La Amelí...
De montaña vienes
a montaña vas
Mujer tierra
ondulante
Danzas en las pestañas
Ojos de niña cósmica
Y emplumada asciendes
a las nubes
Vestida de aguas
manantiales y luz.
Juana julio 10/2017
Este es el blog de Galu :) Es un espacio abierto a las personas que quieran compartir: sus pensamientos, opiniones, experiencias, preocupaciones, tips para la vida; escritos propios, ajenos (y sugeridos) como poemas, relatos, cuentos cortos y todo tipo de expresión que inspire y enriquezca la vida.
viernes, 14 de julio de 2017
domingo, 9 de julio de 2017
lunes, 26 de junio de 2017
ACOSO
"La atrapé en el aire,
caricia en vuelo
una bomba era.
Gozaba con ella,
saltaba,
reía,
no había grises
todo era luz
me sentía
alas de mariposa
Viajamos,
recorrimos paraísos
de arrebol.
Estaba embrujada por ella,
no podía soltarla
la estrujé, la apreté.
Entonces lo supe:
era una burbuja...
y explotó
en estrellas de viento...
Se llamaba felicidad".
Galu, junio 26/17
sábado, 24 de junio de 2017
viernes, 23 de junio de 2017
14:33
“Posibilidades”
(Wislawa Szymborska.)
Prefiero el cine.
Prefiero los gatos.
Prefiero los robles a orillas del Warta.
Prefiero Dickens a Dostoievski.
Prefiero que me guste la gente
a amar a la humanidad.
Prefiero tener a la mano hilo y aguja.
Prefiero no afirmar
que la razón es la culpable de todo.
Prefiero las excepciones.
Prefiero salir antes.
Prefiero hablar de otra cosa con los médicos.
Prefiero las viejas ilustraciones a rayas.
Prefiero lo ridículo de escribir poemas
a lo ridículo de no escribirlos.
Prefiero en el amor los aniversarios no exactos
que se celebran todos los días.
Prefiero a los moralistas
que no me prometen nada.
Prefiero la bondad astuta que la demasiado crédula.
Prefiero la tierra vestida de civil.
Prefiero los países conquistados a los conquistadores.
Prefiero tener reservas.
Prefiero el infierno del caos al infierno del orden.
Prefiero los cuentos de Grimm a las primeras planas del periódico.
Prefiero las hojas sin flores a la flor sin hojas.
Prefiero los perros con la cola sin cortar.
Prefiero los ojos claros porque los tengo oscuros.
Prefiero los cajones.
Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado
a muchas otras tampoco mencionadas.
Prefiero el cero solo
al que hace cola en una cifra.
Prefiero el tiempo insectil al estelar.
Prefiero tocar madera.
Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo.
Prefiero tomar en cuenta incluso la posibilidad
de que el ser tiene su razón.
Wislawa Szymborska.
14:33
“Posibilidades”
(Wislawa Szymborska.)
Prefiero el cine.
Prefiero los gatos.
Prefiero los robles a orillas del Warta.
Prefiero Dickens a Dostoievski.
Prefiero que me guste la gente
a amar a la humanidad.
Prefiero tener a la mano hilo y aguja.
Prefiero no afirmar
que la razón es la culpable de todo.
Prefiero las excepciones.
Prefiero salir antes.
Prefiero hablar de otra cosa con los médicos.
Prefiero las viejas ilustraciones a rayas.
Prefiero lo ridículo de escribir poemas
a lo ridículo de no escribirlos.
Prefiero en el amor los aniversarios no exactos
que se celebran todos los días.
Prefiero a los moralistas
que no me prometen nada.
Prefiero la bondad astuta que la demasiado crédula.
Prefiero la tierra vestida de civil.
Prefiero los países conquistados a los conquistadores.
Prefiero tener reservas.
Prefiero el infierno del caos al infierno del orden.
Prefiero los cuentos de Grimm a las primeras planas del periódico.
Prefiero las hojas sin flores a la flor sin hojas.
Prefiero los perros con la cola sin cortar.
Prefiero los ojos claros porque los tengo oscuros.
Prefiero los cajones.
Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado
a muchas otras tampoco mencionadas.
Prefiero el cero solo
al que hace cola en una cifra.
