. Además, usted es muy vicioso. Él pensó en decirle que ya no fumaba ni bebía, pero no se animó.

Tres años antes, Ramón había perdido la casa y a la mujer por deudas de juego, pero su hermana no lo sabía. Tranquila, que me voy a cuidar. Colgó tembloroso el teléfono, sin entender aún todo lo que le había pasado.

Oscureció temprano, como si el miedo colectivo precipitara los ritmos del día. En la calle se escuchaba un zumbido. Ramón entró en una droguería a comprar un tapabocas, se lo puso y sintió el primer pánico. En el televisor de la farmacia, un noticiero mostraba imágenes de una ciudad italiana donde transportaban en camiones a miles de muertos hacia tumbas colectivas. Le aterró pensar que el fin del mundo era una realidad, y al mismo tiempo se alegró de liberarse de las deudas.

Al día siguiente, la dueña de la pensión les advirtió a sus huéspedes que, en vista de la situación de encierro obligatorio, les exigía el pago adelantado de la mensualidad. Los que tengan a dónde ir, es mejor que se vayan, aquí ya hay mucha gente, dijo desafiante levantando la cabezaSe hizo un silencio profundo y de pronto una verdulera de rostro congestionado gritó: No estaríamos aquí si tuviéramos a dónde ir. Nadie más alzó la voz, solo sonaba el noticiero.

Usted sabe que nos han mandado a todos a guardarnos y sin paga, se animó airado Ramón. La dueña de la pensión suspiró y, agitando los brazos, dijo: Eso, Ramón, no es problema mío, aquí no caben los que no estén al día. Luego siguieron protestas y cuchicheos convertidos en una masa espesa de voces agrias.

Ramón decidió volver al trabajo al día siguiente, con el tapabocas puesto. Encontró el taller cerrado, pero dentro se escuchaban los motores de los soldadores y esmeriles. Golpeó el portón, nadie atendió y se sentó a esperar la hora del café. Al rato empezaron a salir jóvenes con delantales de hule. Lo saludaron con gestos y se sentaron junto a él a fumar.

Ramón entró al taller, buscó al capataz. Subió nervioso el mezanine y se encontró con una cabeza blanca de rostro curtido. El hombre revisaba papeles recostado en su silla. Le lanzó una mirada de soslayo: ¿Qué quiere, Osorio? Trabajar, respondió Ramón. Usted es un anciano. Si todavía tengo jóvenes aquí, es porque solo ellos lo pueden hacer, le dijo el capataz. ¿Y de qué voy a vivir? No tengo familia. Como si la súplica le hubiera hecho reaccionar, el hombre dejó los papeles y levantó la mirada por encima del hombro, mientras sacaba de su chaqueta una caja de cigarrillos. Le ofreció uno. Ramón respondió con impaciencia, Ya no fumo. El capataz encendió el suyo y dio la primera bocanada. Lo miró con arrogancia. Dijo: Mire, Osorio, el día que seamos monjitas de la caridad vuelva, por ahora no tengo nada más para decirle. Tiró el cigarrillo y lo pisó con su bota de cuero. Se acercó a Ramón, que se disponía a bajar las escaleras, le palmeó la espalda y agregó: Cuídese, hombre, cuídese.

Ramón caminó lento y sin rumbo, como si la meditación lo fuera a sacar de sus problemas. Circulaban muy pocos carros, algunos vendedores ambulantes desafiaban la orden de confinamiento. Le llamó la atención la larga fila con gente de mirada ansiosa en la puerta de un supermercado. ¿Iba en serio lo de la pandemia? Se indignó, los pobres como él no podían encerrase hasta nueva orden, y decidió seguir buscando la forma de sobrevivir.

Quiso pedirle a la dueña de la pensión que le fiara siquiera un mes; le pagaría cuando todo se normalizara, pero recordó que ella conocía su pasado.

A mediodía ya había caminado hasta las afueras de la ciudad. Divisó el río de aguas ocre y una cuadrilla de hombres que sacaban material de la orilla y llenaban bolsas de fique. Ramón preguntó, esperando otra negativa, si había trabajo. Uno de ellos lo miró de arriba abajo, sorprendido de que un hombre tan esmirriado fuera capaz de dedicarse a esa labor. Claro que sí, se paga por bulto. ¿Tiene experiencia? No, respondió RamónSus ojos, empequeñecidos por la luz intensa, solo veían sombras. Su cabeza casi calva, nariz aguileña y grande, acompañada de unos labios descarnados y una barba de tres días, le daban el aspecto de un perro apaleado. El hombre le miró las manos fuertes y callosas, y agregó: Si quiere empezar de una vez, coja esa pala, que no tiene dueño.

