TEMA 2
El Arte de Contar: géneros, puntos de vista y voces
Este segundo tema del curso de Escritura Creativa aborda
cómo los géneros literarios influyen en la elección del narrador y en el punto
de vista. A través de una reflexión sobre las formas narrativas —novela, cuento
y otros subgéneros— se establece un marco teórico para elegir la persona
verbal, el tipo de narrador y el grado de implicación con la historia.
CÀPSULAS
1. 1. Géneros
literarios y narradores
Los géneros no han desaparecido. Aunque tradicionalmente se
han reconocido tres: el narrativo, el poético y el dramático, hoy es común su
mezcla. La novela, por ejemplo, puede integrar varios géneros y estilos:
epistolar, histórica, fantástica, realista, etc. Cada uno exige decisiones
distintas en cuanto al narrador.
La elección del narrador no es al azar;
depende del "contrato" que el escritor firma con el lector según el
género.
La elección del narrador se vincula al punto de vista y la
estructura. No es lo mismo contar una novela policial desde el asesino que
desde un testigo externo. El cuento también impone restricciones formales
particulares.
En la actualidad existe mucha libertad compositiva para
construir textos literarios que no responden a un solo género, sino que son
mezcla de muchos.
Las
formas más comunes de la narrativa destacan dos, el cuento y la
novela.
La
novela es considerada el "Cajón de Sastre" de la
literatura porque es el género de mayor libertad. Permite cruzar
estilos (realista, fantástico, histórico) y tonos (humorístico, didáctico).
Aquí, el narrador puede cambiar, multiplicarse o esconderse.
El Cuento: su
idiosincrasia es la síntesis. A diferencia de la novela, el cuento suele
requerir un narrador más enfocado debido a la brevedad y la intensidad
necesaria para resolver su conflicto.
Nota: Ver en el blog las entradas del
“Arte del cuento como género autónomo”.
- Hibridez
moderna: hoy los géneros no son compartimentos
estancos. Una novela policial puede usar un narrador de novela epistolar
(cartas) para generar suspenso.
Formas de catalogación complementarias,
por ejemplo:
En función de su forma: epistolar, nouvelle,
etc.
Por su tono: humorística o didáctica,
entre otros.
Por su estilo: naturalista, realista, etc.
Por el público al que va dirigido:
Best seller, infantil, por ejemplo.
Por su contenido: novela de aventuras,
fantástica, histórica, pastoril, etc.
Idea clave: El
género dicta las reglas, pero el narrador decide cómo jugarlas. No es lo mismo
un narrador en una novela de caballerías que uno en un best-seller
psicológico actual.
Ante la necesidad de resolver el problema que representa la elección del narrador debemos dirigirnos a la noción de punto de vista para estar acordes al tipo de género en que se va a contar la historia.
La dicotomía: Decir vs. mostrar.
- Subjetivo
(Decir): El narrador resume, interpreta y aleja al
lector de la acción directa.
- Objetivo
(Mostrar): El narrador presenta los hechos paso a
paso, como si la historia se narrara a sí misma, acercando al lector al
"presente" del relato.
2. El
punto de vista y la posición del narrador: ¿Desde dónde miramos?
Siguiendo a Norman Friedman, para elegir
un punto de vista debemos responder a cuatro preguntas que definen la posición
del narrador:
1. ¿Quién
habla? (La persona verbal).
2. ¿Dónde
está? (En el centro de la acción o en la periferia/testigo).
3. ¿Qué
canales usa? (¿Nos cuenta lo que ve o lo que sienten los personajes?).
4. ¿A qué
distancia está? (¿Está pegado a la historia o la mira
3. 3. La elección de la persona verbal
Esta es la decisión técnica más
importante, ya que condiciona la credibilidad y la empatía del lector.
Narrar en primera, segunda o tercera persona implica
construir un tipo distinto de relación con el lector.
La tercera persona ha sido históricamente
dominante por su aparente neutralidad y claridad estructural. Sin embargo,
desde el siglo XX han proliferado las voces en primera persona, que ofrecen
cercanía, subjetividad e incluso introspección radical mediante monólogo
interior.
A. La tercera persona - El modelo hegemónico
Tradicionalmente asociada a la estabilidad y la lógica.
- Omnisciencia
autorial: El narrador es un "pequeño
Dios". Juzga, critica a los personajes y tiene ideología propia. Es
la menos objetiva.
- Omnisciencia
neutral: Se limita a los hechos. Conoce todo, pero
no opina.
- Omnisciencia
selectiva: El narrador se "pega" a la
mente de un solo personaje (o varios, si es múltiple). Ya no parece que
alguien nos cuente algo, sino que recibimos los pensamientos directamente.
B. La primera persona - El poder de la singularidad
Genera una identificación total con el lector.
- El
Yo Protagonista: La historia es su propia vida. Lo que él
ignora, el lector también. Es altamente subjetivo y "estable"
porque no podemos salir de su cabeza.
- El
Yo Testigo: Un observador que interviene. Su visión
es limitada al presente y a lo que ve; puede incluso engañar al lector o
ser un narrador poco fiable.
- El
Monólogo Interior: La frontera final de la primera
persona. Es el flujo del subconsciente. No hay leyes lógicas ni sintaxis
perfecta; es el pensamiento puro en el momento en que se forma.
C. La segunda persona - La voz de la imposición
Es la más inusual y genera una tensión
constante.
- Se
usa cuando al personaje no se le permite relatar su propia historia
(como en un interrogatorio policial o un juicio).
- Funciona
como un espejo o un dedo acusador que recuerda al protagonista hechos que
ha olvidado o que intenta ignorar.
|
Tipo de Narrador |
Persona Verbal |
Nivel de Conocimiento |
Efecto en el Lector |
||
|
Omnisciente Autorial |
3a |
Ilimitado (y opina) |
Distancia crítica / Guía |
||
|
Omnisciente Selectivo |
3a |
Limitado a una mente |
Intimidad psicológica |
||
|
Yo Protagonista |
1a |
Limitado a su experiencia |
Identificación / Empatía |
||
|
Modo Dramático |
Ninguna (Diálogos) |
Solo acciones/palabras |
Objetividad total (como ver una obra) |
Conclusión
La decisión sobre el narrador y el punto de vista no es
meramente técnica, sino estratégica. Afecta el tono, la profundidad emocional,
la progresión del conflicto y la relación con el lector. La riqueza narrativa
contemporánea exige conocer las formas clásicas para transformarlas desde la
conciencia creativa.
Referencias clave
• Friedman,
N. (1955). Point of View in Fiction.
• Tolstoi,
L. (2018). Ana Karenina.
• Cercas,
J. (2019). El inquilino.
• García
Márquez, G. (1987). Crónica de una muerte anunciada.
• Camus,
A. (2013). El extranjero.
• Joyce,
J. (2005). Ulises.
• Kafka,
F. (2008). La metamorfosis.
• James,
H. (1996). La edad ingrata.
NOTA: Este contenido se
basa en materiales estudiados en el marco de la Maestría en Escritura Creativa
de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). Adaptación realizada por el
autor del blog con fines pedagógicos y divulgativos.
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