Prefiero el tiempo insectil al estelar.
Prefiero tocar madera.
Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo.
Prefiero tomar en cuenta incluso la posibilidad
de que el ser tiene su razón.
Wislawa Szymborska.
martes, 20 de junio de 2017
Poema de Astrid Arboleda Fernández
Del libro "NEBLINA Y FUEGO" de Astrid Arboleda:
OJOS
Abres tus ojos
al nuevo día.
Y la música
aviva
el universo
con sus versos
de agua.
EL OCTAVO DÍA
" Hay una sustancia esencial del mundo
que solo la palabra del poeta... designa.
" ESTAMOS EN EL OCTAVO DÍA".
Julio César Cortázar
Imagen de John Keats.
Solo luego del octavo día
el mundo tuvo sentido.
Aparecieron
la música,
el viento,
la armonía,
la gracia,
el asombro,
la candidez.
Nació la poesía.
OJOS
Abres tus ojos
al nuevo día.
Y la música
aviva
el universo
con sus versos
de agua.
EL OCTAVO DÍA
" Hay una sustancia esencial del mundo
que solo la palabra del poeta... designa.
" ESTAMOS EN EL OCTAVO DÍA".
Julio César Cortázar
Imagen de John Keats.
Solo luego del octavo día
el mundo tuvo sentido.
Aparecieron
la música,
el viento,
la armonía,
la gracia,
el asombro,
la candidez.
Nació la poesía.
sábado, 17 de junio de 2017
EL DÍA QUE CONVERSÉ CON EL VIENTO
El sol está remiso el día de hoy. La gente que
camina por la calle no parece esperar su luz. Va con suéteres y sombrillas
cerradas. Ella tiene frío, lo extraña. Desde su cama de hospital se
pregunta cuándo entrará por la ventana para abrigar su cuerpo. Su alma también
tiene frío.
Mide 1.72 metros, camina como gacela, realzando su
figura estilizada; armonía en sus facciones, piel satinada. Belleza pura era su cara.
Sí, era. Una bala perdida intentó quebrantarla.
El proyectil tocó un sitio frágil de la identidad. Sacudió su
vanidad.
Mientras camino hacia el hospital me pregunto si es justo con mi querida prima, tan buena. La respuesta es obvia: así es la vida.
Mientras camino hacia el hospital me pregunto si es justo con mi querida prima, tan buena. La respuesta es obvia: así es la vida.
Un viento acechante me toca; potencia el frío
de la mañana. Penetra por los oídos. Siento que me
habla. Yo le hablo:
Porque en tiempos de debilidad tu
espiral absorbe,
suaviza el rigor, matiza el temor,
trae sosiego;
Mitiga la inquietud, la desolación.
Disminuyo la velocidad de mis pasos, dilatando el
plazo de enfrentar la realidad que
duele. Observo al hombre en la bahía para buses. Viste pantalón azul, chaqueta
gris, gafas oscuras; sujeta su bastón-paraguas con la mano derecha; con la
izquierda, el brazo de la mujer que lo acompaña. Ella lleva falda de paño, con
prenses, suéter de lana rojo; vestimenta que ensancha, aún más, su figura. No hacen
uso del bus que se detiene, pero sí de la banca del paradero cubierto. Parece
ser que esperan una ruta especial.
Me llaman la atención. ¿Por qué se me hacen conocidos? Resuelvo sentarme a su lado. Al
oírlos hablar, los identifico. ¡Claro!
En Bogotá y en las noticias. El
hombre fue víctima del atentado (en en dicha ciudad), junto a mi prima. La bala que
salió a la luz con otro destino, segó la de este señor. Me estremecí pero
decidí hablarles.
-Don Octavio, ¿cómo
está? Yo soy la prima de Sara Martínez, ¿recuerda? La señora que, como usted,
fue víctima de la balacera. Estuvo
en el hospital en la habitación cercana a la suya.
-Buenos días señora,
mucho gusto. Sí, puedo acordarme por su
voz, cuénteme ¿cómo está ella? -Bien señor, está muy recuperada. Dos cirugías solucionaron en gran medida la lesión
en su rostro. Actualmente está convaleciente del procedimiento en el maxilar
superior para recuperar su dentadura y facilitarle la ingestión. -Y la suya,
¿cómo le ha ido?