Ramón logró que lo dejaran dormir en la enramada donde guardaban los bultos. Se sintió agradecido, encontró trabajo y casa, más de lo que esperaba. Cada día lograba llenar dos sacos de arena, y su exiguo ahorro le permitía soñar con comprar una casa y pedirle a su mujer que regresara con él.

La mañana del domingo se despertó tarde y se sintió muy cansado. Le dolía la cabeza y tenía algo de tos. Se quedó echado sobre los costales que le servían de cama. Al atardecer fue al río por un poco de agua para la sed que le quemaba las entrañas. Se sintió sin aliento para ir hasta el hospital. La calentura la tenía en todo el cuerpo y decidió tirarse al río. Al día siguiente fue incapaz de levantar la pala, la debilidad le ganaba a sus fuerzas.

Cuando los areneros lo encontraron en ese estado, lo echaron de allí y le tiraron un tapabocas al rostro. Se alejó arrastrando los pies. La falta de aire comenzaba a molestarlo y creyó que no alcanzaría a llegar a urgencias. El miedo a la muerte lo consumía, más que la fiebre. No quería morir sin devolverle la casa a su mujer.

La ropa húmeda y sucia le pesaba. Intentaba orientarse hacia el hospital donde alguna vez fue operado del apéndice, después creyó que era mejor volver a la pensión y entregarle a la dueña el dinero que llevaba encima, pero desechó la idea con rabia.

La tos le salía de los pulmones agotados. Recordó la llamada de su hermana y pensó que no era tan perversa, que estaba arrepentida de su abandono. Entró a una cafetería en busca de un teléfono y sacó del bolsillo del pantalón la libretica donde tenía anotado su número. ¿Doris? Sí, ¿yo con quién? Con Ramón. Es que estoy un poco enfermo, Ramón no pudo decirle más. ¿Qué le pasa?,del otro lado se oía la voz angustiada de la mujer y los ladridos de Fifí. Necesito ir a su casa, es que no tengo a dónde ir. El silencio de su hermana se le clavó en la mente afiebrada. ¿Y su casa y su esposa?,dijo ella impaciente. No la tengo sino a usted… ¿Me recibe mientras me recupero?, atinó a decir. Sí, claro, pero es que… es que… Fifí es muy delicadita…

El tendero lo amenazó con llamar a la policía si no se iba. Ramón lo miró sin expresión, pero la rigidez de los músculos de las piernas solo le sirvió para caer derrumbado sobre una silla. El delirio de la calentura lo sumió en la ilusión de que volvía a su casa con una mujer que tenía un hábito blanco, y que carecía de ojos. Diez minutos después recobró la conciencia y le mostró al tendero la dirección de su hermana. Las sirenas le aturdieron los oídos.

Un joven domicilio lo dejó en la entrada de la casa de su hermana. Intentó rasguñar la madera de la puerta mientras le salía un agónico Hermana, hermanita. Su cuerpo flotaba sin dolor. La fiebre y la falta de aire lo vencieron. Se encontró en una casita rodeada de jazmines que lo emborrachaban con su olor dulce y su esposa lo acariciaba. Mientras, soltaba un último suspiro.

Beatriz Elena Santander Mejía publicó el cuento «Perro apaleado» en la Antología Relata, de Mincultura, en 2022.


El libro Vecinas del cuento. Palabras con propósito. Antología 2025 es una obra publicada por Raya Editorial, gracias al apoyo ganado en el Programa de Estímulos para Proyectos Artísticos y Culturales del municipio de Manizales.

“Vecinas del Cuento» es un proyecto que reúne a un grupo de mujeres mayores de la ciudad de Manizales que dedican su retiro laboral a leer y escribir literatura. Con una rica experiencia y una pasión por la cultura, estas mujeres han creado una obra que captura la tradición y la memoria de su comunidad, su ciudad, su país y otros mundos imaginados.

Vecinas del cuento. Palabras con propósito. Antología 2025.

Judy Ramírez Orozco, Cristina Botero Calderón, Martha Lucía Londoño Carvajal, Beatriz Elena Santander Mejía, María Elena Jiménez Gómez, Luz Adriana Suárez González, y Galu (Olga Lucía) Jaramillo Ochoa. Prólogo de Alejandra Jaramillo Morales, miembro de la Academia Colombiana de la Lengua.

Raya Editorial

Manizales, 2025

179 páginas

ISBN: 978-628-02-0112-2

 


XII Festival Nos queda la palabra.

Acá estuvimos Las Vecinas del Cuento. 

Compartimos algunos de nuestros textos, contamos sobre nuestro proyecto... siempre "Nos queda la palabra".

El Escondite, Manizales, octubre 2025.