-Muy bien afortunadamente. Agradecido
de estar vivo.
-¡Cuánto me alegra! Ya mismo voy a visitar a Sara. En días pasados viajó acá
a mi ciudad. Ha estado hospitalizada; ahora tiene salida y seguirá el
tratamiento en la casa de su hijo, en las afueras de la ciudad.
-Ay, cuánto me
gustaría visitar a doña Sarita unos minutos. ¿Sería posible doña?
-Sí, no hay
problema, vengan conmigo. El hospital es allá en la cuadra siguiente.
-Lo conocemos, de
ahí venimos.
El encuentro resultó ser benéfico para mi prima.
Ver una lesión mayor a la suya, con tan buenas recuperación y actitud de
superación, le enclavaron sentimientos de optimismo. También para don Octavio y
su señora fue beneficioso. Los tres hicieron catarsis; concluyeron que el mejor
tratamiento de sanación era el perdón.
La visita pensada para unos minutos resultó ser de dos horas. Se habló
de la principal guerrilla del país (FARC) protagonista por cincuenta años de la
mayor resistencia al Estado colombiano con todo tipo de crímenes atroces. Se
alegraron de que por primera vez en medio siglo, se llegara a un acuerdo de paz, se hubieran silenciado
los fusiles y hoy se estuviera viviendo como en
otra atmósfera con vientos de esperanza. Mi prima
y don Octavio son víctimas pero se animaron en el propósito de erigirse como
símbolos del perdón, de la paz, aportando su contribución al nuevo país.
Salgo del hospital mientras el hijo de Sara termina las diligencias para
llevarla a casa. Irá contento con su madre, llevando también preocupación por
su alimentación. Voy pensando en ello. Camino de nuevo para unírmeles luego,
cuando lleve a cabo un propósito recién concebido. El viento sigue aumentando
su intensidad, hablando más alto. Sobrecogida, le hablo también:
Ven a oxigenar los sueños,
orea las ideas anquilosadas;
trae los aires de lo posible.
Ve y vuelve con las alegrías,
difunde el virus de la felicidad,
arrasa como huracán los odios,
propaga el eco de la paz.
Visito algunos sitios especializados donde intento ultimar una
lista inusual. Para contribuir a la sanación física de Sara,
consigo fórmulas e ingredientes extraordinarios; experimento
en un terreno inexplorado para mí.
Aunque suene como culebrero, la tarea es conseguir y combinar jengibre, guayabas, aguacates, hígado, miel de abejas, JGB tarrito rojo, Ensure, uvas isabelinas, ahuyama, espinacas, manzanas, fresas, moras, banano, zanahorias... unas y otros en diferentes mezclas, con sus dosis de amor y esperanza de sanación. La misión: nutrir cuerpo y alma.
Hoy mi día ha sido bien particular. Presenciar el encuentro sanador, hablar con el viento y elaborar en casa ajena compotas, jugos y sopas a base de alimentos hiper nutritivos, ha sido un ejercicio inspirador, gratificante.
El experimento funciona en el sabor y asimismo en la aceptación de la enferma. Este día me ha dejado sabor a miel.
Qué ilusión verla mejorando en su calidad de vida, donde anide de nuevo la sonrisa con alegría; que su coraje, abnegación, su ejemplo, surtan no solo el efecto de edificarnos el valor de la aceptación, sino también la capacidad de ver la belleza interior antes que la física.
Lindo ver su fe, la decisión de salir adelante, el amor que la rodea, su estoicismo tolerando la dificultad.
A todos nos alcanza su dolor. A todos nos
contagia la cruzada de perdón.
Comparo este día con los de ayer, en la cúspide del afán, cuando quería beberme el mundo de un sorbo. Hoy, a mis sesentas, vivo de a poco, por pequeñas dosis que la vida, la salud y la paz me conceden. Este día me supo a miel.
Comparo este día con los de ayer, en la cúspide del afán, cuando quería beberme el mundo de un sorbo. Hoy, a mis sesentas, vivo de a poco, por pequeñas dosis que la vida, la salud y la paz me conceden. Este día me supo a miel.
FIN
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